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Carne doliente/De pueblo/El infractor

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EL INFRACTOR

-¿Yo, servir? ¡No! Ni me enrolo siquiera. ¿Pa qué?

-¿Y si te agarran?

-Eso es otra cosa. Al fin y al cabo si me agarran, bueno; me harán marchar á la fuerza, pero mientras tanto yo no me ofrezco, como un cordero, para que algún bellaco, de esos que hay tantos en los ejércitos, pretenda molerme á palos con el pretesto de que no sé maniobrar como un títere. Yo, muñeco no soy de nadie, y acordáte, si por desgracia me pasa algo malo, que la culpa será de ellos. -Vas por mal camino hermano y no te arriendo las ganancias. Fijáte que ellos son los que tienen la fuerza.

-Y nosotros también ¡que diablos! Digo nosotros, el pueblo. Y si no fuéramos tan mándrias otro gallo nos cantara. Un poquito de corage no más y ya verías como cambiaban las cosas.

-¿Pero entonces vos querés resistirte contra la ley? Eso no se puede, ché. ¡Contra la ley no pelea nadie!

-¡La ley! ¡La ley! ¿Y que te has creido vos que es la ley? Una maldición pa nosotros, los pobres, los desgraciados.

-La ley es igual para todos, hermano.

-Y aunque así fuera. No la acepto si ella está contra lo que yo siento. ¡Cuantas veces la ley no es sino el capricho de un maula!

-No te entiendo, hermano. Vos lees libros, te embaruyás la cabeza y me decis después á mí cosas que no he escuchao en la vida.

-Mirá hermano. Antes, cuando yo era más muchacho y veía una injusticia-¡y he visto tantas!-se me alborotaba la sangre y me ponía ciego de rabia. Yo creía que los hombres, los que mandaban, eran todos malos, que nosotros, los que sufriamos, eramos todos buenos y que contra esas cosas no había remedio. Hoy, en cambio, sé que ellos, los que á su antojo hacen leyes, son unos pillos y nosotros, los que sin decir nada aguantamos, unos sonsos.

-¡Y, bueno! Hay que conformarse; así tendrá que ser, no más.

-Es claro. Y como ellos saben que nosotros, los de abajo, nos hemos de conformar, no más, apretan las clavijas que es un gusto. ¡Hasta que estalle la cuerda!

-¿Que querés, entonces? ¿Hacer como Moreira y pelear á la autoridá?

-¿Y porque no? Pero con más conciencia que él, porque Moreira peleó como yo lo hubiera hecho cuando veía una injusticia y me ponía ciego de rabia. Peleó sin pensarla...

-¿Así es que hoy vos sos más todavía que Moreira? Mirá que ese pa mi que ni esistió, apesar que hay quien diga que lo ha conocido....

--Bueno ¿pero vos crees que yo eissto? -Si no me mienten mis ojos te estoy viendo.

-Sabé de una vez por todas, entonces, que yo no sirvo en el ejército y que ni siquiera me enrolo. Y ahora contestáme una cosa. Si todos, todos entendéme bien, hicieran lo mismo con quien formarían ejércitos los gobiernos?

-Hermano, me ponés en un apuro. La verdá es que no sé que contestarte.

-Pelearian ellos solos. ¿Vos crees?

-¡De juro! Has acertao.