Atalaya de la vida humana: 370

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Atalaya de la vida humana III Mateo Alemán


Dicen de Circes, una ramera, que con sus malas artes volvía en bestia los hombres con quien trataba; cuáles convertía en leones, otros en lobos, jabalíes, osos o sierpes y en otras formas de fieras, pero juntamente con aquello quedábales vivo y sano su entendimiento de hombres, porque a él no les tocaba. Muy al revés lo hace agora estotra ramera, nuestra ciega voluntad, que, dejándonos las formas de hombres, quedamos con entendimiento de bestias. Y como ya otra vez dije, nunca se vio mudanza de fortuna que no se acompañase de daños nunca presumidos ni pensados y siempre se nos finge a los principios blandísima y suave, para mejor despeñarnos con mayor pena. Pues la que se siente más es, en la falta de los bienes, acordarse de los muchos poseídos.

Dio la vuelta comigo, con mi mujer y toda su familia. Mi suegro, que haya buen siglo, aunque mesonero, era un buen hombre. Que no todos hacen sobajar las maletas ni alforjas de los huéspedes. Muchos hay que no mandan a los mozos quitar a las bestias la cebada ni a los amos les moderan la comida, que son cosas ésas que tocan más a mujeres, por ser curiosas. Y si algo desto hay, no tienen ellos la culpa ni se debe presumir esto de mi gente, por ser, como eran todos, de los buenos de la Montaña, hidalgos como el Cid, salvo que por desgracias y pobreza vinieron en aquel trato. Lo cual se prueba bien con lo siguiente. Porque, como él fuese tan honrado, tan amigo de amigos, inclinado a hacer bien, fió a un su compañero en cierta renta de diezmos. Algunos quisieron decir que la cebada y trigo la gastó en su casa, pero no lo creo, pues tan mal salió dello; salvo si no se perdió por pasar adelante con su honra, que, según decían después mi suegra, mujer y cuñada, fue hombre muy amigo de bien comer y que su mesa siempre tuviese abundancia, sus cubas generosos vinos y su persona bien tratada. Fue usufrutuario de su vida, que hay hombres cuyo Dios está en su vientre.


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

Preliminres:- Censura - Privilegio - Dedicatorias - Al lector - Elogio

Libro I:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII

Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX