Balada XXIX: El ángel mudo

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda

Baladas españolas
Balada XXIX : El ángel mudo

de Vicente Barrantes



La niña dobla la frente
sobre el seno de su madre
como flor que sobre el tallo
se seca al morir la tarde.
Un ángel baja del cielo,
y dice la anciana al ángel:
-«¿Por qué te llevas el alma
»de esta pobre madre?»

El ángel no respondía,
y volando, volando seguía.

Atraviesan las moradas
de las águilas reales,
les dan las nubes corona,
les dan música los aires.
Gozosa la niña vuela
olvidada de su madre,
y a cada vuelo pregunta:
-«¿Dónde vamos, ángel?

El ángel no respondía,
y volando, volando seguía

Bullir ven bajo sus plantas
las más hermosas ciudades,
con sus carrozas de oro,
con sus palacios de jaspe.
La niña al verlas sonríe,
y vuelve a decir al ángel
-«¿Por qué a gozar en el mundo
»no quieres llevarme?»

El ángel no respondía,
y subiendo, subiendo seguía.

Cerca de la pobre aldea,
gota perdida en los mares,
en humilde cementerio
crece una flor triste y frágil.
El ángel baja a cogerla,
y dice la niña al ángel:
-«¿Por una flor a la aldea,
»es justo que bajes?

El ángel no respondía,
y bajando, bajando seguía.

El alma de otra doncella
muerta en brazos de su madre
era la flor misteriosa
que quiso coger el ángel.
Abrazadas las dos almas
siguen hendiendo los aires;
y ambas al ángel preguntan:
-«¿Dónde vamos, ángel?»

El ángel no respondía,
y a los cielos subiendo seguía.