Atalaya de la vida humana: 373

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Atalaya de la vida humana III Mateo Alemán


Yo sabía ya lo que pasaba en la corte. Había visto en ella muchos hombres que no tenían otro trato ni comían de otro juro que de una hermosa cara y aun la tomaban en dote; porque para ellos era una mina, buscando y solicitando casarse con hembras acreditadas, diestras en el arte, que supiesen ya lo que les importaba y dónde les apretaba el zapatillo. Vía también las buenas trazas que tenían para no quedar obligados a lo que debieran, que, cuando estaba tomada la posada, o dejaban caer la celogía o ponían en la ventana un jarro, un chapín o cualquier otra cosa, en que supiesen los maridos que habían de pasarse de largo y no entrasen a embarazar. A mediodía ya sabían que habían de tener el campo franco. Entraban en sus casas, hallaban las mesas puestas, la comida buena y bien prevenida y que no habían de calentar mucho la silla, porque quien la enviaba quería venirse a entretener un rato. Y a las noches, en dando las Avemarías, volvían otra vez, dábanles de cenar, íbanse a dormir solos, hasta que se les hiciese horas a sus mujeres de irse con ellos a la cama. Y acontecía detenerse hasta el día, porque iban a visitar a sus vecinas. En resolución, ellos y ellas vivían con tal artificio que, sin darse por entendidos de palabra, sabían ya lo que había cada uno de poner por la obra. Y estos tales eran respetados de sus mujeres y de las visitas, a diferencia de otros, que sin máscara ni rodeo pasaban por ello y aun lo solicitaban, llamando y trayendo consigo a los convidados, comiendo en una mesa y durmiendo en una cama juntos.


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

Preliminres:- Censura - Privilegio - Dedicatorias - Al lector - Elogio

Libro I:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII

Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX