Cardos y lirios: 013

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Al mar caribe[editar]




«Aquí estás, a mis plantas, tembloroso,

tendida al ronco viento la melena

blanca y azul; tu aliento de coloso

alza hasta mí la movediza arena.


Y te oigo respirar, monstruo gigante,

que a los siglos atado te estremeces

con estremecimientos de bacante.


Ya que al fin a mis ojos apareces,

inmensamente triste,

con tus espumas níveas y tus olas

que de púrpura y oro el sol reviste,

voy a contarte mi secreto a solas».


Así le dije al mar y con sentida

voz, le conté el desastre de mi vida.


Y al conocer mi negra desventura,

–«¡Hombre! –exclamó con dolorido acento–

soy grande, pero más es tu tormento;

soy hondo, pero más es tu amargura».


Y en el propio momento,

en que bajaba la tiniebla oscura

y yo... como un espectro me alejaba,

a merced de una ráfaga de viento,

me pareció que el monstruo sollozaba.