Atalaya de la vida humana: 415

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Atalaya de la vida humana III Mateo Alemán


Acabaron de comer, alzóse la mesa, y hecha la cuenta, se fueron los forasteros y nosotros comenzamos a querer aliñar para también hacer lo mismo. Soto, mi camarada, iba en otra cadena diferente. Que no poca pena me daba no poder ir parlando con él. Mas, antes que me herrasen, lleguéme a él de secreto y dile los dos líos, que los guardase, para poder después en mejor ocasión saber lo que llevaban. Recibiólos alegremente y, matando su lechoncillo sin que se lo sintiese alguno, se los metió en el cuerpo y abocóle las asadurillas a la herida, de manera que no se cayesen y mejor pudiese tenerlos encubiertos. Ya, cuando me quisieron meter en la cadena, roguéle a el Comisario me hiciese merced en acomodarme con mi camarada y él de muy buena gana lo hizo. Sacó a uno de los de aquel ramal y trocónos. Íbamos caminando perezosamente, según costumbre. Y a pasos andados díjele a Soto:

-¿Qué os digo, camarada? ¿Dónde guardastes aquello?

Él, como si no me conociera ni le hubiera dado alguna cosa, se hizo tan de nuevas, que me hizo sospechar si acaso habría bebido al uso de la patria y estaba trascordado. Íbale haciendo recuerdos de cuando en cuando y él negaba siempre, hasta que, mohíno, me dijo:

-¿Venís borracho, hermano? ¿Qué me pedís o qué me distes, que ni os entiendo ni os conozco?


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

Preliminres:- Censura - Privilegio - Dedicatorias - Al lector - Elogio

Libro I:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII

Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX