Atalaya de la vida humana: 229

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Atalaya de la vida humana II Mateo Alemán


Pudriendo estaba con esto y díjele:

-No puedo venir en conocimiento de quién puede haber sido ese muchacho que tanto deseaba tener parientes honrados. En obligación le quedamos, cuando acaso sea vivo y escapase con la vida de la Roncesvalles, que entre tanta nobleza nos escogió para honrarse de nosotros. Y si a mi puerta llegara otro su semejante, lo procuraría favorecer hasta enterarme de toda la verdad, que casos hay en que aun los hombres de mucho valor escapan de manera que aun de sí mismos van corridos, y ese rapaz, después de conocido, lo hiciera con él según él hubiera procedido consigo mismo. Porque la pobreza no quita virtud ni la riqueza la pone. Cuando no fuera tal ni a mi propósito, procuráralo favorecer y de secreto lo ausentara de mí y, cuando en todo rigor mi deudo no fuera, estimara su eleción.

-Andad, sobrino -dijo el viejo-, como nunca lo vistes, decís eso; yo estoy contentísimo de haberlo castigado y, como digo, me pesa, si dello no acabó, que no le di cumplida pena de su delito, pues tan desnudo y hecho harapos quiso hacerse de nuestro linaje. Pues que no trujo vestido de bodas, llévese lo que le dieron.

-En ese mismo tiempo -dije- yo estaba con mi madre allá en Sevilla y no son tres años cumplidos que la dejé. Nací solo, no tuvieron mis padres otro.

Aun aquí se me salió de la boca que tuve dos padres y era medio de cada uno; mas volvílo a emendar, prosiguiendo:


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

Preliminres:- Censura - Privilegio - Dedicatorias - Al lector - Elogio

Libro I:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII

Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX