Arauco Domado: 129

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Arauco Domado Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


FRESIA:

Cobarde marido mío
que el valor de Chile afrentas:
tú que prenderte dejaste
pudiendo morir sin ella,
¿cómo perdiste el sentido
al salir de aquella puerta,
que te han atado las manos
esos que temblaron dellas?
Manos de Caupolicán
ató la española fuerza;
mirando estoy si son tuyas:
no es posible que lo sean.
Yo pienso que Engol, tu hijo,
muerto en la campaña queda
entre los demás caciques;
pues, ¿hay infamia como esta,
que un niño tenga valor
para morir sin afrenta
y que a un gigante le falte?

CAUPOLICÁN:

Mira lo que dices, Fresia,
porque esto no ha consistido
en mi valor ni en mis fuerzas,
sino en las de mi fortuna,
a quien estaban sujetas.

FRESIA:

Calla, infame, y no me des
disculpa de tanta mengua,
que tan afrentada estoy
de que mi marido seas
que este hijo que de ti
entre los brazos me queda,
por no tener de un cobarde
a mis ojos tan vil prenda,
le estrello en estos peñascos.


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