Atalaya de la vida humana: 227

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

Pág. 227 de 442
Atalaya de la vida humana II Mateo Alemán


Ahora bien, acercáronseme muchos, cada cual ofreciéndose conforme a el grado con que me tocaba, y tal persona hubo que para obligarme y honrarse comigo alegó vecindad antigua desde bisabuelos.

Quise por curiosidad saber quién sería el buen viejo que me hizo la burla pasada y, para hacerlo sin recelo ajeno, pregunté si mi padre había tenido más hermanos y si dellos alguno estaba vivo, porque siempre creí ser aquél tío mío. Dijéronme que sí, que habían sido tres, mi padre y otros dos: el de en medio era fallecido, empero que el mayor de todos era vivo y allí residía. Dijéronme ser un caballero que nunca se había querido casar, muy rico y cabeza de toda la casa nuestra. Diéronme señas dél, por donde lo vine a conocer. Dije que le había de ir a besar las manos otro día; mas, cuando se lo dijeron y mi calidad, aunque ya muy viejo, mas como pudo con su bordón, vino a visitarme, rodeado de algunos principales de mi linaje.

Luego lo reconocí, aunque lo hallé algo decrépito por la mucha edad. Holguéme de verlo y pesábame ya hallarlo tan viejo; quisiéralo más mozo, para que le durara más tiempo el dolor de los azotes. Yo hallo por disparate cuando para vengarse uno de otro le quita la vida, pues acabando con él, acaba el sentimiento. Cuando algo yo hubiera de hacer, sólo fuera como lo hice con mis deudos, que no me olvidarán en cuanto vivan y con aquel dolor irán a la tierra. Deseaba vengarme dél y que por lo menos estuviera en el estado mismo en que lo dejé, para en el mismo pagarle la deuda en que tan sin causa ni razón se quiso meter comigo.

Hízome muchos ofrecimientos con su posada; empero aun en sólo mentármela se me rebotaba la sangre. Ya me parecía picarme los murciélagos y que salían por debajo de la cama la marimanta y cachidiablos como los pasados. No, no, una fue y llevósela el gato ya, dije. Sólo Sayavedra me podrá hacer otra; empero no por su bien. Empero después dél, a quien me hiciere la segunda, yo se la perdono.


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

Preliminres:- Censura - Privilegio - Dedicatorias - Al lector - Elogio

Libro I:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII

Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX