Atalaya de la vida humana: 246

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Atalaya de la vida humana II Mateo Alemán


El viejo me dijo:

-No toméis pesadumbre, sobrino: que todo eso es cosa de poco momento. A lugar habéis llegado, adonde no faltará cosa tan poca como esa.

Yo le volví a decir:

-Ya, señor, sé que todos Vuestras Mercedes me las harán muy cumplidas y que lo que tuvieren proprio no me podrá faltar; mas, como entre todo nuestro linaje no conozco alguno de los casados que las tenga, no me atrevo a suplicarles cosa en que tomen cuidado. En especial que habérmelas pedido a mí es haberme obligado a enviárselas como de mano de un hidalgo de mis prendas, y no todas veces hay joyas en todas partes que puedan parecer sin vergüenza en tales actos.

-Ahora bien -me respondió-, no toméis cuidado en ello, dormid sin él, que yo por mi parte y algunos de vuestros deudos por la suya buscaremos de las que por acá se hallaren razonables; y en lo demás, enviadme cuando mandardes los baúles.

Por uno y otro le besé las manos, agradeciéndoselo con las más humildes palabras que supe y se me ofrecieron, reconociendo la merced que me hacía en todo. Y despidiéndome dél, hice, luego que a casa volví, que cerrados con tres llaves cada uno de los baúles, los llevasen allá.


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

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Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX