Atalaya de la vida humana: 299

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Atalaya de la vida humana III Mateo Alemán


Creíla todo cuanto me dijo; por tan cierto lo tuve, como en las manos. Hice lo que me mandó; púseme tras la esquina y desde las ocho y media de la noche hasta las once dadas no me quité del puesto, paseando. Todo se me antojaban bultos y que venían; mas así me pudiera estar hasta este día, que nunca más volvió. Cuando ya vi ser tarde, sospeché que tendría su galán y que, habiendo ido a su casa, no la dejaría volver. Culpábala y no mucho, que lo mismo me hiciera yo, si por mis puertas entrara. Vi que no había sido más en su mano, y dije: «'Aún serán buenas mangas después de Pascua'. Esto aquí nos lo tenemos y cierto está. Un día viene tras otro.» Dejéle señalada la puerta y pasé con mi estación adelante, donde me llevaban los deseos. Cuando allá llegué, todo estaba muy sosegado, que ni memoria de persona parecía por toda la calle ni en puerta o ventana.

Estuve mirando y asechando por una parte y otra. Di vueltas, hice ruido, tosí, desgarré; mas como si no fuera. Ya después de buen rato, cuando cansado de pasear y esperar me quise volver a la posada, desesperado de cosa que bien me sucediese, salió a una ventana pequeña un bulto, a el parecer y en la habla de mujer, cuyo rostro no vi ni, cuando lo viera, pudiera dar fe dél, por hacer tan oscuro. Comencéle a decir mocedades -o necedades, que no eran ellas menos- y díjome no ser ella con quien yo pensaba que hablaba, sino criada suya, fregona de las ollas. Sea quien hubiere sido, tan bien hablaba, de tal manera me iba entreteniendo, que me olvidé por más de dos horas, pareciéndome un solo momento.


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

Preliminres:- Censura - Privilegio - Dedicatorias - Al lector - Elogio

Libro I:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII

Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX