Atalaya de la vida humana: 243

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Atalaya de la vida humana II Mateo Alemán


Yo se lo agradecí de manera como si los baúles valieran un millón de oro, y así lo debió creer o poco menos. Lo uno, porque ya él había visto mi buena vajilla, la cadena y otras cosas y dineros que llevaba, y lo segundo, por la instancia que hice sobre desear tenerlos a buen recado. Desta plática saltamos en la de mi casamiento, porque me dijo que ya tenía edad y perdía tiempo si hubiese de tomar estado, a causa que los matrimonios de los viejos eran para hacer hijos huérfanos. Que, si no gustaba de ser de la Iglesia, mejor sería casarme luego, tanto para mi regalo cuanto para el beneficio y guarda de mi hacienda. Porque los criados, aunque fieles, nunca les faltaban las más veces desaguaderos, ya de mujeres, juegos, gastos, vestidos y otras cosas, que, viéndose necesitados y apretados a cumplir con las cosas de su cargo, se venían después a levantar con todo, dejando robados a sus amos.

Púsome muchas dificultades en mi estado y fueme luego tras ello haciendo relación de las buenas prendas de la señora mi esposa, que, a lo que dél entendí, también era deuda suya por parte de su madre, de gente noble aunque pobre; pero podíase suplir por ser hermosa y que me daba con ella de adehala -como después vine a descubrir el secreto- una hija, que dijeron haber tenido por una desgracia de cierto mancebo ciudadano, que le dio palabra de casamiento y después, dejándola burlada, se desposó con otra. Ofrecióme con ella que tenía una madre, que sería todo mi regalo y de los hijos que Dios me diese, porque no hallaría menos con el suyo el de la que me parió. A todo le hice buen semblante, diciendo que de su mano de necesidad sería cosa tal cual a mí me convenía; mas que, para que no se perdiese cierto beneficio que me daban y quedase puesto cobro en él, era necesario regresarlo en un primo hermano mío, hijo de una hermana de mi madre, allá en Sevilla. Con esto lo dejé goloso y entretenido por entonces.


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

Preliminres:- Censura - Privilegio - Dedicatorias - Al lector - Elogio

Libro I:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII

Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX