Atalaya de la vida humana: 230

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Atalaya de la vida humana II Mateo Alemán


-Dejóme de comer el mío; aunque no tanto que me alargue a demasías, ni tan poco que bien regido me pudiera faltar. No me puedo preciar de rico ni lamentar pobre. Demás que mi madre siempre ha sido mujer prudente, de gran gobierno, poco gastadora y gran casera.

Holgáronse de oírme los presentes y no sabían en qué santuario ponerme ni cómo festejarme, ni se tenía por bueno el que no me daba su lado derecho y entre dos el medio.

Entonces dije comigo mismo entre mí: «¡Oh vanidad, cómo corres tras los bien afortunados en cuanto goza de buen viento la vela; que si falta, harán en un momento mil mudanzas! ¡Y cómo conozco de veras que siempre son favorecidos aquellos todos de quien se tiene alguna esperanza que por algún camino pueden ser de algún provecho! ¡Y por la misma razón qué pocos ayudan a los necesitados y cuántos acuden favoreciendo la parte del rico! Somos hijos de soberbia, lisonjeros; que, si lo fuéramos de la amistad y caritativos, acudiéramos a lo contrario. Pues nos consta que gusta Dios que como proprios cada uno sienta los trabajos de su prójimo, ayudándole siempre de la manera que quisiéramos en los nuestros hallar su favor.»

Yo era el ídolo allí de mis parientes. Había comprado de una almoneda una vajilla de plata, que me costó casi ochocientos ducados, no con otro fin que para hacer mejor mi herida. Convidélos a todos un día, y a otros amigos. Híceles un espléndido banquete, acariciélos, jugamos, gané y todo casi lo di de barato. Y con esto los traía por los aires. Quién les dijera entonces a su salvo: «Sepan, señores, que comen de sus carnes, en el hato está el lobo, presente tienen el agraviado, de quien se sienten agradecidos. ¡Ah! si le conociesen y cómo le harían cruces a las esquinas, para no doblárselas en su vida. Porque les va mullendo los colchones y haciendo la cama, donde tendrán mal sueño y darán más vueltas en el aire que me hicieron dar a mí sobre la manta, con que se acordarán de mí cuanto yo dellos, que será por el tiempo de nuestras vidas. Ya mi dolor pasó y el suyo se les va recentando. Si bien conociesen al que aquí está con piel de oveja, se les haría león desatado. Bien está, pues pagarme tienen lo poco en que me tuvieron y lo que despreciaron su misma sangre. Gran añagaza es un buen coram vobis, gallardo gastador, galán vestido y don Juan de Guzmán. Pues a fe que les hubiera sido de menos daño Guzmán de Alfarache con sus harrapiezos, que don Juan de Guzmán con sus gayaduras.»


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

Preliminres:- Censura - Privilegio - Dedicatorias - Al lector - Elogio

Libro I:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII

Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX