Atalaya de la vida humana: 274

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Atalaya de la vida humana II Mateo Alemán


»-¡Ay, Dios!, y qué prolija novia hace doña Beatriz, y si a mano viene, aún de la cama no se habrá levantado. Andad acá, hermana, sepamos cuándo habemos de ir de aquí.

»Salieron las dos, y, quedándose sola Dorotea, se desparecieron, que persona viviente no se conocía por la casa. Claudio entró luego y, tomando en el estrado una de aquellas almohadas junto a Dorotea, le comenzó a hacer muchos ofrecimientos, descubriéndole la traza que para su venida se había tenido, desculpando aquel proceder con lo mucho que le hacía padecer. De que no quedó la pobre señora poco turbada y triste, porque lo conocía de vista y sabía sus pretensiones. Viose atajada, no supo qué hacerse ni cómo defenderse. Comenzó con lágrimas y ruegos a suplicarle no manchase su honor ni le hiciese a su marido afrenta, cometiendo contra Dios tan grave pecado; empero no le fue de provecho. Dar gritos no le importunaba, que no había persona de su parte y, cuando de algún fruto le pudieran ser y gente de fuera entrara, quien allí la hallara forzoso habían de culpar su venida, sin dar crédito a el engaño. Defendióse cuanto pudo.

»Claudio, con palabras muy regaladas y obras de violencia, y contra su resistencia y gusto, tomaba de por fuerza los frutos que podía; pero no los que deseaba, con que se iba entreteniendo y cansándola. Finalmente, después que ya no pudo resistirle, viendo perdido el juego y empeñada la prenda en lo que Claudio había podido poco a poco ir granjeando de su persona, rindióse y no pudo menos. Ellos estaban solos a puerta cerrada, el término era largo de dos días, la fuerza de Claudio mucha, ella era sola, mujer y flaca: no le fue más posible.

»Bien se pudiera decir que había sido pendencia de por San Juan, si no se les anublara el cielo. Comieron y cenaron en muchas libertades y fuéronse a dormir a la cama; empero breve fue su sosiego y sobresaltado su reposo. Porque nunca el diablo hizo empanada de que no quisiese comer la mejor parte.


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

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Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX