Atalaya de la vida humana: 397

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Atalaya de la vida humana III Mateo Alemán


Después de pasado esto, de allí a dos días, miércoles por la tarde, fui a visitar a mi fraile, que ya me tenía un cofre lleno de vestidos, que pudiera bien romper diez años, y dineros que gastar por algunos días. Diómelo con alegre rostro y mandóme que volviese otro día, que tenía una buena comodidad que darme. Fuime y volví cuando me había dicho y después de preguntarme si sabía escrebir y que lo enteré de mi habilidad, me dijo que cierta señora que tenía su marido en las Indias, buscaba una persona tal, que le administrase su hacienda en la ciudad y en el campo, que si era cosa de mi gusto, le avisase para que tratase dello. Yo, luego después de darle las gracias, dije:

-Padre mío, lo que toca el trabajo de mi persona, la solicitud y fidelidad que se debe, sólo eso podré ofrecer; empero no soy desta tierra ni tengo quien me conozca. Si esa señora me tiene de fiar su hacienda, querrá juntamente quien a mí me fíe y no lo tengo. Sólo este inconveniente hallo. Vea vuestra paternidad lo que fuere servido que haga.

Él respondió que sería mi fiador y por aquello no lo dejase. Acetélo de buena voluntad, viendo ir por aquel camino mi negocio bien guiado. Que no hay cosa tan fácil para engañar a un justo como santidad fingida en un malo.


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

Preliminres:- Censura - Privilegio - Dedicatorias - Al lector - Elogio

Libro I:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII

Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX