Atalaya de la vida humana: 268

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Atalaya de la vida humana II Mateo Alemán


»Luego la semana siguiente, dentro de seis días, veis aquí donde vuelve Sabina muy regocijada, diciendo del oro que había sido bueno y a pedir otro tanto, que fuese de lo mismo, dándole un largo recabdo de parte de su señora y con él una imagen pequeña de alcorza y un rosario de la misma pasta, con tanta curiosidad obrado, que bien era dino de mucha estima. Así como lo vio, no quiso recebirlo, sino que de su mano lo diese a Dorotea, su esposa.

»Cayóle la sopa en la miel, sucediéndole lo que deseaba y a pedir de boca; mas haciéndose de nuevas, dijo:

»-¡Ay, mal hombre! ¿Dícelo de veras y casado es? No lo creo. Aun por soltero nos lo habían vendido y trataba ya mi señora de casarlo con una lega que tenemos, tan linda como unas flores, hermosa y rica.

»Bonifacio le respondió:

»-Rica y hermosa la tengo, como allá me la podían dar, y con quien vivo contentísimo. Subí, veréisla.

»Sabina le dijo:

»-En buena fe, no quiero; no sea que me burle, que es un traidor.


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

Preliminres:- Censura - Privilegio - Dedicatorias - Al lector - Elogio

Libro I:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII

Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX