Atalaya de la vida humana: 300

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Atalaya de la vida humana III Mateo Alemán


Veis aquí, si no lo habéis por enojo, cuando a cabo de rato sale un gozque de Bercebut, que debía de ser de alguna casa por allí cerca, y comenzónos a dar tal batería, que no me fue posible oír ni entender más alguna palabra. La ventana estaba bien alta, la mujer hablaba paso, corría un poco de fresco. Tanto ladraba el gozque y tal estruendo hacía, que, pensándolo remediar, busqué con los pies una piedra que tirarle y, no hallándola, bajé los ojos y devisé por junto de la pared un bulto pequeño y negro. Creí ser algún guijarro. Asílo de presto; empero no era guijarro ni cosa tan dura. Sentíme lisiada la mano. Quísela sacudir y dime con las uñas en la pared. Corrí con el dolor con ellas a la boca y pesóme de haberlo hecho. No me vagaba escupir. Acudí a la faltriquera con esotra mano para sacar un lienzo; empero ni aun lienzo le hallé. Sentíme tan corrido de que la mozuela me hubiese burlado, tan mohíno de haberme así embarrado, que, si los ojos me saltaban del rostro con la cólera, las tripas me salían por la boca con el asco.

Quería lanzar cuanto en el cuerpo tenía, como mujer con mal de madre. Tanto ruido hice, tanto dio el perro en perseguirme, que a la mujer le fue forzoso recogerse y cerrar su ventana y a mí buscar adonde lavarme. Arrastré los dedos por las paredes como más pude y mejor supe. Fuime con mucho enojo a la posada, con determinación de volver la noche siguiente a los mismos pasos, por si acaso pudiera encontrarme con aquella buena dueña que nos vendió el galgo.


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

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Libro I:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII

Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX