Cantar del Mío Cid/La afrenta de Corpes142

De Wikisource, la biblioteca libre.
Saltar a: navegación, buscar

Cantar tercero la afrenta de corpes[editar]

142.

Mío Çid Ruy Díaz a Pero Vermúez cata:
«¡Fabla, Pero Mudo, varón que tanto callas!
Hyo las he fijas & tu primas cormanas;
a mí lo dizen, a ti dan las orejadas.
Si yo rrespondier tu non entrarás en armas.»

143.


Pero Vermúez conpeçó de fablar;
detiénes’le la lengua, non puede delibrar,
mas quando enpieça sabed, no l’ da vagar:
«¡Direvos, Çid, costumbres avedes tales!
¡Siempre en las cortes Pero Mudo me lamades!
Bien lo sabedes que yo non puedo más;
por lo que yo ovier a fer por mí non mancará.
¡Mientes, Ferrando, de quanto dicho has!
Por el Campeador mucho valiestes más.
Las tus mannas yo te las sabré contar:
¿miémbrat’ quando lidiamos çerca Valençia la grand?
Pedist’ las feridas primeras al Campeador leal,
vist’ un moro, fústel’ ensayar,
antes fuxiste que a ‘l te alegasses.
Si yo non uvias’, el moro te jugara mal;
passé por ti, con el moro me off de ajuntar,
de los primeros colpes ofle de arrancar.
Did’ el cavallo, tóveldo en poridad,
fasta este día no lo descubrí a nadi;
delant Mío Çid & delante todos ovístete de alabar
que mataras el moro & que fizieras barnax;
croviérontelo todos, mas non saben la verdad.
¡Y eres fermoso, mas mal varragán!
¡Lengua sin manos! ¿cuémo osas fablar?

144.


Dí, Ferrando, otorga esta rrazón:
¿non te viene en miente en Valençia lo del león,
quando durmíe Mío Çid & el león se desató?
E tú, Ferrando, ¿qué fizist con el pavor?
¡Metístet’ tras el escanno de Mío Çid el Campeador!
¡Metístet’, Ferrando, por o menos vales oy!
Nos çercamos el escanno por curiar nuestro sennor
fasta do despertó Mío Çid el que Valençia gannó,
levantos’ del escanno & fues’ pora’l león;
el león premío la cabeça, a mío Çid esperó,
dexós’le prender al cuelo & a la rred le metió.
Quando se tornó el buen Campeador
a sos vassalos violos aderredor,
demandó por sus yernos: ¡ninguno non falló!
Riébtot’ el cuerpo por malo & por traidor;
esto t’ lidiaré aquí ant’el rrey don Alfonsso
por fijas del Çid, don Elvira & donna Sol.
¡Por quanto las dexastes menos valedes vos!
Ellas son mugieres & vos sodes varones;
en todas guisas más valen que vos.
Quando fuere la lid, si ploguiere al Criador,
tú lo otorgarás a guisa de traidor;
de quanto he dicho verdadero seré yo.»
D’ aquestos amos aquí quedó la rrazón.

145.


Diego Gonçález odredes lo que dixo:
«¡De natura somos de los condes más limpios!
Estos casamientos non fuessen apareçidos
por consagrar con Mío Çid don Rodrigo!
Por que dexamos sus fijas aún no nos rrepentimos,
mientra que bivan pueden aver sospiros;
lo que les fiziemos ser les ha rretraído,
¡esto lidiaré a tod el más ardido:
que porque las dexamos ondrados somos nos!»

146.


Martín Antolínez en pie se levantava:
«¡Cala, alevoso, boca sin verdat!
Lo del león non se te deve olbidar;
saliste por la puerta, metístet’ al coral,
fuste d’ meter tras la viga lagar;
mas non vestistes el manto nin el brial.
Hyo llo lidiaré, non passará por al:
fijas del Çid porque las vos dexastes
en todas guisas sabet, que más que vos valen.
¡Al partir de la lid por tu boca lo dirás
que eres traidor & mentist’ de quanto dicho has!»
D’estos amos la rrazón fincó.

147.


Asur Gonçález entrava por el palaçio
manto arminno & un brial rrastrando;
vermejo viene, ca era almorzado;
en lo que fabló avíe poco rrecabdo:

148.


«¡Hya varones! ¿Quién vio nunca tal mal?
¡Quién vos daríe nuevas de Mío Çid el de Bivar!
¡Fuesse a Río d’Orvina los molinos picar
e prender maquilas commo lo suele far!
¿Qui l’ daríe con los de Carrión a casar?»

149.


Essora Munno Gustioz en pie se levantó:
«¡Cala, alevoso, malo & traidor!
Antes almuerzas que vayas a oraçión,
a los que das paz fartaslos aderredor.
Non dizes verdad amigo ni ha sennor,
falsso a todos & más al Criador.
En tu amistad non quiero aver rraçión;
¡fazértelo dezir que tal eres qual digo yo!»
Dixo el rrey Alfonsso: «Calle ya esta rrazón.
Los que an rrebtado lidiarán, ¡sin salve Dios!»
Assí commo acaban esta rrazón
affé dos cavalleros entraron por la cort:
al uno dizen Ojarra & al otro Yénnego Siménez,
el uno es ifante de Navarra,
e el otro ifante de Aragón;
besan las manos al rrey don Alfonsso,
piden sus fijas a Mío Çid el Campeador
por ser rreinas de Navarra & de Aragón
e que ge las diessen a ondra & a bendiçión.
A esto callaron & ascuchó toda la cort.
Levantos’ en pie Mío Çid el Campeador:
«¡Merçed, rrey Alfonsso, vos sodes mío sennor!
¡Esto gradesco yo al Criador
quando me las demandan de Navarra & de Aragón!
Vos las casastes antes, ca yo non;
afé mis fijas en vuestras manos son,
sin vuestro mandado nada non feré yo.»
Levantos’ el rrey, fizo callar la cort:
«Ruego vos, Çid, caboso Campeador,
que plega a vos & atorgar lo he yo
este casamiento oy se otorge en esta cort,
ca créçevos i ondra & tierra & onor.»
Levantos’ Mío Çid, al rrey las manos le besó:
«Quando a vos plaze otórgolo yo, sennor.»
Essora dixo el rrey: «¡Dios vos de den buen galardón!
A vos, Ojarra, & a vos, Yénego Ximénez,
este casamiento otórgovosle yo
de fijas de Mío Çid don Elvira & donna Sol
pora los ifantes de Navarra & de Aragón,
que vos las dé a ondra & a bendiçión.»
Levantos’ en pie Ojarra & Ynego Ximénez,
besaron las manos del rrey don Alfonsso
e después de Mío Çid el Campeador;
metieron las fés & los omenajes dados son
que cuemo es dicho assí sea o mejor.
A muchos plaze de tod’ esta cort
mas non plaze a los ifantes de Carrión.
Minaya Álbar Fannez en pie se levantó:
«¡Merçed vos pido commo a rrey & a sennor
e que non pese esto al Çid Campeador!
Bien vos di vagar en toda esta cort;
dezir querría ya quanto de lo mío.»
Dixo el rrey: «Plazme de coraçón.
Dezid, Minaya, lo que oviéredes sabor.»
«Hyo vos rruego que me oyades toda la cort,
ca grand rrencura he de ifantes de Carrión.
Hyo les di mis primas por mandado del rrey Alfonsso,
ellos las prisieron a ondra & a bendiçión;
grandes averes les dio Mío Çid Campeador;
ellos las han dexadas a pesar de nos:
¡riébtoles los cuerpos por malos & por traidores!
De natura sodes de los de Vani Gómez
onde salíen condes de prez & de valor;
mas bien sabemos las mannas que ellos han.
¡Esto gradesco yo al Criador
quando piden mis primas don Elvira & donna Sol
los ifantes de Navarra & de Aragón!
Antes las avíedes parejas pora en braços las tener,
agora besaredes sus manos & lamarlas hedes sennoras;
averlas hedes a servir, mal que vos pese a vos.
¡Grado a Dios del çielo & aquel rrey don Alfonsso
así l’ creçe la ondra a Mío Çid el Campeador!
En todas guisas tales sodes quales digo yo;
si ay qui rresponda o dize de no
¡hyo so Álbar Fánnez pora tod el mejor!»
Gómez Peláyet en pie se levantó:
«¿Qué val’, Minaya, toda essa rrazón?
Ca en esta cort afarto ha pora vos
e qui al quisiesse seríe su ocasión.
Si Dios quisiere que d’esta bien salgamos nos
después veredes qué dixiestes o qué no.»
Dixo el rrey: «Fine esta rrazón;
non diga ninguno d’ella más una entençión.
Cras sea la lid quando saliere el sol
destos III por tres que rrebtaron en la cort.»
Luego fablaron ifantes de Carrión:
«Dandos, rrey, plazo ca cras ser non puede.
Armas & cavallos tiénenlos del Canpeador,
nos antes abremos a ir a tierras de Carrión.»
Fabló el rrey contra’l Campeador:
«Sea esta lid o mandáredes vos.»
En essora dixo Mío Çid: «No lo faré, sennor;
más quiero a Valençia que tierras de Carrión.»
En essora dixo el rrey: «A osadas, Campeador.
Dadme vuestros cavalleros con todas vuestras guarnizones,
vayan comigo, yo seré el curiador;
hyo vos lo sobrelievo commo buen vassallo faze sennor
que non prendan fuerça de conde nin de ifançón.
Aquí les pongo plazo de dentro en mi cort:
a cabo de tres semanas en begas de Carrión
que fagan esta lid delant estando yo.
Quien no viniere al plazo, pierda la rrazón,
desí sea vençido & escape por traidor.»
Prisieron el juizio ifantes de Carrión.
Mío Çid al rrey las manos le besó
e dixo: «Plazme, sennor.
Estos mis tres cavalleros en vuestra mano son,
d’aquí vos los acomiendo como a rrey & a sennor.
Ellos son adobados pora cumpllir todo lo so.
¡Ondrados me los enbiad a Valençia por amor del Criador!»
Essora rrespuso el rrey: «¡Assí lo mande Dios!»
Allí se tollió el capielo el Çid Campeador,
la cofia de rançal que blanca era commo el sol,
e soltava la barba & sacóla del cordón.
No s’ fartan de catarle quantos ha en la cort.
Adelinnó al conde don Anrich & al conde don Remond:
abraçólos tan bien & rruega los de coraçón
que prendan de sus averes quanto ovieren sabor.
A essos & a los otros que de buena parte son
a todos los rrogava assí commo han sabor;
tales ya que prenden, tales ya que non.
Los CC marcos al rrey los soltó;
de lo al tanto prisó quanto ovo sabor.
«¡Merçed vos pido, rrey por amor del Criador!
Quando todas estas nuevas assí puestas son
beso vuestras manos con vuestra graçia, sennor;
e irme quiero pora Valençia, con afán la gané yo.»

150.


El rrey alçó la mano, la cara se sanctigó:
«¡Hyo lo juro par Sant Esidro el de León
que en todas nuestras tierras non ha tan buen varón!»
Mío Çid en el cavallo adelant se legó,
fue besar la mano a so sennor Alfonsso:
«Mandástesme mover a Bavieca el corredor,
en moros ni en christianos otro tal non ha oy:
hyo vos le do en don: mandédesle tomar, sennor.»
Essora dixo el rrey: «D’esto non he sabor;
si a vos le tollies’ el cavallo no havríe tan buen sennor.
Mas a tal cavallo cum est’ pora tal commo vos,
pora arrancar moros del canpo & ser segudador;
¡quien vos lo toller quisiere no l’ vala el Criador
ca por vos & por el cavallo ondrados somos nos!»
Essora se espidieron & luego s’ partió la cort.
El Campeador a los que han lidiar tan bien los castigó:
«Hya Martín Antolínez & vos, Pero Vermúez,
e Munno Gustioz: firmes sed en campo a guisa de varones;
¡buenos mandados me vayan a Valençia de vos!»
Dixo Martín Antolínez: «¿Por qué lo dezides, sennor?
Preso avemos el debdo & a passar es por nos;
¡podedes oir de muertos, ca de vençidos no!»
Alegre fue d’aquesto el que en buen ora naçió;
espidios’ de todos los que sos amigos son,
Mío Çid pora Valençia & el rrey pora Carrión.
Mas tres semanas de plazo todas complidas son:
felos al plazo los del Campeador,
cunplir quieren el debdo que les mandó so sennor.
Ellos son en poder del rrey don Alfonsso el de León.
Dos días atendieron a ifantes de Carrión;
mucho vienen bien adobados de cavallos & de guarnizones,
e todos sus parientes con ellos son;
que si los pudiessen apartar a los del Campeador
que los matassen en campo por desondra de so sennor.
El cometer fue malo, que lo al no s’ enpeçó,
ca grand miedo ovieron a Alfonsso el de León.
De noche belaron las armas & rrogaron al Criador.
Troçida es la noche, ya quiebran los albores:
muchos se juntaron de buenos rricos omnes
por ver esta lid ca avíen ende sabor;
demás sobre todos i es el rrey don Alfonsso
por querer el derecho & non consentir el tuerto.
Hya s’ metíen en armas los del buen Campeador;
todos tres se acuerdan ca son de un sennor.
En otro logar se arman los ifantes de Carrión;
sedíelos castigando el conde Garçi Ordónnez.
Andidieron en pleito, dixiéronlo al rrey Alfonsso
que non fuessen en la batalla las espadas tajadores Colada & Tizón
que non lidiassen con ellas los del Campeador;
mucho eran rrepentidos los ifantes por quanto dadas son.
Dixiérongelo al rrey, mas non ge lo conloyó:
«Non sacastes ninguna quando oviemos la cort.
Si buenas las tenedes pro abrán a vos;
otrosí farán a los del Canpeador.
¡Levad & salid al campo, ifantes de Carrión!
Huebos vos es que lidiedes a guisa de varones,
que nada non mancará por los del Campeador.
Si del campo bien salides grand ondra avredes vos,
e ssi fueres vençidos non rrebtedes a nos
ca todos lo saben que lo buscastes vos.»
Hya se van rrepintiendo ifantes de Carrión,
de lo que avíen fecho mucho rrepisos son;
no lo querríen ayer fecho por quanto ha en Carrión.
Todos tres son armados los del Campeador.
Hívalos ver el rrey don Alfonsso,
dixieron los del Campeador:
«Besamos vos las manos commo a rrey & a sennor
que fiel seades oy d’ellos & de nos;
¡a derecho vos valed, a ningún tuerto no!
Aquí tienen su vando los ifantes de Carrión,
non sabemos que s’ comidrán ellos o qué non.
En vuestra mano nos metió nuestro sennor:
¡tenendos a derecho, por amor del Criador!»
Essora dixo el rrey: «¡D’alma & de coraçón!»
Adúzenles los cavallos buenos & corredores,
santiguaron las sielas & cavalgan a vigor,
los escudos a los cuellos que bien blocados son;
en mano prenden las astas de los fierros tajadores,
estas tres lanças traen sennos pendones;
e derredor d’ellos muchos buenos varones.
Hya salieron al campo do eran los mojones.
Todos tres son acordados los del Campeador
que cada uno d’ellos bien fos’ ferir el so.
Fevos de la otra part los ifantes de Carrión
muy bien aconpannados, ca muchos parientes son.
El rrey dioles fieles por dezir el derecho & al non,
que non varagen con ellos de sí o de non.
Do sedíen en el campo fabló el rrey don Alfonsso:
«¡Oid que vos digo, ifantes de Carrión!
Esta lid en Toledo la fiziérades más non quisiestes vos.
Estos tres cavalleros de Mío Çid el Campeador
hyo los adux’ a salvo a tierras de Carrión;
aved vuestro derecho, tuerto non querades vos,
ca qui tuerto quisiere fazer mal ge lo vedaré yo,
en todo mío rreyno non avrá buena sabor.»
Hya les va pesando a los ifantes de Carrión.
Los fieles & el rrey ensennaron los mojones;
librávanse del campo todos aderredor.
Bien ge lo demostraron a todos VI cómmo son
que por i seríe vençido qui saliesse del mojón.
Todas las yentes esconbraron aderredor
mas de VI astas de lanças que non legassen al mojón.
Sorteávanles el campo, ya les partíen el sol;
salíen los fieles de medio, ellos cara por cara son.
Desí viníen los de Mío Çid a los ifantes de Carrión
e llos ifantes de Carrión a los del Campeador.
Cada uno d’ellos mientes tiene al so:
abraçanlos escudos delant los coraçones,
abaxan las lanças abueltas con los pendones,
enclinavan las caras sobre los arzones,
batíen los cavallos con los espolones,
tembrar queríe la tierra dond eran movedores.
Cada uno d’ellos mientes tiene al so;
todos tres por tres ya juntados son,
cuédanse que essora cadrán muertos los que estan aderredor.
Pero Vermúez el que antes rrebtó
con Ferrán Gonçález de cara se juntó,
firíensse en los escudos sin todo pavor;
Ferrán Gonçález a Pero Vermúez el escudo l’ passó,
prísol’ en vazío, en carne no l’ tomó,
bien en dos logares el astil le quebró.
Firme estido Pero Vermúez, por esso no s’ encamó;
un colpe reçibiera mas otro firió,
quebrantó la boca del escudo, apart ge la echó,
passógelo todo que nada no l’ valió,
metió’l la lança por los pechos que nada no l’ valió;
tres dobles de loriga teníe Fernando, aquesto l’ prestó,
las dos le desmanchan & la terçera fincó;
el bélmez con la camisa & con la guarnizón
de dentro en la carne una mano ge lo metió,
por la boca afuera la sangre l’ salió,
quebráronle las çinchas, ninguna no l’ ovo pro,
por la copla del cavallo en tierra lo echó.
Assí lo teníen las yentes que mal ferido es de muert.
El dexó la lança & al espada mano metió;
quando lo vio Ferrán Gonçález conuvo a Tizón,
antes que el colpe esperasse dixo «¡Vençudo so!»
Atorgárongelo los fieles, Pero Vermúez le dexó.

151.


Martín Antolínez & Diego Gonçález firiéronse de las lanças,
tales fueron los colpes que les quebraron amas.
Martín Antolínez mano metió al espada,
rrelumbra tod el campo tanto es linpia & clara;
diol’ un colpe, de traviesso l’ tomava,
el casco de somo apart ge lo echava,
las moncluras del yelmo todas ge las cortava,
allá levo el almófar, fata la cofia legava,
la cofia & el almófar todo ge lo levava,
rraxol’ los pelos de la cabeça, bien a la carne legava;
lo uno cayó en el campo & lo al suso fincava.
Quando este colpe a ferido Colada la preçiada
vió Diego Gonçález que no escaparíe con el alma;
bolvió la rrienda al cavallo por tornasse de cara.
Essora Martín Antolínez reçibiol’ con el espada,
un colpe l’ dio de lano, con lo agudo no l’ tomava;
Dia Gonçález espada tiene en mano mas no la ensayava;
esora el ifante tan grandes vozes dava:
«¡Valme, Dios glorioso, sennor, & cúriam d’este espada!»
El cavallo a so rrienda & mesurándol’ del espada
sacol’ del mojón; Martín Antolínez en el campo fincava.
Essora dixo el rrey: «Venid vos a mi companna;
por quanto avedes fecho vençida avedes esta batalla.»
Otórgangelo los fieles que dize verdadera palabra.

152.


Los dos han arrancado; direvos de Munno Gustioz
con Assur Gonçález cómmo se adobó:
firíensse en los escudos unos tan grandes colpes;
Assur Gonçález furçudo & de valor
firió en el escudo a don Munno Gustioz,
tras el escudo falssóge la guarnizón,
en vazío fue la lança ca en carne no l’ tomó.
Este colpe fecho otro dio Munno Gustioz,
tras el escudo falssóge la guarnizón
por medio de la bloca del escudo l’ quebrantó,
no l’ pudo guarir, falssóge la guarnizón,
apart le prisó, que non cab’ el coraçón;
metiol’ por la carne adentro la lança con el pendón,
de la otra part una braça ge la echó,
con el dio una tuerta, de la siella lo encamó,
al tirar de la lança en tierra lo echó;
vermejo salió el astil & la lança & el pendón.
Todos se cuedan que ferido es de muert.
La lança rrecombró & sobr’el se paró;
dixo Gonçalo Assurez: «¡No l’ firgades, por Dios!
¡Vençudo es el campo quando esto se acabó!»
Dixieron los fieles: «Esto oimos nos.»
Mandó librar el canpo el buen rrey don Alfonsso,
las armas que i rastaron él se las tomó.
Por ondrados se parten los del buen Campeador,
vençieron esta lid ¡grado al Criador!
Grandes son los pesares por tierras de Carrión.
El rrey a los de Mío Çid de noche los enbió
que no les diessen salto nin oviessen pavor.
A guisa de membradosandan días & noches,
felos en Valençia con Mío Çid el Campeador;
por malos los dexaron a los ifantes de Carrión,
conplido han el debdo que les mandó so sennor;
alegre ffue d’aquesto Mío Çid el Campeador.
Grant es la biltança de ifantes de Carrión:
qui buena duenna escarneçe & la dexa después
¡atal le contesca o si quier peor!
Dexémosnos de pleitos de ifantes de Carrión;
de lo que an preso mucho an mal sabor.
Fablemos nos d’aqueste que en buen ora naçió:
grandes son los gozos en Valençia la mayor
porque tan ondrados fueron los del Campeador.
Prisos’ a la barba Ruy Díaz so sennor:
«¡Grado al rrey del çielo, mis fijas vengadas son
¡Agora las ayan quitas heredades de Carrión!
Sin vergüença las casaré o a qui pese o a qui non.»
Andidieron en pleitos los de Navarra & de Aragón,
ovieron su ajunta con Alfonsso el de León;
fizieron sus casamientos con don Elvira & con donna Sol.
Los primeros fueron grandes mas aquestos son mijores;
a mayor ondra las casa que lo que primero fue:
¡ved quál ondra creçe al que en buen ora naçió
quando sennoras son sus fijas de Navarra & de Aragón!
Oy los rreyes d’Espanna sos parientes son;
a todos alcança ondra por el que en buen ora naçió.
Passado es d’este sieglo el día de çinquaesma:
¡De Christus haya perdón!
¡Assí ffagamos nos todos, justos & peccadores!
Estas son las nuevas de Mío Çid el Campeador;
en este logar se acaba esta rrazón.
Quien escrivió este libro ¡del’ Dios paraiso, amén!
Per Abbat le escribió en el mes de mayo
en Era de mill & CC XL V annos.
E el romanz es leído, datnos del vino, si no tenedes dineros,
Echad allá unos peños, que bien vos lo darán sobr'ellos.


Español moderno:

142.[editar]

Mío Cid Ruy Díaz a Pedro Bermúdez mira:
«¡Habla, Pedro Mudo, varón que tanto callas!
Mias son hijas, tuyas primas hermanas;
a mí lo dicen, a ti dan las orejadas.
Si yo respondiera tú no entrarías en armas.»

143.[editar]

Pedro Bermúdez comenzó a hablar,
Su lengua trabó, no pudo empezar,
Pero cuando comienza, observad que no ha de parar:
«Te diré, Cid, tales costumbres tienes,
Siempre me llamas Pedro Mudo en las cortes,
Bien tú sabes que no puedo más
Que por todo lo que por mí venga, sin arreglo no acabará.
Mientes, Fernando, en lo que dijiste,
Pues por el Campeador valiste mucho más,
Tus mañas yo te las sabré contar,
Pediste las heridas primeras al Campeador leal,
Viste a un moro, fuiste a atacar, huíste de él al llegar,
Si yo no fuera, el moro te llegaba a tocar,
Fui por ti, contra el moro he de pelear,
Te di su caballo, en secreto lo he de guardar,
Hasta hoy, no lo revelé a nadie.
Ante el Mío Cid y ante todos te has de ufanar,
De que matásteis al moro y algo grande has de obrar,
Te creyeron todos, pero no saben la verdad,
Y eres hermoso, pero un gran cobarde,
Lengua sin manos, ¿cómo osas tú hablar?

144.[editar]

Decidme, Fernando, admite este juicio,
¿No te viene a la mente en Valencia lo del león,
Cuando el Cid dormía y el león escapó?
Y tú, Fernando, ¿qué hiciste con el pavor?
Te metiste debajo de la sala del Mío Cid el Campeador,
Te ocultaste, Fernando, por menos vales hoy,
Rodeamos la sala por proteger a nuestro señor,
Hasta que Mío Cid despertó, el que Valencia ganó,
Salió de la sala y fue al león,
El león bajó su cabeza, a Mío Cid esperó
Cuando volvió el buen Campeador,
Vio a sus vasallos alrededor.
A sus yernos buscó, a ninguno halló.
Te reto a duelo por malo y traidor,
Pelearé contra ti delante del rey Alfonso
Por las hijas del Cid, Doña Elvira y Doña Sol,
Por cuando las dejásteis, mucho menos valeis vosotros,
Ellas son mujeres, vosotros sóis varones,
De cualquier forma, ellas valen más que vosotros,
Cuando fuere a la lucha, si complaciere al Creador,
Accederás como un traidor;
De cuanto he dicho, en verdad me hallaré yo».
Entre ellos dos aquí acabó la discusión.


←Anterior Cantar del Mío Cid Siguiente→
Introducción

Portada | Crónica de veinte reyes

Destierro del Cid

1..16 | 17..32 | 33..48 | 49..63

Bodas de las hijas del Cid

64..76 | 77..89 | 90..102 | 103..111

La afrenta de Corpes

112..121 | 122..131 | 132..141 | 142..152

Anexo

Anotaciones