Atalaya de la vida humana: 147

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Atalaya de la vida humana II Mateo Alemán


De todo esto estaba descuidado, que nada sabía, hasta que yendo a hacer mis diligencias, me prendieron en medio de la calle y me llevaron a el Torrón, sin otra información contra mí más de mi sola petición reconocida. No hay espada de tan delgados filos que tanto corte ni mal haga como la calumnia y acusación falsa, y más en los tiranos, cuya fuerza es poderosísima para derribar en el suelo la más fundada justicia del humilde, más y mejor cuando se recatare menos. Mi negocio era llano, hiciéronlo barrancoso. Era público en la ciudad y fuera della, sin haber quien lo ignorase. Constábale a el juez había bastante información. Todo eso es muy bueno; empero sois un gran tonto: sois pobre, fáltaos el favor, no habéis de ser oído ni creído. No son éstos los casos que se han de tratar en tribunales de hombres y, cuando se os ofrezcan, querellaos ante Dios, donde rostro a rostro está la verdad patente, sin que favor solicite, letrado abogue, escribano escriba ni se tuerza el juez.

Allí me hicieron la justicia juego y el juego de manos. Castigáronme como a deslenguado, mentiroso y malo. Gasté mis dineros, perdí mis prendas. Estuve aherrojado y preso. Tratáronme mal de palabra diciéndome muchas muy feas, indignas de mi persona, sin dejarme aun abrir la boca para satisfacerlas. Cuando quise responder por escrito, viendo lo que comigo allí pasó, el procurador me dejó, el solicitador no acudió, el abogado huyó y quedé solo en poder del notario.

Solo el consuelo que tuve fue la voz general de mi agravio, consolándome que se llegará el temeroso y terrible día en que maldirá el poderoso todo su poder, porque será maldito de Dios y lo que acá dejare no llegará en tercero poseyente, por más fuerzas que piense que le pone al vínculo. Que no puede, aunque quiera, vincular las inclinaciones de los que le han de suceder, ni hay prevención que resista cuanto con la fuerza de un cabello a la divina voluntad. Y es de fe que se tiene de consumir. Porque son haciendas de pobres, ganadas en ira y sustentadas con mentiras.


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

Preliminres:- Censura - Privilegio - Dedicatorias - Al lector - Elogio

Libro I:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII

Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX