Atalaya de la vida humana: 093

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Atalaya de la vida humana I Mateo Alemán


Yo en el mío hacía lo mismo; consideraba entre mí, diciendo: «¿A mí qué me se da de no decir verdad? ¿Qué me importa que sea vicio de viles y pasto de bestias? ¿Qué daño me vendrá, cuando no me den crédito, si lo tengo ya ganado, aunque a los ojos vean que miento y es tanta su pasión, que no se quieren desengañar de mi engaño? ¿Qué honra tengo que perder? ¿De cuál crédito vendré a faltar? Ya soy conocido y el mundo está de manera que por el mismo caso que miento me sustentan, me favorecen y estiman. Mentir y adular apriesa, que es manjar de príncipes.»

No, en buena fe; sino llegaos y decidles que no jueguen, que tienen el estado consumido y a los vasallos pobres; que no sean disolutos por las calles ni en las iglesias, que dan ocasión a muchos escándalos y daños; que no sean disipadores pródigos, que se pierden y empeñan por la posta; que, pues tienen para malbaratar, que sepan pagar a sus criados, que andan rotos y hambrientos; que, si pueden o tienen favor, que lo dispensen con los pobres; que, si privan, que aprovehen la privanza en ganar amigos, pues ninguna es fija ni hay fortuna firme; que siquiera las fiestas para oír misa se levanten a tiempo; que confiesen de veras y no para cumplir con la parroquia, como cristianos de solo nombre, que hay hombres que tasadamente tienen fe para que no los castiguen; que miren por sí que son hombres y, si viejos, ya están luchando a brazos con la muerte, la sepultura en medio.

Ya se les ha notificado la sentencia, y, como los que han de justiciar se despiden de sus amigos y les van poniendo las insignias que han de llevar, así se van despidiendo de todas las cosas a que más afición tuvieron: del gusto, del sueño, de la vista, del oído, y le hacen por horas notificación de la sentencia el riñón, la ijada, la orina; el estómago se debilita, enflaquece la virtud, el calor natural falta, la muela se cae, duelen las encías, que todo esto es caer terrones y podrirse las maderas de los techos, y no hay puntales que tengan la pared, que falta toda desde el cimiento y se viene a el suelo la casa.


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

Preliminres:- Censura - Privilegio - Dedicatorias - Al lector - Elogio

Libro I:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII

Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX