Atalaya de la vida humana: 338

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Atalaya de la vida humana III Mateo Alemán


Quédese aquí esto como fin de sermón y volvamos a mi casamiento, que no debiera. Padecí con mi esposa, como con esposas, casi seis años; aunque los cuatro primeros nos duró tierno el pan de la boda, porque todo era flor. Mas cuando íbamos de cuesta, que acudimos a el mediano y faltaba dinero para él; cuando la basquiña de tela de oro y bordada, ya se vendía el oro y no quedaba tela ni aun de araña que no se vendiese, y de razonable paño fuera bien recebida; cuando ya no pude más, que me subía el agua por encima de la boca, porque nunca me consintió vender posesión suya ni mía; ni había crédito en la tienda para dos maravedís de rábanos; vime tan apretado, que por el consejo de mi suegro quise usar de medios de algún rigor.

¡Buenas noches nos dé Dios! Comenzó fuera de todo tono a levantar tal algazara, que, como si fuera cosa de más momento, acudieron a socorrerla los vecinos, hasta que ya no cabían en toda la casa. Venido a saber la verdad, quiso Dios que no fue nada. Vían mi razón. Volvíanse a salir. Empero no por eso dejaba ella sus lamentaciones, que había para cien semanas santas. Era forzoso, para no venir a malas, dejarla, por no quedar obligado, en oyéndola, responderle con palabras y obras. Tomaba la capa, salíame de casa, dejábala en sus anchos, que hiciese y dijese, hasta que más no quisiese. Y de aquesto se irritaba en mayor cólera, ver que despreciaba lo que me decía. Y puedo confesar con verdad que de todo el tiempo que con ella viví, jamás me acusé de ofensa que le hiciese. Dar Dios los bienes o quitarlos es diferente materia, por no ser en manos de los hombres pasar con ellos adelante ni estorbar que no vuelvan atrás. No se llamará perdido el que pone sus medios conforme lo hicieron otros, con que quedaron remediados, y siente mal quien lo piensa. Sólo es perdido aquel que se distrae con mujeres, con el juego, con bebidas y comidas, con vestidos demasiados o con otros vicios.


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

Preliminres:- Censura - Privilegio - Dedicatorias - Al lector - Elogio

Libro I:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII

Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX