Cantar del Mío Cid/La afrenta de Corpes122

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Cantar segundo. Bodas de las hijas del Cid[editar]

122.[editar]

Todas estas ganançias fizó el Canpeador:
«¡Grado ha Dios que del mundo es señor!
Antes fu minguado, agora rrico so,
que he aver & tierra & oro & onor,
e son míos yernos ifantes de Carrión;
arranco las lides cornmo plaze al Criador,
moros & christianos de mí han grant pavor;
alá dentro en Marruecos o las mezquitas son
que abram de mí salto quiçab alguna noch
ellos lo temen, ca non lo piesso yo;
no los iré buscar, en Valençia seré yo;
ellos me darán parias con ayuda del Criador
que paguen a mí o a qui yo ovier sabor.»
Grandes son los gozos en Valençia con Mío Çid el Canpeador
de todas sus conpannas & de todos sus vasallos
grandes son los gozos de sus yernos amos a dos,
d’aquesta arrancada que lidiaron de coraçón
valía de çinco mill marcos ganaron amos a dos,
muchos tienen por rricos los ifantes de Carrión.
Ellos con los otros vinieron a la cort;
aquí está con Mío Çid el obispo don Jherónimo,
el bueno de Álbar Fánnez cavallero lidiador,
e otros muchos que crió el Campeador.
Quando entraron los ifantes de Carrión
rreçibiólos Minaya por Mío Çid el Campeador:
«¡Acá venid, cunnados, que más valemos por vos!»
Assí commo legaron pagos’ el Campeador:
«Evades aquí, yernos, la mi mugier de pro
e amas las mis fijas don Elvira & donna Sol;
bien vos abraçen & sírvanvos de coraçón.
¡Grado a Sancta María madre de nuestro sennor Dios!
D’estos nuestros casamientos vos abredes honor;
buenos mandados irán a tierras de Carrión.»
123.
A estas palabras fabló Ferán Gonçález:
«¡Grado al Criador & a vos, Çid ondrado!
Tantos avemos de averes que no son contados;
por vos avemos ondra & avemos lidiado,
vençiemos moros en campo & matamos
a aquel rrey Búcar, traidor provado.
Pensad de lo otro, que lo nuestro tenémoslo en salvo.»
Vassallos de Mío Çid seíense sonrrisando
quién lidiara mejor o quién fuera en alcanço;
mas non fallavan i a Diego ni a Ferrando.
Por aquestos guegos que ivan levantando
e las noches & los días tan mal los escarmentando
tan mal se conssejaron estos iffantes amos;
amos salieron apart, veramientre son hermanos;
d’esto que ellos fablaron nos parte non ayamos:
«Vayamos pora Carrión, aquí mucho detardamos;
los averes que tenemos grandes son & sobejanos,
mientra que visquiéremos despender no lo podremos.
124.
Pidamos nuestras mugieres al Çid Campeador;
digamos que las levaremos a tierras de Carrión,
ensennarlas hemos do las heredades son;
sacarlas hemos de Valençia, de poder del Campeador,
después en la carrera feremos nuestro sabor
ante que nos rretrayan lo que cuntió del león.
¡Nos de natura somos de condes de Carrión!
Averes levaremos grandes que valen grant valor;
¡escarniremos las fijas del Canpeador!»
«D’aquestos averes sienpre seremos rricos omnes,
podremos casar con fijas de rreyes o de enperadores
¡ca de natura somos de condes de Carrión!
Assí las escarniremos a las fijas del Campeador
antes que nos rretrayan lo que fue del león.»
Con aqueste conssejo amos tornados son.
Fabló Ferán Gonçález & fizo callar la cort:
«¡Si vos vala el Criador, Çid Campeador!
Que plega a donna Ximena & primero a vos
e a Minaya Álbar Fánnez & a quantos aquí son:
dadnos nuestras mugieres que avemos a bendiçiones,
levarlas hemos a nuestras tierras de Carrión,
meterlas hemos en las villas
que les diemos por arras & por onores;
verán vuestras fijas lo que avemos nos,
los fijos que oviéremos en qué avrán partiçión.»
Dixo el Campeador: «Darvos he mis fijas & algo de lo mío.»
El Çid que no s’ curiava de assí ser afontado:
«Vos les diestes villas por arras en tierras de Carrión;
hyo quiéroles dar axuvar III mill marcos de plata,
darvos & mulas & palafrés muy gruessos de sazón,
cavallos pora en diestro fuertes & corredores
e muchas vestiduras de pannos & de çiclatones;
darvos he dos espadas, a Colada & a Tizón,
bien lo sabedes vos que las gané a guisa de varón.
Míos fijos sodes amos quando mis fijas vos do;
allá me levades las telas del coraçón.
¡Que lo sepan en Gallizia y en Castiella & en León
con qué rriqueza enbío míos yernos amos a dos!
A mis fijas sirvades, que vuestras mugieres son;
si bien las servides yo vos rrendré buen galardón.»
Atorgado lo han esto los iffantes de Carrión.
Aquí rreçiben las fijas del Campeador,
compieçan a rreçebir lo que el Çid mandó.
Quando son pagados a todo so sabor
hya mandavan cargar iffantes de Carrión.
Grandes son las nuevas por Valençia la mayor,
todos prenden armas & cavalgan a vigor
porque escurren sus fijas del Campeador a tierras de Carrión.
Hya quieren cavalgar, en espidimiento son.
Amas hermanas don Elvira & donna Sol
fincaron los inojos ant’ el Çid Campeador:
«¡Merçed vos pedimos, padre! ¡Si vos vala el Criador!
Vos nos engendrastes, nuestra madre nos parió;
delant sodes amos, sennora & sennor.
Agora nos enviades a tierras de Carrión,
debdo nos es a cunplir lo que mandáredes vos.
Assí vos pedimos merçed nos amas a dos
que ayades vuestros menssajes en tierras de Carrión.
Abraçólas Mío Çid & saludólas amas a dos.
125.
Él fizo aquesto, la madre lo doblava:
«¡Andad, fijas, d’aquí el Criador vos vala!
De mí & de vuestro padre bien avedes nuestra graçia.
Hid a Carrión do sodes heredadas;
assí commo yo tengo bien vos he casadas.»
Al padre & a la madre las manos les besavan;
amos las bendixieron & diéronles su graçia.
Mío Çid & los otros de cavalgar penssavan
a grandes guarnimientos, a cavallos & armas.
Hya salíen los ifantes de Valençia la clara
espiéndos’ de las duennas & de todas sus compannas;
por la huerta de Valençia teniendo salíen armas,
alegre va Mío Çid con todas sus compannas.
Violo en los avueros el que en buen ora çinxó espada
que estos casamientos non seríen sin alguna tacha;
no s’ puede rrepentir, que casadas las ha amas.
126.
«¿O heres, mío sobrino, tú, Félez Munnoz?
Primo eres de mis fijas amas d’alma & de coraçón.
Mándot’ que vayas con ellas fata dentro en Carrión,
verás las heredades que a mis fijas dadas son;
con aquestas nuevas vernás al Campeador.»
Dixo Félez Munnoz: «Plazme d’alma & de coraçón.»
Minaya Álbar Fánnez ante Mío Çid se paró:
«Tornémosnos, Çid a Valençia la mayor,
que si a Dios ploguiere & al Padre Criador
irlas hemos ver a tierras de Carrión.»
«A Dios vos hacomendamos don Elvira & donna Sol;
a tales cosas fed que en plazer caya a nos.»
Respondíen los yernos: «¡Assí lo mande Dios!»
Grandes fueron los duelos a la departiçión;
el padre con las fijas loran de coraçón
assí fazían los cavalleros del Campeador.
«¡O yas, sobrino, tú, Félez Munnoz!
Por Molina iredes, una noch i yazredes,
saludad a mío amigo el moro Avengalvón;
rreçiba a míos yernos commo el pudier mejor.
Dil’ que enbió mis fijas a tierras de Carrión.
De lo que ovieren huebos sirvanlas a so sabor,
desí escúrralas fasta Medina por la mi amor;
de quanto él fiziere yo l’ dar por ello buen galardón.»
Cuemo la unna de la carne ellos partidos son.
Hya s’ tornó pora Valençia el que en buen ora nasçió.
Piénssanse de ir los ifantes de Carrión;
por Sancta María d’Alvarrazín fazían la posada,
aguijan quanto pueden ifantes de Carrión;
felos en Molina con el moro Avengalvón.
El moro quando lo sopo plógol’ de coraçón,
saliólos rreçebir con grandes avorozes;
¡Dios, qué bien los sirvió a todo so sabor!
Otro día mannana con ellos cavalgó,
con dozientos cavalleros escurrir los mandó;
hivan troçir los montes los que dizen de Luzón.
A las fijas del Çid el moro sus donas dio,
buenos sennos cavallos a los ifantes de Carrión.
Troçieron Arbuxuelo & legaron a Salón,
o dizen el Anssarera ellos posados son.
Tod esto les fizo el moro por el amor del Çid Campeador.
Ellos veíen la rriqueza que el moro sacó,
entramos hermanos conssejaron traçión:
«Hya pues que a dexar avemos fijas del Campeador
si pudiéssemos matar el moro Avengalvón
quanta rriquiza tiene aver la iemos nos.
Tan en salvo lo abremos commo lo de Carrión,
nunqua avríe derecho de nos el Çid Campeador.»
Quando esta falssedad dizíen los de Carrión
un moro latinado bien ge lo entendió;
non tiene poridad, díxolo Avengalvón:
«Acayaz, cúriate d’estos, ca eres mío sennor;
tu muert oí conssejar a los ifantes de Carrión.»
127.
El moro Avengalvón mucho era buen barragán,
con dozientos que tiene iva cavalgar.
Armas iva teniendo, paros’ ante los ifantes;
de lo que el moro dixo a los ifantes non plaze:
«Dezidme: ¿qué vos fiz ifantes de Carrión?
¡Hyo sirviéndovos sin art & vos conssejastes pora mi muert!
Si no lo dexas’ por Mío Çid el de Bivar
tal cosa vos faría que por el mundo sonas’
e luego levaría sus fijas al Campeador leal;
¡vos nunqua en Carrión entraríedes jamás!
128.
Aquí m’ parto de vos commo de malos & de traidores.
Hyré con vuestra graçia, don Elvira & donna Sol;
¡poco preçio las nuevas de los de Carrión!
Dios lo quiera & lo mande, que de tod el mundo es sennor,
d’aqueste casamiento que grade el Campeador.»
Esto les ha dicho & el moro se tornó;
teniendo ivan armas al troçir de Salón,
cuemmo de buen seso a Molina se tornó.
Ya movieron d’El Anssarera los ifantes de Carrión;
acójense a andar de día & de noch,
a ssiniestro dexan Atienza una penna muy fuert,
la sierra de Miedes passáronla estoz,
por los Montes Claros aguijan a espolón,
a ssiniestro dexan a Griza que Alamos pobló
allí son cannos do a Elpha ençerró,
a diestro dexan a Sant Estevan, mas cae aluén;
entrados son los ifantes al rrobredo de Corpes,
los montes son altos, las rramas pujan con las nues,
e las bestias fieras que andan aderredor.
Falaron un vergel con una linpia fuent,
mandan fincar la tienda ifantes de Carrión;
con quantos que ellos traen i yazen essa noch.
Con sus mugieres en braços demuéstranles amor:
¡mal ge lo cunplieron quando salíe el sol!
Mandaron cargar las azémilas con grandes averes;
cogida han la tienda do albergaron de noch,
adelant eran idos los de criazón.
Assí lo mandaron los ifantes de Carrión
que non i fincas’ ninguno, mugier nin varón,
si non amas sus mugieres donna Elvira & donna Sol;
deportarse quieren con ellas a todo su sabor.
Todos eran idos, ellos IIII solos son.
Tanto mal comidieron los ifantes de Carrión:
«Bien lo creades don Elvira & donna Sol:
aquí seredes escarnidas en estos fieros montes;
oy nos partiremos & dexadas seredes de nos,
non abredes part en tierras de Carrión.
Hirán aquestos mandados al Çid Campeador;
¡nos vengaremos aquesta por la del león!»
Allí les tuellen los mantos & los pelliçones,
páranlas en cuerpos & en camisas & en çiclatones.
Espuelas tienen calçadas los malos traidores,
en mano prenden las çinchas fuertes & duradores.
Quando esto vieron las duennas fablava donna Sol:
«¡Por Dios vos rrogamos don Diego & don Ferando!
Dos espadas tenedes fuertes & tajadores
al una dizen Colada & al otra Tizón
¡cortandos las cabeças, mártires seremos nos!
Moros & christianos departirán d’esta rrazón,
que por lo que nos mereçemos no lo prendemos nos;
¡atan malos enssienplos non fagades sobre nos!
Si nos fueremos majadas abiltáresdes a vos,
rretraervos lo an en vistas o en cortes.»
Lo que rruegan las duennas non les ha ningun pro.
Essora les conpieçan a dar los ifantes de Carrión,
con las çinchas corredizas májanlas tan sin sabor,
con las espuelas agudas don ellas an mal sabor
rrompíen las camisas & las carnes a ellas amas a dos;
linpia salíe la sangre sobre los çiclatones.
Ya lo sienten ellas en los sos coraçones.
¡Qual ventura seríe esta si ploguiesse al Criador
que assomasse essora el Çid Campeador!
Tanto las majaron que sin cosimente son,
sangrientas en las camisas & todos los çiclatones.
Canssados son de ferir ellos amos a dos
ensayándos’ amos quál dará mejores colpes.
Hya non pueden fablar don Elvira & donna Sol,
por muertas las dexaron en el rrobredo de Corpes.
129.
Leváronles los mantos & las pieles arminnas
mas déxanlas maridas en briales & en camisas
e a las aves del monte & a las bestias de la fiera guisa.
Por muertas las dexaron sabed, que non por bivas.
¡Qual ventura seríe si assomas’ essora el Çid Campeador!
130.
Los ifantes de Carrión en el rrobredo de Corpes
por muertas las dexaron,
que el una al otra no l’ torna rrecabdo.
Por los montes do ivan ellos ívanse alabando:
«De nuestros casamientos agora somos vengados;
non las devíemos tomar por varraganas
si non fuéssemos rogados,
pues nuestras parejas non eran pora en braços.
¡La desondra del león assí s’ irá vengando!»
131.
Alabándos’ ivan los ifantes de Carrión.
Mas yo vos diré d’aquel Félez Munnoz,
sobrino era del Çid Campeador:
mandáronle ir adelante más de su grado non fue.
En la carrera do iva doliol’ el corazón;
de todos los otros aparte se salió,
en un monte espesso Félez Munnoz se metió
fasta que viesse venir sus primas amas a dos
o qué an fecho los ifantes de Carrión.
Violos venir & oyó una rrazón,
ellos no l’ víen ni dend sabíen rraçión;
sabet bien que si ellos le viessen non escapara de muert.
Vansse los ifantes, aguijan a espolón.
Por el rrastro tornos’ Félez Munnoz,
falló sus primas amorteçidas amas a dos;
lamando ‘¡Primas, primas!’ luego descavalgó,
arrendó el cavallo, a ellas adelinnó:
«¡Ya primas, las mis primas don Elvira & donna Sol!
¡Mal se ensayaron los ifantes de Carrión!
¡A Dios plega & a Sancta María que dent prendan ellos mal galardón!»
Valas tornando a ellas amas a dos;
tanto son detraspuestas que non pueden dezir nada.
Partiéronsele las tellas de dentro de los coraçones,
lamando «¡Primas, primas don Elvira & donna Sol!
¡Despertedes, primas por amor del Criador!
Mientra es el día, ante que entre la noch,
¡los ganados fieros non nos coman en aqueste mont!»
Van rrecordando don Elvira & donna Sol,
abrieron los ojos & vieron a Félez Munnoz.
«¡Esforçadvos, primas, por amor del Criador!
De que non me fallaren los ifantes de Carrión
a grant priessa seré buscado yo;
si Dios non nos vale aquí morremos nos.»
Tan a grant duelo fablava donna Sol:
«¡Si vos lo meresca, mío primo, nuestro padre el Campeador!
¡Dandos del agua, si vos vala el Criador!»
Con un sonbrero que tiene Félez Munnoz
nuevo era & fresco, que de Valençia l’ saco,
cogió del agua en él & a sus primas dio;
mucho son lazradas & amas las fartó.
Tanto las rrogó fata que las assentó;
valas conortando & metiendo coraçón
fata que esfuerçan, e amas las tomó
e privado en el cavallo las cavalgó;
con el so manto a amas las cubrió,
el cavallo prisó por la rrienda & luego dent las partió.
Todos tres senneros por los rrobredos de Corpes
entre noch & día salieron de los montes;
a las aguas de Duero ellos arribados son,
a la torre de don Urraca elle las dexó.
A sant Estevan vino Félez Munnoz,
falló a Diego Téllez el que de Álbar Fánnez fue;
quando él lo oyó pesol’ de coraçón,
prisó bestias & vestidos de pro,
hiva rreçebir a don Elvira & a donna Sol;
en Sant Estevan dentro las metió,
quanto él mejor puede allí las ondró.
Los de Sant Estevan siempre mesurados son;
quando sabíen esto pesóles de coraçón,
a llas fijas del Çid danles esfuerço;
allí sovieron ellas fata que sannas son.
Allabándos’ seían los ifantes de Carrión.
De cuer pesó esto al buen rrey don Alfonsso.
Van aquestos mandados a Valençia la mayor;
quando ge lo dizen a Mío Çid el Campeador
una grand ora penssó & comidió;
alçó la su mano, a la barba se tomó:
«¡Grado a Christus que del mundo es sennor
quando tal ondra me an dada los ifantes de Carrión!
¡Par aquesta barba que nadi non messó
non la lograran los ifantes de Carrión,
que a mis fijas bien las casaré yo!»
Pesó a Mío Çid & a toda su cort
e Álbar Fánnez d’alma & de coraçón.
Cavalgó Minaya con Pero Vermúez
e Martín Antolínez el burgalés de pro
con CC cavalleros quales Mío Çid mandó;
díxoles fuertemientre que andidiessen de día & de noch,
aduxiessen a ssus fijas a Valençia la mayor.
Non lo detardan el mandado de su sennor,
apriessa cavalgan, andan los días & las noches;
vinieron a Sant Estevan de Gormaz un castiello tan fuert,
hi albergaron por verdad una noch.
A Sant Estevan el mandado legó
que viníe Minaya por sus primas amas a dos.
Varones de Sant Estevan a guisa de muy pros
reçiben a Minaya & a todos sus varones,
presentan a Minaya essa noch grant enffurçión;
non ge lo quiso tomar, más mucho ge lo gradió:
«Graçias, varones de Sant Estevan, que sodes connosçedores,
por aquesta ondra que vos diestes a esto que nos cuntió.
Mucho vos lo gradeçe allá do está, Mío Çid el Campeador;
assí lo fago yo que aquí estó.
¡Affé Dios de los çielos: que vos de dent buen galardón!»
Todos ge lo gradeçen & sos pagados son;
adelinnan a posar pora folgar essa noch.
Minaya va ver sus primas do son,
en él fincan los ojos don Elvira & donna Sol:
«¡Atanto vos lo gradimos commo si viéssemos al Criador!
E vos a él lo gradid quando bivas somos nos.
En los días de vagar toda nuestra rrencura sabremos contar.»


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Introducción

Portada | Crónica de veinte reyes

Destierro del Cid

1..16 | 17..32 | 33..48 | 49..63

Bodas de las hijas del Cid

64..76 | 77..89 | 90..102 | 103..111

La afrenta de Corpes

112..121 | 122..131 | 132..141 | 142..152

Anexo

Anotaciones