Atalaya de la vida humana: 148

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Atalaya de la vida humana II Mateo Alemán


Querrásme responder: «¡Pues para ese día fíame otro tanto!» ¿Tan largo se te hace o piensas que no ha de llegar? No sé. Y sí sé que se te hará presto tan breve, que digas: «Aun agora pensé que sacaba los pies de la cama», y será ya cerrada la noche.

Dirásme también: «¡Oh! que ni lo cavó ni lo aró, también se lo halló, como en la calle, por los achaques que bien sabes, de cuando sirvió a el embajador.» ¿Y eso por ventura es parte para que me lo quites? ¿No ves que aun así como lo dices te condenas? Pues los haces iguales a los bienes de las malas mujeres. Y debes entender que lícitamente lo gana, no embargante que sea ilícito su trato. Y se lo debes en conciencia, si te aprovechaste della y te sirvió por su interés.

No sólo esto es así; mas a un público salteador, de los homicidios que hizo y bienes que robó, no le puedes quitar cosa de consideración. Porque ni eres tú su juez ni parte para poder, contra su voluntad, adjudicar lo que a los otros quitó. Porque para ellos él queda reo y tú para él. Créeme que te digo verdad y verdades.

Mas ¿qué aprovecha? Pero García me llamo. Si todos anduviésemos a oír verdades y a deshacer agravios, presto se henchirían los hospitales. Pues a buena fe que me acuerdo agora que vale más entrar en el cielo con un ojo, que con dos en el infierno, y que quiso San Bartolomé más llevar su pellejo desollado a cuestas, que irse bueno y sano a tormento eterno, y que tuvo San Lorenzo por de mejor condición dejarse abrasar acá, que allá. ¡Oh, que ni todos han de ser San Bartolomé ni San Lorenzo! Salvémonos y basta.


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

Preliminres:- Censura - Privilegio - Dedicatorias - Al lector - Elogio

Libro I:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII

Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX