Atalaya de la vida humana: 166

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Atalaya de la vida humana II Mateo Alemán


Y aunque siempre nos entendimos, no siempre me di por entendido ni me aprovechaba de la cautela; antes, cuando ganaba dos o tres manos, me holgaba de perder algunas. Dejábalos otras veces cargar sobre mi dinero; empero ni mucho ni siempre, porque no me diesen pellizco y me dejasen. Dejábalos tocar, pero no entrar, y después dábales otra carga para picarlos.

Escaramucé de manera con ellos y con tal artificio, que los truje siempre golosos. Ya, cuando me pareció tiempo que se querían recoger y tenían los frenos encima de los colmillos, para estrellarse adondequiera, parecióme darles alcance y, viéndolos en la red, arrojéme a ellos y a el dinero, trayéndolo a mi poder en pocos lances.

Debí de ganarles a los dos lo que le habían ganado antes a el tercero. Quedaron tan corridos y picados, que me la juraron para el siguiente día, desafiándome al mismo juego. Acetéselo de buen ánimo. Vinieron y dejéme perder hasta treinta escudos, con que se levantaron. Porque con sola esta pérdida los quise tener entretenidos y cebados. Y el uno dellos dijo:

-Alarguémonos algo, porque ya es tarde.

Respondíle a esto:

-Antes por la misma razón lo será mayor que nos acostemos y lo dejemos para mañana. Que siendo Vuestras Mercedes servidos, lo podremos hacer, tomándolo de más temprano y jugando cuan largo les diere gusto.


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

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Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX