Batallas de los ratones y comadrejas

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FÁBULA IV.
los rayos caen en los montes altos.
Batalla de los ratones y comadrejas.

Como los ratones huyesen vencidos por el ejército de las comadrejas, y se atropellasen á la entrada de sus angostos escondrijos, al cabo, aunque á duras penas, entraron y se libraron de la muerte. Sus capitanes, que se habian atado unos cuernos á las cabezas, para que sus soldados tuviesen una señal visible, que seguir en la refriega, se atascaron en la entrada y fueron prisioneros de sus enemigos. El vencedor los sacrificó á sus rabiosos dientes, y los sepultó en la profunda cueva de en anchuroso vientre.

En cualquiera pueblo, que se padece alguna gran calamidad, los que peligran son los grandes, que la gente menuda á poca costa se salva.


notas.

Exercitu. Algunos intérpretes dicen, que despues de esta última palabra del primer verso se ha de añadir entre paréntesis todo este otro verso entero: Historia quorum in tabernis pingitur.

Cavos. Horat. l. 2, Sat. 6. trae una preciosa fábula de un convite, que mútuamente se hicieron un raton casero y otro del campo, y finalmente este concluyó, que mas valia vivir con un poco de legumbre en su uronera silvestre, que con regalos en una casa abundante:
Me silva, cavusque———
Tutus ab insidiis tenui solabitur ervo.

Cornua. Alude Fedro al plumage, que los capitanes se solian poner en el morrion. Y de la misma frase usa Virgilio Æn. 12, vers. 89. Rubras cornua cristæ.

Plebes. En los autores del siglo de oro se halla no solamente Plebs, is, sino tambien Plebes, is.