Atalaya de la vida humana: 231

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Atalaya de la vida humana II Mateo Alemán


Muchas caricias me hacían; mas yo el estómago traía con bascas y revuelto, como mujer preñada, con los antojos del deseo de mi venganza, que siempre la pensada es mala. Estudiábala de propósito, ensayándome muy de mi espacio en ella, y en este virtuoso ejercicio eran entonces mis nobles entretenimientos, para mejor poder después obrar. Que fuera gran disparate haber hecho tanto preparamento sin propósito, y es inútil el poder cuando no se reduce al acto. Paso a paso esperaba mi coyuntura. Que cada cosa tiene su «cuando» y no todo lo podemos ejecutar en todo tiempo. Que demás de haber horas menguadas, hay estrellas y planetas desgraciados, a quien se les ha de huir el mal olor de la boca y guardárseles el viento, para que no pongan a el hombre adonde todos le den.

Así aguardé mi ocasión, pasando todos los días en festines, fiestas y contentos, ya por la marina, ya por jardines curiosísimos que hay en aquella ciudad y visitando bellísimas damas. Quisiéronme casar mis deudos con mucha calidad y poca dote. No me atreví, por lo que habrás oído decir por allá y huyendo de que a pocos días habíamos de dar con los huevos en la ceniza. Mostréme muy agradecido, no acetando ni repudiando, para poderlos ir entreteniendo y mejor engañando, hasta ver la mía encima del hito. Que cierto entonces con mayor facilidad se hiere de mazo, cuando el contrario tiene de la traición menos cuidado y de sí mayor seguridad.


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

Preliminres:- Censura - Privilegio - Dedicatorias - Al lector - Elogio

Libro I:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII

Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX