Atalaya de la vida humana: 220

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Atalaya de la vida humana II Mateo Alemán


Bueno es eso, bien parece que no lo entendéis. Verdad es que no tiene renta, pero tiene renteros, y ninguno lo puede ser sin su licencia, pagándole un tanto por ello, lo cual se le ha de bajar de la renta que pone, rematándosela por mucho menos.

¿Por qué no dices lo que sabes desto y que, si alguno se atreve a hablar o pujar contra su voluntad, lo hacen callar a coces y no lo dejarán vivir en el mundo, porque como poderosos luego les buscan la paja en el oído y a diestro y a siniestro dan con ellos en el suelo, y que son como las ventosas, que, donde sienten que hay en qué asir, se hacen fuertes y chupan hasta sacar la sustancia, sin que haya quien de allí las quite, hasta que ya están llenas? Di ¿cómo nadie lo castiga?

Porque a los que tratan dello les acontece lo que a las ollas que ponen llenas de agua encima del fuego, que apenas las calienta, cuando rebosa el agua por encima y mata la lumbre. ¿Has entendídome bien? O porque tienen ángel de guarda, que los libra en todos los trabajos del percuciente.

Di también -pues no lo dijiste- que si a los tales, después de ahorcados les hiciesen las causas, dirían contra ellos aquellos mismos que andan a su lado y agora con el miedo comen y callan. Di sin rebozo que, por comer ellos de balde o barato, carga sobre los pobres aquello y se les vende lo peor y más caro. Acaba ya, di en resolución, que son como tú y de mayor daño, que tú dañas una casa y ellos toda la república.


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

Preliminres:- Censura - Privilegio - Dedicatorias - Al lector - Elogio

Libro I:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII

Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX