Atalaya de la vida humana: 143

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Atalaya de la vida humana II Mateo Alemán


¿Digo algo? ¿Tendría remedio esto? ¡No nos bastan las plazas y calles de todo el pueblo, que lo traemos escandalizado con señas y paseos y quizá otras cosas de peor condición, sin que no perdonemos aun el templo!

Vamos adelante, no saltemos de la misa en el sermón. Parecióme que no estaba con mucha devoción, porque hablaban mucho de mano y de cuando en cuando daban grande risa. Tenía puesto un jubón mío de tela de plata y un coleto aderezado de ámbar, forrado en la misma tela, todo acuchillado y largueado con una sevillanilla de plata y ocho botones de oro, con ámbar al cuello, todo lo cual me había presentado un gentilhombre napolitano por cierto despacho que le solicité con el embajador mi señor.

Cuando se lo conocí, a puñaladas quisiera quitárselo del cuerpo, según sentí en el alma que prendas tan de la mía hubiesen pasado en ajeno poder contra mi voluntad. Vime tentado por llegar a dárselas; empero dije: «¡No, no Guzmán, eso no! Mejor será que tu ladrón se convierta y viva, porque viviendo te podrá pagar, y si lo matas, pagarás tú. De mejor condición serás cuando te deban que no cuando debas. Más fácil te será cobrar que pagar. No te hagas reo si tienes paño para ser actor. ¡Poco a poco! Vámonos a espacio, que nadie corre tras de nosotros. Y si ley hay en los naipes, el parto viene derecho, con mi buena ventura. El pájaro se asegure por agora, que es lo que importa; no espantemos la caza, que ciertos son los toros. El hurto está en las manos: no hay neguilla; por Dios que ha de cantar por bien o por mal. Decirnos tiene quién lo puso tan gallardo y en qué feria compró el vestido.»

Con esto me volví a la posada y díjele a Sayavedra lo que había visto. Teníame aderezada la comida; púsome la mesa y, después de alzada, fuimos fabricando la red para la caza. Dimos en unos y otros medios y el buen Sayavedra titubeaba, no las tenía consigo todas. Ya le pesaba del consejo, temiendo el peligro. Últimamente concluyóse que la paz era lo mejor de todo, que más valía pájaro en mano que buey volando, y de menor daño mal concierto que buen pleito.


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

Preliminres:- Censura - Privilegio - Dedicatorias - Al lector - Elogio

Libro I:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII

Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX