Atalaya de la vida humana: 127

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Atalaya de la vida humana II Mateo Alemán


-Señor, aun habrá sido poco, respeto de la verdad, porque la relación de lo curioso y bueno jamás llegó a henchir aquel vacío. Algún tiempo he residido en ella; pero siempre como si entrara el mismo día, por las varias cosas que a cada paso allí se ofrecía que ver, y de mi voluntad nunca la dejara, si amigos no me obligaran a ello.

Comencéle a preguntar de algunas cosas de su principio y fundación. Él me dijo:

-Pues el tiempo del caminar es ocioso y la relación de lo que se me manda breve, diré lo que por curiosidad y con verdad he sabido.

Comenzó a discurrir luego desde las guerras civiles, a quien Catilina dio principio entre los de Fiesole y florentines. Las pérdidas que tuvieron, ya los del bando romano, ya su enemigo Bela Totile; cómo en tiempo del papa León III el emperador Carlomagno envió un grueso ejército contra los fiesolanos, dejando a Florencia reedificada en poder de los florentines, hasta que el papa Clemente VII y el emperador Carlos V por fuerza de armas la ganaron, para restituir en su antigua posesión, de que había sido despojada, la casa de los Médicis, que sucedió en el año de 1529; y cómo desde allí en adelante siempre fueron gobernados por la cabeza de un príncipe. Y aunque se les hizo a los principios algo áspero, ya están desengañados y conocen con cuánta mayor quietud viven debajo de su amparo, con seguridad en sus haciendas y vidas. Díjome que el primero que tuvieron fue Alejandro de Médicis, que verdaderamente se pudo bien llamar Alejandro, por su mucha benignidad, magnanimidad y esfuerzo; aunque violentamente lo perdió en lo mejor de sus días. A éste sucedió un valeroso Cosme, Gran Duque de la Toscana, cuya memoria, por sus heroicos hechos y virtudes, por su cristiandad y buen gobierno, será eterna. Quedó en su lugar Francisco, el cual, por haber fallecido sin heredero, sucedió en la corona el famoso Ferdinando, su hermano, vivo retrato de Cosme, su padre, su heredero en estados y virtudes. Hoy gobierna con tanto valor de ánimo y prudencia, que no se sabe de señor su igual que sea más de voluntad amado de su gente.


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

Preliminres:- Censura - Privilegio - Dedicatorias - Al lector - Elogio

Libro I:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII

Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX