Atalaya de la vida humana: 312

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Atalaya de la vida humana III Mateo Alemán


Aquí entra luego la piedad y dice: «¡Oh!, que son mujeres flacas, déjanse vencer, por ser fáciles en creer y falsos los hombres en el prometer: deben ser favorecidas.» Esto es así verdad; empero, si supiesen que no lo habían de ser, sabríanse mejor guardar. Y aquesta confianza suya las destruye, como la fe sin obras, que tiene millares en los infi[e]rnos. Ninguna se fíe de hombre. Prometen con pasión y cumplen con dilación y sin satisfación. Y la que se confiare, quéjese de sí, si la burlare.

Prenden a un pobreto, como yo he visto muchas veces revolverse dos criados en una casa, y, estando ella como gusano de seda de tres dormidas con quien ha querido, cuando el amo los halla juntos, prende a el desdichado que ni comió nata ni queso, sino sólo el suero que arronjan a los perros. Tiénenlo en la cárcel, hasta que ya desesperado lo hacen que se case con ella, porque lo condenan en pena pecuniaria, que, vendidos él y todo su linaje, no alcanzan para pagarla. Cuando se ve perdido y cargado de matrimonio, quítale a bofetadas lo que tiene. Vanse uno por aquí y el otro por allí. Él se hace romero y ella ramera. Ved qué gentil casamiento y qué gentil sentencia. ¡Oh! si sobre aquesto se reparase un poco, no dudo en el grande provecho que dello resultase.

Pagué lo que no pequé, troqué lo que no comí. Puse mi casa, recogíme con lo que tenía, porque temía no me sucediese con otra huéspeda lo que con la pasada. Y porque también recelaba que aquel collar y cinta que me había enviado el tío, siendo piezas de tanto valor, pudieran ser por la fama descubiertas, quíseme retirar a solas a mi casa y en parte donde con secreto pudiese deshacerlo. Así lo hice. Desclavé las piedras a punta de cuchillo, quité las perlas, puse cada cosa de por sí. Metí en un grande crisol todo el oro, no de una vez, que no cupo, sino en seis o siete, y así lo fundí, yéndolo aduzando con un poco de solimán, que yo sabía un poquito del arte. Y teniendo un riel prevenido, lo fue de mi espacio haciendo barretas.


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

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Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX