Carne doliente/De sacrificio/La explotada
LA EXPLOTADA
Del primer bofetón la mujer había rodado, con el labio partido, al pie del lecho de hierro.
—¡Hija de perra! Yo te voy á enseñar. Dos días fuera de casa para venir sin medio. ¡Qué te has pensado!
El souteneur francés es el canfinflero criollo. Más bruto éste, quizá, porque de cuando en cuando el puñal ó el revólver brillan en sus manos con fulgores trágicos.
Por eso, después del golpe, al pararse la hembra humillada y maltrecha, el bárbaro exclama:
—Andá y volvé. ¡Mirá que si te hacés la otaria otra vez te abro de un tajo!
Entonces, por las aceras tristes del suburbio que duerme, baja la pobre explotada á vender caricias en las calles alegres del centro urbano.
¡Allá va, montón de amargura, dolor condensado, pena jigante, llaga eternamente viva, á sumirse en el pudridero la carne esclava!
¡Queja siempre sofocada, lamento nunca oído, cómo te elevas en la noche buscando un refugio que no encuentras en el pecho del hombre, feroz siempre, garra en acecho, perpétuamente abierta sobre la flor sin savia