Balada XXIX: El ángel mudo

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Baladas españolas
Balada XXIX : El ángel mudo​
 de Vicente Barrantes


La niña dobla la frente
sobre el seno de su madre
como flor que sobre el tallo
se seca al morir la tarde.
Un ángel baja del cielo,
y dice la anciana al ángel:
-«¿Por qué te llevas el alma
»de esta pobre madre?»

El ángel no respondía,
y volando, volando seguía.

Atraviesan las moradas
de las águilas reales,
les dan las nubes corona,
les dan música los aires.
Gozosa la niña vuela
olvidada de su madre,
y a cada vuelo pregunta:
-«¿Dónde vamos, ángel?

El ángel no respondía,
y volando, volando seguía

Bullir ven bajo sus plantas
las más hermosas ciudades,
con sus carrozas de oro,
con sus palacios de jaspe.
La niña al verlas sonríe,
y vuelve a decir al ángel
-«¿Por qué a gozar en el mundo
»no quieres llevarme?»

El ángel no respondía,
y subiendo, subiendo seguía.

Cerca de la pobre aldea,
gota perdida en los mares,
en humilde cementerio
crece una flor triste y frágil.
El ángel baja a cogerla,
y dice la niña al ángel:
-«¿Por una flor a la aldea,
»es justo que bajes?

El ángel no respondía,
y bajando, bajando seguía.

El alma de otra doncella
muerta en brazos de su madre
era la flor misteriosa
que quiso coger el ángel.
Abrazadas las dos almas
siguen hendiendo los aires;
y ambas al ángel preguntan:
-«¿Dónde vamos, ángel?»

El ángel no respondía,
y a los cielos subiendo seguía.


Baladas españolas de Vicente Barrantes
Dedicatoria -

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Artículo crítico de Agustín Bonnat