Atalaya de la vida humana: 364

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Atalaya de la vida humana III Mateo Alemán


La madre me ofreció su casa y su hacienda. Era mujer acreditada en el trato, tenía mucho y buen despacho, ganaba bien de comer, regalábame mucho, servíame a el pensamiento, trayéndome aseado, limpio y oloroso, mirado y respetado como señor de todo. Nunca creí que aquello pudiera faltar. Quise quitarme de malas lenguas, que ya me levantaban lo que, si fuera verdad, quizá no me perdiera. Señores míos, con perdón de Vuestras Mercedes, caséme.

No ha sido mala cuenta la que di de tantos estudios, de tantas letras, de verme ya en términos de ordenarme y graduarme, para poder otro día catedrar, por lo menos, porque pudiera, según la opinión que tuve. Y ya en la cumbre de mis trabajos, cuando había de recebir el premio descansando dellos, volví de nuevo como Sísifo a subir la piedra. Considero agora lo que muchas veces entonces hice. ¡Cómo sabe Dios trocar los disinios de los hombres! ¡Cómo ya hecho el altar, puesta la leña, Isac encima, el cuchillo desnudo, el brazo levantado descargando el golpe, impide la ejecución!

«Guzmán, ¿qué se hicieron tantas velas, tantos cuidados, tantas madrugadas, tanta continuación a las escuelas, tantos actos, tantos grados, tantas pretensiones?» Ya os dije, cuando en mi niñez, que todo avino a parar en la capacha, y agora los de mi consistencia en un mesón, y quiera Dios que aquí paren.


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

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Libro I:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII

Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX