Atalaya de la vida humana: 165

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Atalaya de la vida humana II Mateo Alemán


-Pues ese caballero no juega, cuanto no sea más de para entretenimiento de pasar un rato de la noche y que no se deje tan santa obra por falta de un tercero, si Vuestras Mercedes gustan dello, yo tomaré un poco las cartas.

Alegráronse mucho, porque les parecí tordo nuevo, que aún el pico no tenía embebido, y que me tenían ya en sus bolsas el dinero, y por parecerles que, si perdía la moneda, que jugaría también la cadena, la cual yo descubrí adrede, quitándome los botones del sayo; y que, si me picaba, como era mozo, no habría de tener sufrimiento para dejar de arrojarles la soga tras el caldero, hasta que fuesen rocín y manzanas.

Comenzar queríamos nuestra faena y para ello llamé a Sayavedra y díjele:

-Daca de ahí algún dinero, si tienes.

Él sacó hasta cien reales que yo le había dado para que me diese, y apartóse un poco de allí en cuanto se comenzó a bullir el juego, y llamándolo a despabilar, le dije:

-¿Habemos de hacer esto nosotros? ¿Tanto tienes allá que hacer o que dormir, que no estarás aquí para lo que fueres menester?

Él calló y estúvose quedo de manera y en parte que ninguna persona del mundo pudiera juzgar mal dél, porque jamás me miró ni quitó la mano del pecho y deste modo me decía cuanto por allá pasaba.


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

Preliminres:- Censura - Privilegio - Dedicatorias - Al lector - Elogio

Libro I:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII

Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX