Atalaya de la vida humana: 384

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

Pág. 384 de 442
Atalaya de la vida humana III Mateo Alemán


Quiso ser tan juez de mis cosas y apretarlas tanto, que morían de hambre, iban cada día vendiendo las alhajas para el sustento. No le pareció buena cuenta ni aun razonable a mi huéspeda ser mucha la sujeción y poca la provisión. Comenzó a rozarse la prima. También falseaba la tercera, que era una su grande amiga, porque pensó sacar deste mercado muy buenas ferias. Y cuando el señor sintió la mala consonancia, pareciéndole que con mi presencia se remediaría todo, hizo que no me diesen más prorrogaciones y que me mandasen venir a dar cuenta de lo hecho. Hiciéronlo y volví de mejor gana de la con que fui, porque volví empeñado y hallé mi casa gastada. Él creyó que mi presencia fuera parte para el remedio de su gusto; y salióle al revés, porque con mi presencia creció el gasto y la libertad para poderlo hacer. Hallóse rematado, sin saber cómo mejor negociar. Y pareciendo que ninguna cosa ya haría tanto al caso como el rigor, para cogernos por seca, cruzadas las manos y que con lágrimas le fuésemos a pedir misericordia, trató con sus compañeros de hacernos desterrar y así nos lo notificaron.

Yo hice mi cuenta: «Este señor lo pretende ser tanto, que quiere que yo le sustente la casa y el gusto, vendiendo lo que con muchas afrentas y trabajos he adquirido. Pues quedar no puedo, si me falta la libertad con que ganarlo, menos mal será obedecer. Que, aunque para nosotros es duro, para él será doloroso. Si nos quebramos un ojo, le sacamos a él dos, pues le falta la cuenta que hizo y le sale a el revés el pensamiento.» Demás desto, al fin de aquel año se cumplían los diez en que había de pagar a mis acreedores. Vínome todo a cuenta. Ya yo sabía estar mi madre viva. Hice alquilar un coche para nuestras personas y dos carros para llevar la hacienda y gente, dejando la corte y cortesanos. Pareciéndonos de más importancia los peruleros, calladamente me vine a Sevilla.


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

Preliminres:- Censura - Privilegio - Dedicatorias - Al lector - Elogio

Libro I:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII

Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX