Atalaya de la vida humana: 367

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

Pág. 367 de 442
Atalaya de la vida humana III Mateo Alemán


Desta manera siempre o las más veces queda, que no debiera, la razón avasallada de nuestro apetito. El cual, como tiene ya sobre nosotros adquirida tanta posesión y señorío, siendo el del torpe amor tan vehemente, tan poderoso, tan proprio de nuestro ser, tan uno y ordinario nuestro, tan pegado y conforme a nuestra naturaleza, que no es más propria la respiración o el vivir, síguese de necesidad ser lo más dificultoso de reprimir y el enemigo más terrible y el que con mayor poder y fuerzas nos acomete, asalta y rinde. Y aunque sea notoria verdad que teniendo la razón, como tiene, su antiguo y preeminente lugar, suele algunas veces impedir con su mucha sagacidad y valor que una repentina vista -aunque traiga pujanza de causas poderosas que la favorezcan a el mal- pueda con facilidad robar de improviso la voluntad, sacando a un hombre de sí; empero, por lo que tengo dicho, como el apetito y voluntad sean tan certeros, tan señores y enseñados a nunca obedecer ni reconocer superior, es facilísimo que, teniéndolos amor de su parte, haga cualesquier efectos, de la manera y según que mejor le pareciere. Y también porque siendo, como lo es, todo bien apetecible de su misma naturaleza y todo lo que se obra es en razón del bien que se nos representa o hallamos en ello, siempre deseamos conseguirlo, llegándolo a nosotros. Y si nos fuese posible, querríamos con el mismo deseo convertirlo en sustancia nuestra.

Resulta desto no ser forzoso ni necesario para que uno ame que pase distancia de tiempo, que siga discurso ni haga elección; sino que con aquella primera y sola vista concurran juntamente cierta correspondencia o consonancia, lo que acá solemos vulgarmente decir una confrontación de sangre, a que por particular influjo suelen mover las estrellas. Porque, como salen por los ojos los rayos del corazón, se inficionan de aquello que hallan por delante semejante suyo, y volviendo luego al mismo lugar de donde salieron, retratan en él aquello que vieron y codiciaron. Y por parecerle a el apetito prenda noble, digna de ser comprada por cualquier precio, estimándola por de infinito valor, luego trata de quererse quedar con ella, ofreciendo de su voluntad el tesoro que tiene, que es la libertad, quedando el corazón cativo de aquel señor que dentro de sí recibió. Y en el mismo instante que aqueste bien o aquesta cosa que se ama, se considera luego que aplica el hombre su entendimiento a tenerlo por sumo bien, deseándolo convertir en sí, se convierte en él mismo.


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

Preliminres:- Censura - Privilegio - Dedicatorias - Al lector - Elogio

Libro I:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII

Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX