Atalaya de la vida humana: 401

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Atalaya de la vida humana III Mateo Alemán


Con esto la engañé, la robé y sobre todo la injurié, ofendiendo su casa. Pues teniendo en ella para su servicio una esclava blanca, que yo mucho tiempo creí ser libre, tal en cautelas o peor que yo, me revolví con ella. No sé cómo nos olimos, que tan en breve nos conocimos. A pocos días entrado en casa, no había orden para poderla echar de mi aposento, en son de santa para los demás y por todo estremo disoluta comigo, como si fuera criada en la casa más pública del mundo, y con tal sagacidad, que otro que yo entre todos los criados ni su ama misma le alcanzaron a conocer aquel secreto. Y con él me regalaba tanto, que siempre abundaba mi caja de colaciones, como si fuera una confitería. Proveíame de toda ropa blanca, bien aderezada, olorosa y limpia. Su señora gustaba dello, porque a los dos nos tenía por santos. Dábame dineros que gastase, sin que yo tampoco supiese al cierto de dónde los había, quién o cómo se los daba. Bien que se me traslucían algunas cosas; mas, por no caer de mi punto, no quise ser curioso en apurarla; y para nunca perderla en cuanto yo allí estuviese y mejor poder obligarla, íbala sustentando con palabras y esperanzas, que teniendo con qué, buscaría manera como ahorrarla y me casaría con ella. Esto le hacía desvelar y enloquecer en mi servicio. Porque, según el amor que le fingí, aunque muy astuta, siempre lo tuvo por cierto, como si yo no fuera hombre y ella esclava.


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

Preliminres:- Censura - Privilegio - Dedicatorias - Al lector - Elogio

Libro I:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII

Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX