Atalaya de la vida humana: 417

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Atalaya de la vida humana III Mateo Alemán


Con este trabajo llegamos a las galeras a tiempo que las querían despalmar para salir en corso y, antes de meternos en ellas, nos llevaron a la cárcel, donde pasamos aquella noche con la mala comodidad que las pasadas, y allí peor, por ser estrecha y estar ocupada. Mas, como tal o cual, así la llevamos, y había de ser por fuerza, pues no podíamos, aunque quisiéramos, arbitrar ni escoger. Habló el Comisario con los oficiales reales. Vinieron con los de las galeras y el alguacil real y, habiéndonos ya reseñado y hecho nuestros asientos, dieron su recabdo del entrego a el Comisario y, diciéndome que me vería y lo haría bien comigo, tomó su mula y acogióse, que nunca más lo vi.

Para querernos pasar de la cárcel a las galeras, antes de sacarnos hicieron en ella repartimiento y a seis de nosotros nos cupo ir juntos a una, y -¡mis pecados, que así lo quisieron!- el uno dellos era Soto, mi camarada. Luego nos entregaron a los esclavos moros, que con sus lanzones vinieron a llevarnos y, atándonos las manos con los guardines que para ello traían, fuimos con ellos. Entramos en galera, donde nos mandaron recoger a la popa, en cuanto el capitán y cómitre viniesen, para repartirnos a cada uno en su banco, y, cuando llegaron, anduviéronse paseando por crujía, y los esforzados de una y otra banda comenzaron a darles voces, pidiendo que se les echasen a ellos. Unos decían que tenían allí un pobreto inútil, otros que cuantos había en aquel banco todos eran gente flaca. Y viendo lo que más convenía, me cupo el segundo banco, adelante del fogón, cerca del rancho del cómitre, al pie del árbol. Y a Soto lo pusieron en el banco del patrón. Diome pena tenerlo tan cerca de mí, por la enemistad pasada; que nunca más pudimos digerirnos el uno a el otro. Él a lo menos, que tenía corazón crudo. Porque yo jamás le negué amistad ni le había de faltar en lo que me hubiera menester. Mas él quisiera que, como el Comisario se alzó con todo, se lo hubiera dejado. Y lo hubiera hecho si tan mal pago creyera que había de darme.


Atalaya de la vida humana de Mateo Alemán

Preliminres:- Censura - Privilegio - Dedicatorias - Al lector - Elogio

Libro I:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII

Libro II:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX

Libro III:- Capítulo- I - II - III - IV - V - VI - VII - VIII - IX