Atalaya de la vida humana: 400

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Atalaya de la vida humana III Mateo Alemán


Pues no se me olvida que hartas veces me decían y supe de algunas cosas muy secretas, que, por serlo tanto, cuando después trataba dellas con sus dueños mismos, aconsejándolos o corrigiéndolos en ellas, entendían de mí que debía saberlo por divina revelación. Y así lo daba yo a entender por indirectas, ganando con aquello grandísima reputación, en especial con mujeres, que tras esto y gitanas corren como el viento, fáciles en creer y ligeras en publicar, de cuyas bocas iban esparciéndose más mis alabanzas. Hartas y muchas veces, cuando algún pobre se quiso valer de mí, como tenía tanta y tal reputación, pedía limosna públicamente para él a los que me conocían y, juntando mucho dinero, le daba muy poco, quedándome con ello: quitaba para mí la nata y dábales el suero. Si quería hacer alguna bellaquería, lo primero que para ello procuraba era prevenirme de una muy hermosa y grande capa de coro con que cubrirla, para mejor disimularla con santidad, con sumisión, con mortificación, con ejemplo, y asolaba por el pie cuanto quería.

Si no, vedlo agora con cuánta facilidad engañé a este santo. Y no fue sólo este daño el que hice; mas otro mayor se siguió, que fue dejarle falida la opinión. A lo menos pudiéralo quedar, cuando tan bien zanjada no la tuviera. Que instrumento había yo sido y causa tuve dada de harto perjuicio contra su buena reputación. Asentóme con aquella señora, creyendo de mí que la sirviera con toda fidelidad según pudo presumirse de los actos que mostré de tanta perfeción. Diome mucho crédito con el abundante caudal del suyo. Recibióme con voluntad en su servicio, fióme su hacienda y familia, diome un muy honrado aposento, regalada cama y todo servicio. Acaricióme, no como a criado, mas como a un deudo y persona de quien creía que le haría Dios por mí muchas mercedes. Pedíame algunas veces le rezase un Avemaría por la salud y buen suceso de su esposo. Respondíale a todo como un oráculo, con tanta mortificación, que le hacía verter lágrimas.


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

Preliminres:- Censura - Privilegio - Dedicatorias - Al lector - Elogio

Libro I:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII

Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX