Atalaya de la vida humana: 266

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Atalaya de la vida humana II Mateo Alemán


»Andaba también con los muchos en la danza un otro penitente de la misma cofradía de los penantes, muy llagado y afligido. Era burgalés, galán, mozo, discreto y rico, las cuales prendas, favorecidas de su franqueza pudieran allanar los montes. Mas a la casta Dorotea, ni las partes deste poder del teniente ni pasiones de los más le hacían el menor sentimiento del mundo, como si dél no fuera.

»Mostrábase a todos estos combates fortísima peña inexpugnable, donde los asiduos combates de las furiosas ondas del torpe apetito, no pudiendo vencer, quedaron quebrantadas. No hay duda que siempre continuaba velando su honestidad, como la grulla, la piedra del amor de Dios levantada del suelo y el pie fijo en el de su marido. Y fuera imposible herirla, si el sagaz cazador no le armara los lazos del engaño en la espesura de la santidad, para cazar a la simple paloma.

»Este burgalés, que se llamaba Claudio, tenía en su servicio una gentil esclava blanca, de buena presencia y talle, nacida en España de una berberisca, tan diestra en un embeleco, tan maestra en juntar voluntades, tan curiosa en visitar cimenterios y caritativa en acompañar ahorcados, que hiciera nacer berros encima de la cama.

»Llamóla un día, diole cuenta de su pena, pidiéndole consejo para salir con su pretensión adelante. La buena esclava, como haciendo burla, después de haberse bien satisfecho y enterado en el caso, riéndose, le dijo:


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

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Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX