Atalaya de la vida humana: 209

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Atalaya de la vida humana II Mateo Alemán


Cuantos estaban presentes quedaron con esto que vieron y oyeron tan admirados, cuanto enfadados de ver semejante bellaquería, satisfechos de que yo tenía razón y justicia. Eran en mi favor la voz común, las evidencias y experiencias vistas y su mala fama, que concluía, y decían todos:

-Mirad si había de hacer de las suyas. No es nuevo en el bellaco logrero robar haciendas ajenas. ¿No veis como a este pobre caballero se le quería levantar con lo que le dio en confianza? Que, si no fuera por su buena diligencia, para siempre se le quedara con ello.

El mercader, que a sus oídos oía estas y otras peores palabras, no tenía tantas bocas o lenguas para poder satisfacer con ellas a tantos, ni era posible abonarse. Quedó tal, que ni sabía si soñaba o si estaba dispierto. Paréceme agora que se pellizcaría las manos y los brazos para recordar o que le pasaría por la imaginación si había perdido las dos potencias, entendimiento y memoria, y le quedaba la sola voluntad, según lo que había pasado. Él -como dije- tenía mal nombre, que para mi negocio estaba probado la mitad. Y aquesto tienen siempre contra sí los que mal viven: pocos indicios bastan y la hacen plena.


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

Preliminres:- Censura - Privilegio - Dedicatorias - Al lector - Elogio

Libro I:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII

Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX