Atalaya de la vida humana: 337

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Atalaya de la vida humana III Mateo Alemán


Todos estos matrimonios permite Dios; pero en los más mete su parte, y no la peor, el diablo. Bueno y santo es el sacramento; pero tú haces del casamiento infierno. Para quietud se instituyó; tú no la quieres ni la tienes y antes andas echándole traspiés para dar con él en el suelo.

No tome ni ponga la doncella o la viuda su blanco en la libertad, en el salir de sujeción de padres o tutores. No se deje llevar del vano amor. Déjese de su torpeza la que sigue a su sensualidad. Y crean, si no lo hicieren, que sucederles mal a las unas y a las otras, el no salir los maridos como pensaron y desearon, ser esclavas después de casadas, tenerlas encerradas, el darles mala vida, perdérseles la hacienda, cargar de hijos, vaciarse la bolsa, sobrevenir trabajos, jugar el desposado, amancebarse, tratarlas mal y después morir a sus manos, nace de los malos fines que tomaron, de adelantar su calidad o su cantidad o por otros ya dichos: por eso sólo se perdieron.

Ese ídolo de Baal que adoraron, en él se confiaron. Pensaron que los pudiera socorrer, librar y defender; empero cuando lo hubieren de veras menester, no hayáis miedo ni creáis que os ha de enviar fuego con que encendáis: no lo tiene ni lo puede dar. ¿Adoráis ídolos? Pues de ninguno habéis de ser socorridos en los trabajos. Que son ídolos al fin, obras hechas de vuestras proprias manos, fabricados por antojo y adorados por sólo gusto. Bajará fuego del cielo que consuma el sacrificio, leña, piedras y cenizas, hasta las aguas mismas en el de Elías; aunque muchas veces lo haya hecho mojar y más mojar. Sabéis que son los matrimonios que Dios ordena, y los que hacéis por sólo ser obedientes a su voluntad y los consultastes con ella, dejándole a Él solo que obrase como más conviniese a su servicio, sin buscar malos y torpes medios; que, aunque los mojen cien veces con las aguas de las persecuciones, hambres, fríos, cárceles y más trabajos de la vida, no impide: fuego del cielo, amor de Dios y su caridad baja, que lo consumen. Ella lo arrebata y se lo lleva, poniéndolo presente ante su divina Majestad, para más méritos de gracia y gloria.


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

Preliminres:- Censura - Privilegio - Dedicatorias - Al lector - Elogio

Libro I:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII

Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX