Atalaya de la vida humana: 242

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Atalaya de la vida humana II Mateo Alemán


Díjele más todo lo que había de hacer, dejándolo bien informado dello. De allí me fui a casa del buen viejo don Beltrán, mi tío, y estando en conversación, truje a plática lo mucho que temía salir de casa de noche, porque tenía en el aposento mis baúles, en especial dos dellos con plata, joyas de algún valor y dineros y, por decir verdad, mi pobreza toda. Él me dijo:

-Vuestra es la culpa, sobrino, que donde mi casa está no era necesario posada. Porque aunque la que tenéis es la mejor de aquesta ciudad, ninguna en todo el mundo es buena ni tal que podáis en ella tener alguna seguridad. Y porque sois mozo, quiero advertiros, como viejo, que nunca os confiéis de menos que muy fuerte cerradura en vuestros baúles, y otra sobrellave de algunas armellas y candado, que llevéis con vos de camino, y donde llegardes, la poned a las puertas de vuestro aposento. Porque ya los huéspedes o sus mujeres o sus hijos o criados, no hay aposento que no tenga dos y tres llaves y, a vuelta de cabeza, perderéis de ojo lo que allí dejardes con menos que muy buen cobro. Después os lo harán pleito, si lo trujistes o si lo metistes, y se os quedarán con ello. En la posada no hay cosa posada, nada tiene seguridad. Mas ya que, como mancebo, gustáis de no veniros a esta casa vuestra, si en ello recebís gusto, tráiganse acá los baúles y no dejéis allá más plata de la que tasadamente hubierdes menester para vuestro servicio. Que acá se os guardará todo en mi escritorio con toda seguridad y no andaréis tanto la barba sobre el hombro en cuanto aquí estuvierdes.


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

Preliminres:- Censura - Privilegio - Dedicatorias - Al lector - Elogio

Libro I:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII

Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX