Atalaya de la vida humana: 161

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Atalaya de la vida humana II Mateo Alemán


Si gustas de ver jugar, mira desapasionadamente si puedes; mas no podrás, que eres como yo y harás lo mismo. Tendría, pues, por de menor inconveniente que jugases, antes que ponerte a mirar juego ajeno con pasión semejante. Que quien juega, ya que desea ganar, es aquella una batalla de dos entendimientos o cuatro. Aventuras en confianza del tuyo tu hacienda, deseas por lo menos que no te la lleven, procúrasla defender y a eso te pones, a que, como te la pueden quitar, la quites. Tienes en eso alguna manera de causa y escusa. Mas que sólo por ver ciegue tanto la pasión a un hombre de buena razón, dígame si la tengo en condenarla por disparate.

Al cabo ya de rato comenzó a embravecerse la mar y a nadar el dinero de una en otra parte. Íbase la cólera encendiendo, y los naipes cargaban a una banda de golpe, con que de golpe dieron con uno de los tres al agua, dejándolo con pérdida de más de cien escudos. Era el que yo miraba. Y quedé tan mohíno casi como él, pareciéndome haber estado en la mía su desgracia y haber yo sido el instrumento della, y también porque le sentí que no le debía quedar otro tanto caudal en toda su hacienda.

El juego ha de ser en una de dos maneras: o para granjería o entretenimiento. Si para granjería, no digo nada. Que los que las tratan son como los cosarios que salen por la mar, quien pilla, pilla: cada uno arme su navío lo mejor que pudiere y ojo a el virote. Andan en corso todo el año, para hacer en un día una buena suerte.

Los que juegan por entretenimiento, han de ser solos aquellos que señalan los mismos naipes. En ellos hallaremos dotrina, si se considera la pintura, reyes, caballos y sotas; de allí abajo no hay figuras hasta el as. Es decirnos que no los han de jugar otros que reyes, caballeros y soldados. A fe que no halles en ellos mercaderes, oficiales, letrados ni religiosos, porque no son de su profesión. Los ases lo dicen, que desde la sota, que es el soldado, hasta el as, que es la última carta, son chamuchina y avisarnos que cuantos más de los dichos los jugaren son todos unos asnos.


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

Preliminres:- Censura - Privilegio - Dedicatorias - Al lector - Elogio

Libro I:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII

Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX