Cantar del Mío Cid/Bodas de las hijas del Cid90

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Cantar segundo. Bodas de las hijas del Cid[editar]

90.[editar]

«¡Grado al Criador & a Padre espiritual!
Todo el bien que yo he todo lo tengo delant;
con afán gané a Valençia & ela por heredad,
a menos de muert no la puedo dexar.
«¡Grado al Criador & a Sancta María madre
mis fijas & mi mugier que las tengo acá!
Venido m’ es deliçio de tierras d’alent mar;
entraré en las armas, non lo podré dexar;
mis fijas & mi mugier verme an lidiar,
en estas tierras agenas verán las moradas cómmo se fazen,
¡afarto verán por los ojos cómmo se gana el pan!»
Su mugier & sus fijas subiólas al alcáçar,
alçavan los ojos, tiendas vieron fincadas:
«¿Qu’ es esto, Çid? ¡Si el Criador vos salve!»
«¡Ya mugier ondrada non ayades pesar!
Riqueza es que nos acreçe maravillosa & grand;
¡a poco que viniestes presend vos quieren dar;
por casar son vuestras fijas: adúzenvos axuvar!»
«¡A vos grado, Çid, & al Padre spirital!»
«Mugier, sed en este palaçio, & si quisiéredes en el alcáçar.
Non ayades pavor por que me veades lidiar;
con la merçed de Dios & de Sancta María madre
créçem’ el coraçón porque estades delant;
¡con Dios aquesta lid yo la he de arrancar!»
91.
Fincadas son las tiendas & pareçen los alvores,
a una grand priessa taníen los atamores;
alegrávas’ Mío Çid & dixo: «¡Tan buen día es oy!»
Miedo a su mugier & quiérel’ quebrar el coraçón,
assí ffazíe a las duennas & a sus fijas amas a dos;
del día que nasquieran non vieran tal tremor.
Prisos’ a la barba el buen Çid Campeador:
«Non ayades miedo ca todo es vuestra pro;
antes destos XV días si plogiere al Criador
aquelos atamores a vos los pondrán delant & veredes quánles son,
desí an a sser del obispo don Jherónimo,
colgar los han en Sancta María madre del Criador.»
Vocaçión es que fizo el Çid Campeador.
Alegres son las duennas, perdiendo van el pavor.
Los moros de Marruecos cavalgan a vigor
por las huertas adentro están sines pavor.
92.
Violo el atalaya & tanxó el esquila;
prestas son las mesnadas de las yentes christianas,
adóbanse de coraçón & dan salto de la villa;
do s’ fallan con los moros cometíenlos tan aína,
sácanlos de las huertas mucho a fea guisa,
quinientos mataron d’ellos conplidos en es día.
93.
Bien fata las tiendas dura aqueste alcaz;
mucho avíen fecho, pienssan de cavalgar;
Álbar Salvadórez preso fincó allá.
Tornados son a Mío Çid los que comíen so pan,
él se lo vio con los ojos, cuéntangelo delant.
Alegre es Mío Çid por quanto fecho han:
«¡Oidme, cavalleros, non rastará por al!
Oy es día bueno & mejor será cras;
por la mannana prieta todos armados seades,
dezirnos ha la missa, & penssad de cavalgar.
el obispo don Jherónimo soltura nos dará,
¡Hirlos hemos fferir en el nombre del Criador & del apóstol Sancti Yagüe;
mas vale que nos los vezcamos que ellos cojan el pan!»
Essora dixieron todos: «¡D’amor & de voluntad!»
Fablava Minaya, non lo quiso detardar:
«Pues esso queredes Çid, a mí mandedes al:
dadme CXXX cavalleros pora huebos de lidiar;
quando vos los fuéredes ferir entraré yo del otra part,
o de amas o del una Dios nos valdrá.»
Essora dixo el Çid: «¡De buena voluntad!»
94.
El día es salido & la noche entrada es.
No s’ detardan de adobasse essas yentes christianas.
A los mediados gallos antes de la mannana
el obispo don Jherónimo la missa les cantava;
la missa dicha grant sultura les dava:
«El que aquí muriere lidiando de cara
préndol’ yo los pecados & Dios le abrá el alma.
A vos, Çid don Rodrigo ¡en buen ora çinxiestes espada!
hyo vos canté la missa por aquesta mannana;
pídovos un don & séam’ presentado:
las feridas primeras que las aya yo otorgadas.»
Dixo el Campeador: «Des aquí vos sean mandadas.»
95.
Salidos son todos armados por las torres de Valençia.
Mío Çid a los sos vassalos tan bien los acordando,
dexan a las puertas omnes de grant rrecabdo.
Dió salto Mío Çid en Bavieca el so cavallo,
de todas guarnizones muy bien es adobado.
La senna sacan fuera, de Valençia dieron salto,
quatro mil menos XXX con Mío Çid van a cabo,
a los çinquaenta mill vanlos ferir de grado.
Álvar Álvarez & Álvar Salvadórez & Minaya Álbar Fánnez
entráronles del otro cabo;
plogo al Criador & ovieron de arrancarlos.
Mío Çid enpleó la lança, al espada metió mano,
a tantos mata de moros que non fueron contados,
por el cobdo ayuso la sangre destellando;
al rrey Yuçef tres colpes le ovo dados,
saliós’le de so l’espada ca mucho l’ andido el cavallo,
metiós’le en Gujera, un castiello palaçiano;
Mío Çid el de Bivar fasta allí legó en alcaz
con otros que l’ consigen de sus buenos vassallos.
Desd’allí se tornó el que en buen ora nascó;
mucho era alegre de lo que an caçado.
Alí preçió a Bavieca de la cabeça fasta a cabo;
toda esta ganançia en su mano a rastado.
Los L mill por cuenta fueron notados;
non escaparon mas de çiento & quatro.
Mesnadas de Mío Çid robado an el canpo,
entre oro & plata fallaron tres mill marcos,
las otras ganançias non avía rrecabdo.
Alegre era Mío Çid & todos sos vassallos
que Dios le ovo merçed que vençieron el campo.
Quando el rrey de Marruecos assí lo an arrancado
dexó Álbar Fánnez por saber todo rrecabdo.
Con C cavalleros a Valençia es entrado:
fronzida trahe la cara, que era desarmado,
assí entró sobre Bavieca el espada en la mano.
Reçibíenlo las duennas que lo están esperando,
Mío Çid fincó ant’ ellas, tovo la rrienda al cavallo;
«¡A vos me omillo, duennas! Grant prez vos he gannado,
vos teniendo Valençia & yo vençí el campo;
esto Dios se lo quiso con todos los sos sanctos
quando en vuestra venida tal ganançia nos an dada.
Vedes el espada sangrienta & sudiento el cavallo,
¡con tal cum esto se vençen moros del campo!
Rogand al Criador que vos biva algunt anno,
entraredes en prez & besarán vuestras manos.»
Esto dixo Mío Çid diçiendo del cavallo;
quando l’ vieron de pie, que era descavalgado,
las duennas & las fijas & la mugier que vale algo
delant el Campeador los inojos fincaron:
«¡Somos en vuestra merçed & bivades muchos annos!»
En buelta con él entraron al palaçio
e ivan posar con él en unos preçiosos escannos:
«¡Hya mugier donna Ximena! ¿No m’ lo avíedes rrogado?
Estas duennas que aduxistes que vos sirven tanto
quiérolas casar con de aquestos míos vassallos;
a cada una d’ellas doles CC marcos de plata,
que lo sepan en Castiella a quien sirvieron tanto.
Lo de vuestras fijas venir sea más por espaçio.»
Levantáronse todas & besáronle las manos;
grant fue el alegría que fue por el palaçio,
commo lo dixo el Çid assí lo han acabado.
Minaya Álbar Fánnez fuera era en el campo
con todas estas yentes escriviendo & contando;
entre tiendas & armas & vestidos preçiados
tanto fallan d’esto que cosa es sobejana.
Quierovos dezir lo que es más granado:
non pudieron ellos saber la cuenta de todos los cavallos
que andan arriados & non ha qui tomalos,
los moros de las tierras ganado se an i algo;
mager de todo esto el Campeador contado
de los buenos & otorgados cayéronle mill & D cavallos;
quando a Mío Çid cayeron tantos
los otros bien pueden fincar pagados.
¡Tanta tienda preçiada & tanto tendal obrado
que a ganado Mío Çid con todos sus vassallos!
La tienda del rrey de Marruecos que de las otras es cabo
dos tendales la sufren, con oro son labrados;
mandó Mío Çid Ruy Díaz que fita s’ oviesse la tienda
e non la tolliesse dent christiano:
«Tal tienda commo esta que de Maruecos es passada
enbiarla quiere a Alfonsso el Castellano
que croviesse sos nuevas de Mío Çid que avíe algo.»
Con aquestas rriquezas tantas a Valençia son entrados.
El obispo don Jherónimo caboso coronado
quando es farto de lidiar con amas las sus manos
non tiene en cuenta los moros que ha matados;
lo que caíe a él mucho era sobejano.
Mío Çid don Rodrigo el que en buen ora nascó
de toda la su quinta el diezmo l’ a mandado.
96.
Alegres son por Valençia las yentes christianas,
tantos avíen de averes de cavallos & de armas;
alegre es donna Ximena & sus fijas amas
e todas las otras duennas que tienen por casadas.
El bueno de Mío Çid non lo tardó por nada:
«¿Do sodes, caboso? Venid acá, Minaya:
de lo que a vos cayó vos non gradeçedes nada;
desta mi quinta digo vos sin falla
prended lo que quisiéredes, lo otro rremanga;
e cras ha la mannana irvos hedes sin falla
con cavallos desta quinta que yo he ganada
con siellas & con frenos & con sennas espadas;
por amor de mi mugier & de mis fijas amas
porque assí las enbío dond’ ellas son pagadas
estos dozientos cavallos irán en presentajas
que non diga mal el rrey Alfonsso del que Valençia manda.»
Mandó a Pero Vermúez que fuesse con Minaya.
Otro día mannana privado cavalgavan
e dozientos omnes lievan en su conpanna
con saludes del Çid que las manos le besava;
d’esta lid que ha arrancada
CC cavallos le enbiava en presentaja:
«¡E servirlo he sienpre mientra que ovisse el alma!»
97.
Salidos son de Valençia & pienssan de andar;
talles ganançias traen que son a aguardar.
Andan los días & las noches
e passada han la sierra que las otras tierras parte;
por el rrey don Alfonsso tómansse a preguntar.
98.
Passando van las sierras & los montes & las aguas,
legan a Valadolid do el rrey Alfonsso estava.
Enviávale mandado Pero Vermúez & Minaya
que mandasse rreçebir a esta conpanna,
Mío Çid el de Valençia enbía su presentaja.
99.
Alegre fue el rrey, non viestes atanto;
mandó cavalgar a priessa tosdos sos fijosdalgo,
hi en los primeros el rrey fuera dio salto
a ver estos mensajes del que en buen ora nascó.
Los ifantes de Carrión sabet, i s’ açertaron,
el conde don Garçía so enemigo malo;
a los unos plaze & a los otros va pesando.
A ojo lo avíen los del que en buen ora nascó,
cuédanse que es almofalla ca non vienen con mandado;
el rrey don Alfonsso seise sanctiguando.
Minaya & Per Vermúez adelante son legados;
firiéronse a tierra, deçendieron de los cavalos,
ant’ el rrey Alfonsso los inojos fincados
besan la tierra & los pies amos:
«¡Merçed, rrey Alfonsso, sodes tan ondrado!
Por Mío Çid el Campeador todo esto vos besamos;
a vos lama por sennor & tiénes’ por vuestro vassallo;
mucho preçia la ondra el Çid que l’ avedes dado.
Pocos días ha, rrey, que una lid a arrancado;
a aquel rrey de Marruecos Yuçeff por nombrado
con çinquaenta mill arrancólos del campo;
las ganançias que fizo mucho son sobejanas,
ricos son venidos todos los sos vassallos;
e embíavos dozientos cavallos & bésavos las manos.»
Dixo el rrey don Alfonsso: «Reçíbolos de grado;
gradéscolo a Mío Çid que tal don me ha enbiado,
aun vea ora que de mí sea pagado.»
Esto plogo a muchos & besáronle las manos.
Pesó al conde don Garçía & mal era irado,
con X de sus parientes a parte davan salto:
«¡Maravilla es del Çid que su ondra creçe tanto!
En la ondra que él ha nos seremos abiltados;
¡por tan biltadamientre vençer rreyes del campo,
commo si los falasse muertos aduzirse los cavallos!
Por esto que él faze nos abremos enbargo.»
100.
Fabló el rrey don Alfonsso & dixo esta rrazón:
«Grado al Criador & al sennor Sant Esidro el de León
estos dozientos cavallos que m’ enbía Mío Çid.
Mío rreino adelant mejor me podrá servir.
A vos, Minaya Álbar Fánnez & a Pero Vermúez aquí
mando vos los cuerpos ondradamientre servir & vestir
e guarnirvos de todas armas commo vos dixiéredes aquí,
que bien parescades ante Ruy Díaz Mío Çid;
dovos III cavallos & prendedlos aquí.
Assí commo semeja & la veluntad me lo diz
todas estas nuevas a bien abrán de venir.»
101.
Besáronle las manos & entraron a posar;
bien los mandó servir de quanto huebos han.
De los iffantes de Carrión yo vos quiero contar,
fablando en su conssejo, aviendo su poridad:
«Las nuevas del Çid mucho van adelant;
demandemos sus fijas pora con ellas casar;
creçremos en nuestra ondra & iremos adelant.»
Viníen al rrey Alfonsso con esta poridad:
102.
«¡Merçed vos pedimos commo a rrey & sennor natural!
Con vuestro conssejo lo queremos fer nos
que nos demandedes fijas del Campeador;
casar queremos con ellas a su ondra & a nuestra pro.»
Una grant ora el rrey penssó & comidió:
«Hyo eché de tierra al buen Campeador,
e faziendo yo ha él mal & él a mí grand pro
del casamiento non sé si s’ abrá sabor;
mas pues bos lo queredes entremos en la rrazón.»
A Minaya Álbar Fánnez & a Pero Vermúez
el rrey don Alfonso essora los lamó,
a una quadra ele los apartó:
«Oidme, Minaya, & vos, Per Vermúez:
sírvem’ Mío Çid el Campeador,
él lo mereçe & de mí abrá perdón;
viniéssem’ a vistas si oviesse dent sabor.
Otros mandados ha en esta mi cort:
Diego & Ferrando los iffantes de Carrión
sabor han de casar con sus fijas amas a dos.
Sed buenos menssageros & rruégovoslo yo
que ge lo digades al buen Campeador;
abrá i ondrá & creçrá en onor
por conssagrar con los iffantes de Carrión.»
Fabló Minaya & plogo a Per Vermúez:
«Rogárgelo emos lo que dezides vos;
después faga el Çid lo que oviere sabor.»
«Dezid a Ruy Díaz el que en buen ora nascó
que l’ iré a vistas do fuere aguisado;
do él dixiere i sea el mojón,
andarle quiero a Mío Çid en toda pro.»
Espidíensse del rrey, con esto tornados son,
van pora Valençia ellos & todos los sos.
Quando lo sopo el buen Campeador
apriessa cavalga, a rreçebirlos salió;
sonrrisos’ Mío Çid & bien los abraçó:
«¿Venides, Minaya, & vos, Per Vermúez?
¡En pocas tierras a tales dos varones!
¿Cómmo son las saludes de Alfonsso mío sennor?
¿Si es pagado o rreçibió el don?»
Dixo Minaya: «D’alma & de coraçón
es pagado, & davos su amor.»
Dixo Mío Çid: «¡Grado al Criador!»
Esto diziendo conpieçan la rrazón
lo que l’ rrogava Alfonsso el de León
de dar sus fijas a los ifantes de Carrión,
qu’ el connosçíe i ondra & creçíe en onor,
que ge lo conssejava d’alma & de coraçón.
Quando lo oyó Mío Çid el buen Campeador
una grant ora penssó & comidió:
«¡Esto gradesco a Christus el mío sennor!
Echado fu de tierra & tollida la onor,
con grand afán gané lo que he yo;
a Dios lo gradesco que del rrey he su graçia
e pídenme mis fijas pora los ifantes de Carrión.
Ellos son mucho urgullosos & an part en la cort,
d’este casamiento non avría sabor;
mas pues lo conseja él que más vale que nos
flablemos en ello, en la poridad seamos nos.
Afé Dios del çiello: ¡que nos acuerde en lo mijor!»
«Con todo esto a vos dixo Alfonsso
que vos verníe a vistas do oviéssedes sabor;
querervos íe ver & darvos su amor,
acordarvos íedes después a todo lo mejor.»
Essora dixo el Çid: «¡Plazme de coraçón!»
«Estas vistas o las ayades vos»
dixo Minaya «Vos sed sabidor.»
«Non era maravilla si quisiesse el rrey Alfonsso,
fasta do lo fallassemos buscar lo iremos nos
por darle grand ondra commo a rrey de tierra;
mas lo que él quisiere esso queramos nos.
Sobre Tajo que es una agua cabdal
ayamos vistas quando lo quiere mío sennor»
Escrivíen cartas, bien las selló,
con dos cavalleros luego las enbió.
Lo que el rrey quisiere esso ferá el Campeador.


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Introducción

Portada | Crónica de veinte reyes

Destierro del Cid

1..16 | 17..32 | 33..48 | 49..63

Bodas de las hijas del Cid

64..76 | 77..89 | 90..102 | 103..111

La afrenta de Corpes

112..121 | 122..131 | 132..141 | 142..152

Anexo

Anotaciones