Atalaya de la vida humana: 210

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

Pág. 210 de 442
Atalaya de la vida humana II Mateo Alemán


Con esto y con lo que juraron los que allí estaban de los primeros, que, pidiéndole yo mi dinero, dijo que otro día me lo daría, o a mi criado, y cómo luego que volví por él me lo negó. Su criado juró cómo llegué a su tienda y en su presencia le rogué que me guardase tres mil escudos, pero que no sabía si se los di, que a lo escrito se remitía, porque muchas veces faltaba de la tienda y no sabía más de lo dicho. Mi criado juró su verdad, que por su mano los había contado y entregado a el mercader en presencia de otros hombres que no sabía quién eran, porque como forastero no los conoció. Y con la evidencia cierta de todo cuanto dije y ver testadas las partidas, estar la moneda señalada, tener cada talego su bervete de cúyo era, confirmó los ánimos en mi favor, volviéndose con él sin dejarle dar disculpa ni querérsela oír. Ni él tenía ya espíritu para hablar. Porque con su mucha edad y ver una cosa tan espantosa, que no acababa de sospechar qué fuese, se quedó tan robado el color como si estuviera defunto, quedando desmayado por mucho espacio. Ya creyeron ser fallecido; mas volvió en sí como embelesado, y tal, que ya me daba lástima. Empero consolábame que si se finara me hiciera menos falta que su dinero.

No hubo persona de cuantos allí se hallaron que no dijese que se me diesen mis dineros. Yo, como sabía que no bastaba decirlo el vulgo para dármelos, que sólo el juez era parte para podérmelos adjudicar, preveníme de cautela para lo de adelante y, cuando todos a voces decían: «Suyo es el dinero, dénselo, dénselo», respondía yo: «No lo quiero, no lo quiero; deposítense, deposítense.» Con esta mayor justificación el bargelo que allí se halló presente sacó el dinero de mal poder y lo puso depositado en un vecino abonado. De donde con poco pleito en breves días me lo entregaron por sentencia, quedándose mi mercader sin ellos y condenado en costas, demás de la infamia general que le quedó del caso.


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

Preliminres:- Censura - Privilegio - Dedicatorias - Al lector - Elogio

Libro I:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII

Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX