Atalaya de la vida humana: 348

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Atalaya de la vida humana III Mateo Alemán


Si es verdad y regla del derecho que ninguno puede hacerse rico de ajena sustancia, ¿por qué aquél con la mía lo ha de ser? Que aquesto que le da este más valor a el suelo sea hacienda mía, ya co[n]sta. Porque, si aquella misma fábrica se desbaratase luego, volvería el fundo a quedar en el mismo punto que antes, al tiempo y cuando lo compré. Y más parecería llevar esta veintena por pena de delito, por haber labrado, que deuda justa, pues nace de caso injusto. De tal manera es verdad lo dicho, que, si este mismo día que vendí esta casa, tuviera puesta en ella una coluna o estatua de piedra de mucho valor, y, comprándomela con la misma casa, me dieran por todo junto diez mil ducados y de todos ellos me habían de llevar la veintena, si yo por escusarla pude quitar y quité la estatua y vendí la casa en solos mil, pude hacerlo muy bien y no se me pudo pedir otra cosa demás del precio de la casa.

Vamos, pues, adelante con esto. Si después quitase la reja, la viga y la ventana, si desbaratase las paredes y de casa de diez mil ducados la hiciese de ciento, también podría y pude vender sin cargo de la veintena todo aquello que quité y separé de la casa. ¿Pues cómo se compadece que las partes no deban cada una de por sí a solas, y juntas formen débito? Si el dueño dijese: «Hasme de pagar veintena del precio en que primero compraste aqueste fundo, que fue aquellos mil reales», y con aquella carga determinada y cierta fuese corriendo siempre, tendría razón, fundado en el dominio directo y que aquello se vendió con aquella condición de precio determinado, lo cual yo aceté de mi voluntad. Empero, ¿cómo me pudo él obligar ni yo consentir en pagar lo que no se pudo saber qué ni cuánto había de ser y que pudiera subir a tanto exceso, que sólo con aquella veintena se pudiera comprar un pueblo?

Y como fueron los que gasté tres mil ducados, pudiera ser trecientos, treinta o treinta mil, y aquella casa pudo venderse treinta veces en un año, que fuera un excesivo y exorbitante derecho. Y aquesto ni lo es de civi[l] ni canónico, ni tiene otro fundamento que nacer del que llamamos de las gentes, y no común, sino privado, porque lo pone quien quiere y no corre generalmente, sino en algunas partes, y en término de cuatro leguas lo pagan en unos pueblos y en otros no. En especial en Sevilla ni en la mayor parte de Andalucía no lo conocen, jamás oyeron tal cosa.


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

Preliminres:- Censura - Privilegio - Dedicatorias - Al lector - Elogio

Libro I:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII

Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX