Castelvines y Monteses (Versión para imprimir)

De Wikisource, la biblioteca libre.
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Esta es la versión para imprimir de Castelvines y monteses.

El presente texto ha sido copiado de Wikisource, biblioteca en línea de textos originales que se encuentran en dominio público o que hayan sido publicados con una licencia GFDL. Puedes visitarnos en http://es.wikisource.org/wiki/Portada


Elenco
Pág. 001 de 155
Castelvines y monteses Félix Lope de Vega y Carpio


Castelvines y monteses

Félix Lope de Vega y Carpio

Los que hablan en ella son los siguientes:

 



ROSELO, caballero
ANSELMO, caballero
OTAVIO, caballero
ANTONIO
TEOBALDO
FABRICIO
JULIA, dama


DOROTEA, dama
FABIO, máscara
CELIO, máscara
MARÍN, criado
LIDIO, criado
FESENIO
CELIA


UN CAPITÁN
EL SEÑOR DE VERONA
LUCIO
TEODORO
EL CONDE PARÍS
RUTILO
FERNANDO


MUSICOS
SILVIA, dama
BELARDO
LORETO
GUARDIA
TAMAR
CRIADO




>>>

Acto I
Pág. 002 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


Salen ANSELMO y ROSELO , caballeros; MARÍN , criado.
ANSELMO:

  Árdese la casa toda
de fiesta y de regocijo.

ROSELO:

¿Casa alguna hija o hijo?

ANSELMO:

O es el concierto, o la boda.

ROSELO:

  Ve por tu vida, Marín,
y entra al descuido.

MARÍN:

¡Harto bien!,
¿porque en colación me den
las exequias de mi fin
  en casa de tus enemigos,
me mandas entrar a ver?

ROSELO:

¿Pues quién te ha de conocer?

MARÍN:

Para mal, siempre hay testigos,
  son gente cruel y fiera
los del bando Castelvín.

ROSELO:

Tú, lindo gallina, en fin.


<<<
>>>

Pág. 003 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


MARÍN:

Pluguiera a Dios que estuviera
  junto el bando de esa gente,
y en aquesta calle armada,
y yo con capa y espada
contra todos solamente,
  que tú vieras si de alguna
hubiera hazañas tan ciertas;
pero coger entre puertas,
eso es desgracia perruna.

ANSELMO:

  Si tienes tanto deseo
de ver aqueste festín,
donde el bando Castelvín
junto y con cuidado veo,
  ponte una máscara y entra;
pensarán que eres pariente.

ROSELO:

¿Y podré seguramente?

ANSELMO:

Podrás, si nadie te encuentra
  que quiera saber quién eres.

ROSELO:

Entremos, Anselmo, allá.


<<<
>>>

Pág. 004 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


ANSELMO:

Hecha un paraíso está
de hermosísimas mujeres;
  pero el peligro es notable,
porque del bando Montés
tu padre cabeza es,
y aun no sufre que se hable
  desta gente en su presencia,
cuanto más verla en su casa,
que luego en furor se abrasa,
sin modestia y sin paciencia.
  Pues Antonio, donde agora
se celebra este festín,
es cabeza Castelvín,
que en estos bandos adora
  y aborrece vuestras vidas.

ROSELO:

Basta, que el cielo reparte
en la una y en la otra parte
dos cosas bien conocidas.
  A nuestro bando Montés
ha dado valientes hombres,
de tan excelentes nombres
como en las historias veis;
  y en el de los Castelvines,
mujeres de tal belleza,
que hurtó la naturaleza
la estampa a los serafines.
  Pienso que si se juntaran
los bandos, por casamientos
de su venganza dejaran
  tuviera la Italia envidia
de los hombres de Verona.


<<<
>>>

Pág. 005 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


MARÍN:

No solo en cualquier persona
me cansa, enoja y fastidia
  ver el odio que en vosotros
es causa de tantos yerros.
Pero el ver que hasta los perros
se muerdan unos con otros,
  que es ver salir de las puertas
Monteses y Castelvines,
bravos gozques y mastines,
las bocas de furia abiertas;
  que si los dientes sutiles
espadas pudieran ser,
bastaban a enriquecer
por horas los alguaciles.
  No hay hombre que sin carlanca
traiga su alano valiente;
que parece linda muerte
sobre la piel negra o blanca;
  pues los gatos, tan airados
andan en sus bandos juntos,
que hacen campaña por puntos
las cocinas y tejados.
  Si maúllan, es por fin
de declarar su interés,
porque unos dicen Montés,
y otros dicen Castelvín.
  Hasta en los gallos se ve
de aquestos bandos la furia,
porque tienen por injuria
que alguno cantando esté.
  Y con tantos intereses,
que si un Castelvín primero
comienza en su gallinero,
responden treinta Monteses.


<<<
>>>

Pág. 006 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


ROSELO:

  Tus discursos son muy propios
de tu ingenio y condición.

MARÍN:

Los tuyos pienso que son
harto más locos y impropios,
  pues en casa van a entrar,
donde están mil enemigos,
que de pasados castigos,
en ti se pueden vengar,
  que si estos discursos hago,
es por solo entretenerte.

ROSELO:

Pues yo, Marín, de otra suerte
mi condición satisfago.
  Desprecio lo que es posible,
lo difícil apetezco.
Anselmo, si algo merezco,
con tu prudencia invencible,
  pierde esta vez de su humor
y acompaña el loco mío,
porque la sangre y el brío
son temerario furor.
  Dos ropas nos vestiremos,
con dos rostros de Ferrara,
y en la parte menos clara
de la sala nos pondremos.
  Ven, que en tanta confusión
no seremos conocidos.


<<<
>>>

Pág. 007 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


ANSELMO:

Los rostros y los vestidos
nuestro pasaporte son.
  Vamos, que a ti la hermosura
de las damas te ha imitado.

ROSELO:

Y la privación me ha dado
ánimo a tanta locura.

ANSELMO:

  De tu condición lo creo.

MARÍN:

Mas, ¿que vuelves con disgusto?

ROSELO:

Los peligros en el gusto
despiertan siempre el deseo.
(Éntrese y salga la música del festín, ANTONIO y TEOBALDO , viejos hermanos, las damas que puedan, JULIA , hija de ANTONIO , y OTAVIO de TEOBALDO .)

ANTONIO:

  Aquí estaremos mejor,
por el calor de allá dentro.

OTAVIO:

Yo prima, ni salgo, ni entro,
todo es un mismo calor.

JULIA:

  A falta de algún galán,
favor me queréis hacer.

OTAVIO:

Favores he menester.


<<<
>>>

Pág. 008 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


JULIA:

¿Y estas damas no os lo dan?

OTAVIO:

  ¿Cómo, si no se los pido?

JULIA:

Pues pedídselos.

OTAVIO:

No quiero,
por querer donde no espero
ser para siempre admitido.

TEOBALDO:

  Tomad asientos aquí.

ANTONIO:

¿Cuáles están nuestros hijos?

TEOBALDO:

No fueran los regocijos
menos buenos para mí,
  si pudieran ser casados.

ANTONIO:

Primos son, bien pueden ser,
y bien lo pueden hacer,
hermanos tan concertados.
(Dos máscaras: CELIO y FABIO .)

CELIO:

  ¿Hay licencia de danzar?

ANTONIO:

¿Por qué no, si vós queréis?

CELIO:

Danzemos.


<<<
>>>

Pág. 009 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


FABIO:

¿Qué danzaréis?

CELIO:

Con los ojos un mirar,
  una mudanza que veo,
que en el alma el son me toca;
unas quejas con la boca
y un favor con el deseo.
(Entren con máscaras ANSELMO , ROSELO y MARÍN , de mascara graciosa.)

ANSELMO:

  ¿Máscaras hay por acá?

MARÍN:

Siempre por acá es lenguaje
de danza.

ROSELO:

La voz se baje.
Pienso que danzaron ya,
  y se han salido al jardín
solo a hablar.

ROSELO:

Brava hermosura,
así Dios me dé ventura,
que sois cielo, Castelvín.
  Perdono todo el rigor
que con la leche me han dado
los padres que me han criado.

ANSELMO:

¿Quién te parece mejor?

ROSELO:

  La que habla aquel dichoso
que merecïó lugar.


<<<
>>>

Pág. 010 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


ANSELMO:

Tú puedes también hablar.

ROSELO:

¡Qué rostro tan enfadoso!

ANSELMO:

  ¿La máscara te has quitado?

ROSELO:

No reparé en lo que hacía.

ANSELMO:

Póntela presto.

ROSELO:

Sería
dar a esta gente cuidado,
  que imaginas en traición.
Mejor es estarme ansí.

ANSELMO:

Ya te han visto.

ROSELO:

Necio fui.

ANSELMO:

¡Qué notable confusión!

ANTONIO:

  ¿Hay mayor atrevimiento?
¡Roselo en mi casa!

TEOBALDO:

Oíd.

ANTONIO:

¿Qué he de oír?


<<<
>>>

Pág. 011 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


TEOBALDO:

Solo advertid
lo que deste mozo siento
  que es una noble llaneza,
y que con su poca edad
no siente la enemistad
que es en el naturaleza,
  y es señal que no ha tenido
odio jamás a esta casa,
pues sabiendo lo que pasa,
a donde veis, ha venido.

ANTONIO:

  ¿No puede venir armado
y intentar una traición?

TEOBALDO:

Eso es hablar con pasión,
de noble el mancebo ha entrado,
  sin reparar si era error,
estando junto un linaje.

ANTONIO:

¿Y no es de mi casa ultraje?

TEOBALDO:

Antes me parece honor.

ANTONIO:

  Yo lo juzgo de otra suerte,
y le quisiera matar.


<<<
>>>

Pág. 012 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


TEOBALDO:

Pues yo no os pienso ayudar
a hacer tan cobarde muerte.
  Este, como simple azor,
se ha entrado en el palomar
a ver si puede cazar
algunas aves de amor.
  No alborotéis a Verona,
ni el bando resucitéis.

ANTONIO:

Mucha prudencia tenéis.

TEOBALDO:

La edad
Antonio me abona,
  y si tenéis hija aquí,
yo también.

ANTONIO:

Por vós le dejo.

TEOBALDO:

Lo que importa os aconsejo.

ANSELMO:

¿Qué miras?

ROSELO:

Mi muerte vi.

ANSELMO:

  No dices mal, pues mirando
con tanta contemplación,
ha dado justa ocasión
a los del contrario bando
  para que te den la muerte.


<<<
>>>

Pág. 013 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


ROSELO:

Con mucho sosiego están.

ANSELMO:

Por ventura juzgarán
tu necedad de otra suerte.

ROSELO:

  Déjame, Anselmo, que vea
aquel ángel celestial,
y sucédame tan mal
como esta gente desea;
  que si es fuerza que la vida,
para llegar hasta el cielo,
se ha de perder en el suelo,
la muerte es justo que pida,
  si matan los Castelvines,
con basiliscos mirando.
¡Oh, quién fuera de su bando!

ANSELMO:

No me espanto que te inclines
  a tan debida hermosura.

ROSELO:

¿No es bella?

DOROTEA:

¡Qué hermoso talle
de mancebo!

ROSELO:

Cuando calle
mi temor, mi amor procura,
  Anselmo, hablando por mí,
dará a entender mi pasión,
que estos mis contrarios son.


<<<
>>>

Pág. 014 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


ANSELMO:

Bien haces, piénsalo ansí.

JULIA:

  Si el amor se disfrazara,
para disfrazar su hecho,
pienso que deste mancebo,
el talle y rostro buscara.
  Y yo pienso que amor es,
que para quitar la paz
viene con este disfraz.

ROSELO:

¡Ay, cielos, que fui Montés!
  ¿No fuera yo Castelvín?
¿Tanto le costaba al cielo?

JULIA:

Entre las flores del suelo
de aqueste verde jardín,
  el abril debe de haber
resucitado a Narciso.

ROSELO:

Si aqueste es el paraíso,
¿mi bando que viene a ser?
  Claro está, pues es contrario,
que es el infierno, por fuerza.
Amor, mi temor esfuerza.
Loco soy, soy temerario,
  creo que me he de atrever.

JULIA:

¡Oh, si se llegase a mí,
que de cuantas hay aquí,
más lo pienso agradecer!


<<<
>>>

Pág. 015 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


DOROTEA:

  Mi hermano con Julia está,
sin duda que a mí se llega
la máscara.

ROSELO:

El amor me ciega,
y el mismo me alumbra ya.

JULIA:

  ¡Ay, mancebo, si yo fuese
tan dichosa!

DOROTEA:

¡Ay, si tomase mi lado!

JULIA:

Ay Dios, si llegase.

DOROTEA:

Ay Dios, si amor me tuviese.
(Siéntese al lado de JULIA ROSELO y ANSELMO al de DOROTEA , y diga OTAVIO .)

OTAVIO:

  Habrá parecido amor
para enseñarme a querer,
que había yo menester
tan cerca el competidor.
  Mas en vano gasta el fuego,
aunque está fresco el jardín.
Perdóneselo, que en fin
todos me dicen que es ciego.


<<<
>>>

Pág. 016 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


ROSELO:

  Aunque atrevimiento ha sido,
señora, el haber tomado
el lugar de vuestro lado,
de mí tal mal merecido.
  Bien me podéis perdonar,
pues que vós tenéis la culpa,
y para vuestra disculpa
ya no me podéis culpar.
  De vuestra rara hermosura
mi atrevimiento nació.
Ella misma me llamó,
con su luz divina y pura.
  Como mariposa anduve,
alrededor de la llama,
que para morir con fama,
cobarde al principio estuve.
  Di tornos al rayo hermoso,
hasta que vine a tener
atrevimiento de ser
Faetón en morir dichoso.
  Abrásame vuestro cielo,
que más estimo a este lado
morir, señora, abrasado,
que vivir conmigo en yelo.
  Y no os parezca mi bien
atrevimiento y locura,
que si es rayo la hermosura,
su efeto es rayo también.
  Presto digo lo que os quiero,
presto me siento mortal,
no es mal sino mata el mal,
bien puedo hablar,
pues hoy muero.


<<<
>>>

Pág. 017 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


JULIA:

  Tierno la máscara viene,
razones fingidas son.

OTAVIO:

No habla como es razón,
pues ya quitada la tiene.

ROSELO:

  Como máscara he tenido,
Otavio, este atrevimiento,
que solo el calor que siento
me puede hacer atrevido.
  Si os canso, levantareme.

OTAVIO:

Bien podéis, si gusto os da.

JULIA:

¿Para qué? Bien estará
junto a vós, si el calor teme,
  que de lo que a mí me heláis,
le podré helar de tal modo
que le vuelva en yelo todo.

OTAVIO:

Prima, mirad como habláis.

JULIA:

  Favorezco a un hombre estraño,
porque a vós no es menester.

OTAVIO:

Sí, mas no me habéis de hacer
por tan vuestro, tanto daño;
  que si pierdo el bien, creed
que no le quiero sin vós;
y hareme estraño, por Dios,
para que me hagáis merced.


<<<
>>>

Pág. 018 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


ROSELO:

  Señora, si yo he tenido
la culpa, ireme de aquí.

JULIA:

¿Dónde?

ROSELO:

A entretenerme allí.

JULIA:

Estáis mal entretenido.

ROSELO:

  No lo puedo estar mejor;
pero si soy descortés...

JULIA:

Nunca es descortés el que es
digno de hacerle favor;
  estaos quedo, y ojalá
que este necio se enojase,
de suerte que nos dejase.
Otavio, llégate acá.

OTAVIO:

  ¿Qué me tengo de llegar,
si al otro lado te vuelves?

JULIA:

Presto a enojos te resuelves.
Mas quiero contigo hablar.
(Vuélvese a él, y da la mano al otro.)

OTAVIO:

  ¡Agora sí que me pagas!
El enojo que tenía,
te perdono.


<<<
>>>

Pág. 019 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


ROSELO:

¡Oh, mano mía!

JULIA:

Quiero que te satisfagas
  de que pues mi atrevimiento
llega a no mirar mi honor,
no puedo hacerte favor
de más encarecimiento.
(Adviértase que JULIA hable con OTAVIO , pero la intención y señas sean con ROSELO , y él lo mismo, pero OTAVIO piense que es por él.)

ROSELO:

  No ha menester quien le brinde
el que a beber se resuelve.

JULIA:

El que las espaldas vuelve,
a su enemigo se rinde.

OTAVIO:

  Cuando tú me las volvías,
y a mi enemigo la cara,
no era mucho que pensara
Julia que me aborrecías.

JULIA:

  Aborrézcote de modo
que todo por ti lo dejo.

OTAVIO:

Señora, ya no me quejo.

ROSELO:

Bien por mí lo dice todo.

JULIA:

  Esto de no poder más
obliga a descortesías.


<<<
>>>

Pág. 020 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


OTAVIO:

Ya entendí yo que lo hacías,
por el lugar en que estás.

JULIA:

  Bien tienes que agradecerme,
aunque te parezca poco.

OTAVIO:

Digo que me vuelvo loco.

ROSELO:

Notable favorecerme.

JULIA:

  Si aquí me dieran lugar,
tú vieras mi atrevimiento.

OTAVIO:

¡Bien haya mi pensamiento!

ROSELO:

¿Hay tal manera de hablar?

JULIA:

  Grande es la fuerza de amor.

OTAVIO:

¡Tanto bien, tras tal desprecio!

ROSELO:

Habla conmigo, y el necio
piensa que le da favor.

JULIA:

  En mi vida, Otavio, vi
cosa que más agradase.

OTAVIO:

Mil veces amor me abrase.

ROSELO:

Todo lo dice por mí.


<<<
>>>

Pág. 021 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


JULIA:

  No te parezca que ha sido
libertad este favor.

OTAVIO:

No hay liviandad en amor.

ROSELO:

No soy yo tan atrevido;
  que de la suerte que yo
te quise cuando te vi,
pudo sucederte así.

JULIA:

Mucho el verte me agradó.
  Eres gallardo y galán.

OTAVIO:

Seré un ángel si me quieres.

ROSELO:

Espejo a lo menos eres,
adonde sus rayos dan,
  que aunque dan agora en ti
porque del sol estoy lejos,
salen de ti los reflejos
y queda la luz en mí.
  Presumes que el sol me asombra
porque le tienes enfrente,
pero como es transparente,
ni tiene espaldas, ni sombra.


<<<
>>>

Pág. 022 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


JULIA:

  ¿Quién me quiere bien?

OTAVIO:

Yo.

ROSELO:

Yo.

JULIA:

¿De quién soy?

OTAVIO:

De mí.

ROSELO:

De mí.

JULIA:

¿Serás tú mío?

OTAVIO:

Sí.

ROSELO:

Sí.

JULIA:

¿Y negaraslo?

OTAVIO:

No.

ROSELO:

No.

JULIA:

  ¿Verasme?

OTAVIO:

Veré.


<<<
>>>

Pág. 023 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


ROSELO:

Veré.

JULIA:

¿Tarde es bien?

OTAVIO:

Mejor.

ROSELO:

Mejor.

JULIA:

¿Quién te guía?

OTAVIO:

Amor.

ROSELO:

Amor.

JULIA:

Ven solo.

OTAVIO:

Sí haré.

ROSELO:

Sí haré.

JULIA:

  ¿Esperaré?

OTAVIO:

Espera.

ROSELO:

Espera.

JULIA:

¿Será cierto?


<<<
>>>

Pág. 024 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


OTAVIO:

Cierto.

ROSELO:

Cierto.

JULIA:

¿A qué parte?

OTAVIO:

Al güerto.

ROSELO:

Al güerto.

JULIA:

Calla.

OTAVIO:

Aunque muera.

ROSELO:

Aunque muera.

OTAVIO:

  Paréceme que he sentido
el eco de mis razones.

JULIA:

Serán imaginaciones.

ROSELO:

Todo lo tengo entendido.

JULIA:

 No me espantan tus recelos,
ni me agravia tu temor,
que de las voces de amor
siempre son ecos los celos
  Y aunque la voz se reparte,
por haber más gente aquí,
como sale y topa en ti,
resurte el eco a otra parte.


<<<
>>>

Pág. 025 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


OTAVIO:

  En fin, Julia, que los celos
son ecos de amor.

ANTONIO:

Ya es tarde.
(Pone JULIA a ROSELO un anillo en la mano que le tiene.)

JULIA:

Guarde aqueste.

ROSELO:

¿Que este guarde?

OTAVIO:

¿Qué me das?

ROSELO:

¿Qué os debo, cielos?

JULIA:

  Luego no me has entendido.

OTAVIO:

No, Julia.

JULIA:

Puse la mano
en el corazón, que es llano,
que te le ha dado y rendido,
  y por eso te decía:
«guarda aqueste.»

OTAVIO:

Y dices bien,
porque tus manos le den
y le guarde el alma mía.

ROSELO:

  Qué divina discreción,
de oírla me maravillo.
Dice que guarde el anillo,
y él piensa que el corazón
  matome el entendimiento,
si me rindió la hermosura.


<<<
>>>

Pág. 026 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


ANTONIO:

Por ti he tenido cordura.

TEOBALDO:

Lo que te aconsejo siento.
  Cese la fiesta, que es tarde.

ANTONIO:

¡Hachas! ¡Hola!

TEOBALDO:

Guárdeos Dios.

ANTONIO:

Mañana hablemos los dos.

DOROTEA:

Prima, adiós.

JULIA:

El cielo os guarde.
(Todos se vayan y quédense allí JULIA y CELIA , criada; y adviértase que al salir ROSELO , se vayan él y JULIA mirando.)

JULIA:

  Espérate Celia aquí,
que tengo un poco que hablarte.

CELIA:

Bien tengo yo que contarte,
y más si te importa a ti.

JULIA:

  ¿Has visto más gallardía
que la de aquel gentilhombre
que me habló?

CELIA:

¿Sabes su nombre?


<<<
>>>

5

Pág. 027 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


JULIA:

No, mas saberle querría,
  porque en la vista primera
hizo tal efeto en mí,
que pienso que el galán fui,
de atrevida y lisonjera.
  Mas el oído que se ponen
hechizos muchos mancebos,
con que a pensamientos nuevos
las más altivas disponen,
  y este sin duda traya
algo destos, porque ya
sin su vista no podrá
sosegar el alma mía.

CELIA:

  Buen lance habemos echado,
pero no juzgues a hechizo
lo que este mancebo hizo,
siendo en Verona estimado,
  por su talle y discreción,
de las más hermosas damas,
pero haz cuenta si le amas,
que es tu misma perdición,
  porque este mozo es Roselo,
hijo de Arnaldo, cabeza
de aquel bando.

JULIA:

¡Qué tristeza!
No me digas más, ¡ay, cielo!

CELIA:

  Pues bien, ¿de qué es el pesar?
¿No fuera mejor avisarte
para que puedas guardarte,
cuando te puedes guardar?


<<<
>>>

Pág. 028 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


JULIA:

  ¿Cómo puedo?, que le di
livianamente la mano.
Pero, ¿cómo ese villano
osó, Celia, entrar aquí?

CELIA:

  A fe que vi yo tratar
a los viejos de matalle,
y quiera Dios que a la calle,
o le salgan a matar.

JULIA:

  Escucha... ¡Válgame Dios,
asómate! Mas no es nada,
toda estoy alborotada...
Y va solo.

CELIA:

Y otros dos.
  Pero Teobaldo, tu tío,
sé yo que le reportaba.

JULIA:

¿Para qué este mozo entraba
en casa? ¿Hay tal desvarío,
  hay tal locura? Y si entró,
con máscara se estuviera;
ni mi padre se ofendiera,
ni me enamorara yo.

CELIA:

  Calla, que es mayor locura
decir que le quieres.


<<<
>>>

Pág. 029 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


JULIA:

Quiero
mi honor, ¡ay tirano fiero,
visto por mi desventura!

CELIA:

  Pues tú, ¿qué honor has perdido,
si aun la espalda le volvías
en el estrado, y tenías
a Otavio favorecido?

JULIA:

  Con Otavio hablaba. ¡Ay, cielo!

CELIA:

¿Pues de qué triste te pones?

JULIA:

De que todas las razones
las dije siempre a Roselo,
  de suerte que hablaba a Otavio
y Roselo me entendía.

CELIA:

Todo el sarao lo sufría.
No hay en el honor agravio.

JULIA:

  Dile un anillo.

CELIA:

Es favor
de fiestas.

JULIA:

Hice concierto
que me viese en este güerto.


<<<
>>>

Pág. 030 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


CELIA:

No verle.

JULIA:

Téngole amor.

CELIA:

  Olvidalle, porque es hombre,
que antes te darán a un moro
tus padres.

JULIA:

¡Con qué decoro
le hablara, a saber su nombre!
  ¡Ha, qué mal que me atreví!
No dudes, hechizos tiene,
si él a verme otra vez viene,
no sé que ha de ser de mí.
  Mañana, Celia, mañana
le busca, y di que he sabido
quién es, y di que le pido
ya que he sido tan liviana,
  que no atraviese esta calle.

CELIA:

Yo lo haré, y cree que a mí
me pesó cuando te vi,
con tanto despejo hablalle.

JULIA:

  ¡Ojalá me lo dijeras!

CELIA:

Cayome, señora, al lado
su criado.


<<<
>>>

Pág. 031 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


JULIA:

¿Su criado?

CELIA:

Sí, por tu vida.

JULIA:

¿De veras?

CELIA:

  Y te juro que si tiene
talle y discreción el dueño,
que el del mozo no es pequeño.

JULIA:

Mucho saber me conviene
  del mozo, si quiere bien
Roselo en alguna parte.
Procura, Celia, informarte,
que me va el honor también.

CELIA:

  ¿Para qué, si has de olvidalle?

JULIA:

¡Ah, sí!, ya no me acordaba,
dile que inocente estaba,
y que no pase esta calle.
  ¿Pero qué puede dañar
que sepas si quiere bien?

CELIA:

Eso es locura también.
Déjale, señora, amar
  a donde le diere gusto,
pues para ti no ha de ser.


<<<
>>>

Pág. 032 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


JULIA:

¡Oh, qué enfadosa mujer!,
siempre me ha de dar disgusto.
  ¿Qué se te da que yo quiera,
que no quiera a nadie?

CELIA:

Es cosa
justa.

JULIA:

¿Otra vez, enfadosa?

CELIA:

Ven, que la cama te espera.

JULIA:

  Ya no me quiero acostar.

CELIA:

Iré a llamar a Roselo,
que te lo ruegue.

JULIA:

Consuelo
me da el oírte nombrar.
  Ponte mañana el vestido
con que ayer vi a Dorotea.

CELIA:

Plega a los cielos que sea
Roselo.

JULIA:

¿Qué?

CELIA:

Tu marido.


<<<
>>>

Pág. 033 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


JULIA:

  ¿No ves que no puede ser?

CELIA:

Como eso puede el amor.

JULIA:

Agora hablaste mejor,
¡oh, qué discreta mujer!
  Y aprende deste disgusto,
que no hay remedio importante
para templar un amante
como hablar bien de su gusto.
(Éntrense, y salga de camino FABRICIO , viejo padre de ROSELO , con un criado.)

FABRICIO:

  Quítame, Lidio, estas espuelas.

LIDIO:

¿Vienes
cansado de la villa?

FABRICIO:

No me cansa
la soledad del campo, que a Verona
el cuidado me trae de mi casa,
que a no ser por la hacienda y la familia,
mejor estoy cazando en el aldea.
Toma aqueste arcabuz.

LIDIO:

Mucho me pesa
que vayas solo y vengas.

FABRICIO:

Mira Lidio
donde le pones.

LIDIO:

Bien, bien cargado.


<<<
>>>

Pág. 034 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


FABRICIO:

Si lo que trae en el cañón, tuviera
Antonio Castelvín dentro del pecho,
gozara agora más descansado el mío.
¿Qué hay de mi hijo?

LIDIO:

Bueno está, a Dios gracias.

FABRICIO:

¿Estudia?

LIDIO:

Poco, pero no le faltan
liciones virtüosas.

FABRICIO:

¿Qué?

LIDIO:

La esgrima,
el caballo, y un poco de pelota.

FABRICIO:

¿Virtud llamas al juego?

LIDIO:

Entre los nobles,
se tiene por virtud este ejercicio,
como dados y naipes por mal vicio.

FABRICIO:

¿Sale de noche?

LIDIO:

Yo me acuesto luego.
Su privanza es Marín; ellos se entienden.

FABRICIO:

Gran persona Marín. Yo te aseguro
que no le lleve a que sermones oiga.
¡Oh, qué de mujercillas que en mi ausencia
habrán entrado en esta galería!


<<<
>>>

Pág. 035 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


LIDIO:

Hasta que esté Marín en las galeras,
la galería pasará trabajo.

FABRICIO:

En faltando a una fuerte barbacana,
entra quien quïera en ella fácilmente.
Mi hijo es mozo, y temo que estos bandos,
que saben que los ojos con que veo
me los eclipsen dándole muerte,
efeto fácil de la escura noche,
que cubre las traicïones fácilmente,
y se deleita en agradar la envidia.

LIDIO:

Quitalle este Marín, que es el cabestro
con que le lleva manso donde quiera.

FABRICIO:

¿Y faltarale otro Marín tan malo?
En los crïados dice una experiencia
toda mi vida.

LIDIO:

¿Y es?

FABRICIO:

Si no me engaño,
aquel es el peor que entonces sirve,
y más si ha mucho tiempo que está en casa,
que entonces el señor es su crïado,
y más si acaso sabe algún secreto,
por no haber sido su señor discreto.

LIDIO:

Si el crïado lo es, y bien nacido,
mientras más sirve, más leal parece.


<<<
>>>

Pág. 036 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


FABRICIO:

Lidio, yo quiero cautivar mi hijo;
con esto pienso que estaré seguro,
que no hay pasión para los tiernos años
de más fuerza que un noble casamiento.
Una de sus virtudes, que son muchas,
es dar seso a los mozos.

LIDIO:

Mientras tenga
al lado un socarrón como Marín,
no haya miedo que baste el casamiento.
Antes será peor.

FABRICIO:

¿De qué manera?

LIDIO:

Porque cualquiera libertad que haga
siendo mancebo, esa disculpa tiene;
pero si este Marín, que le conduce
a casa de mujeres sospechosas,
casado, le cautiva con alguna,
¿cuál andará su honor y el de su casa?
Luego tendrás pendencia con sus suegros,
luego andarás pagando mil deudillas,
para que no se sepan sus flaquezas.
Luego hallarás a su mujer llorando
de celos de la libre mujercilla.
Quitarale las joyas y vestidos;
no comerá en su casa muchas veces,
y cuando coma, será mal y tarde.
Vendrá acostarse al alba, y la familia
estará desvelada y afligida.
Todo será pendencias y deshonras,
y más si pone alguna vez las manos
en su mujer celosa, que es muy cierto,
pues tenlo tú que es un infierno en vida,
galera donde vive el alma asida.


<<<
>>>

Pág. 037 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


FABRICIO:

¿Tanto podrá Marín?

LIDIO:

¡Y cómo tanto!

FABRICIO:

Algo te ha hecho a ti.

LIDIO:

Ya me espantaba
que no juzgases mal de mis consejos.

FABRICIO:

Malicias nunca faltan a los viejos.
Yo, siempre que un criado se apasiona,
en decir mal de otro pienso, y creo
o que le quiere mal, o que le envidia.

LIDIO:

Eso será en las casas de los príncipes.

FABRICIO:

Donde quiera la envidia se entremete.

LIDIO:

¡Que tenga esta ventura un alcabuete...!
Pero pienso que a mí me ha sucedido,
diciéndote que sabe deste trato,
lo que al juez que el alcabuete azota:
que desde que le azota, le da fama.
Tú, como todavía te enamoras,
habrate parecido buen crïado
Marín para tus gustos.

FABRICIO:

No respondo,
porque cansado estoy de ti, y del campo.

(Váyase.)


<<<
>>>

Pág. 038 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


LIDIO:

Las verdades carecen de respuesta.
Confieso mi pasión; mas todavía
me obliga la lealtad que te debía.
(MARÍN entre.)

MARÍN:

Famoso Lidio, ¿qué hay desque ha venido
el gruñidor de casa?

LIDIO:

Y está en ella.

MARÍN:

¿Qué dice de su hijo?, ¿no pregunta,
como suele, prolijas sutilezas?

LIDIO:

Pocas son, a sus voces, mil cabezas.
Aquí me estuvo agora examinando.

MARÍN:

¿Preguntote de mí? Mas, ¿quién lo duda?

LIDIO:

Hartas cosas me dijo, mas yo a todas
le respondí que no tuviese pena,
que mientras te tuviese por maestro,
y trajese por ayo, bien podía
dormir a sueño suelto, y confiado
en tu virtud y buen entendimiento.
Díjele los consejos que le dabas
y cuántas ocasiones le quitabas.

MARÍN:

¡Bien haya el día que te di la mano
de amigo, el vino que bebimos juntos,
y las muchachas cuya limpia casa
fue de aquella merienda campo ilustre!,
pues yo te juro, Lidio, que no pierdas
en las fianzas nada.


<<<
>>>

Pág. 039 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


LIDIO:

A mí me basta
cumplir con lo que debo a bien nacido.

MARÍN:

Hoy, por esta merced, quiero llevarte
en casa de dos bellas forasteras,
donde veras, con una guitarrilla,
todo el donaire que despierta el gusto.

LIDIO:

Yo voy a ver agora si reposa
nuestro cansado viejo, tu entre tanto
prevén la casa.

MARÍN:

Haré cuanto me mandes.

LIDIO:

De hoy más hemos de ser amigos grandes.
(Váyase LIDIO .)

MARÍN:

  Este es el mayor bellaco,
envidioso y socarrón,
que ha disfrazado traición,
con el rosario y el saco.
  Pero quien quiere vivir
en paz en ajena casa,
ha de sufrir lo que pasa,
y ver, y callar, y oír.
  Siempre ha de ser lisonjero,
y hasta el mal agradecer,
y para causar placer,
hablador y chocarrero.
  Poco obrar, y gran parola
para no caer en mengua,
y cuando alargue la lengua,
ha de picar con la cola.
  Esto del servir entiendo,
y que es, en fuerza o voluntad,
el que tratare verdad
medrará poco sirviendo.


<<<
>>>

Pág. 040 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


(Sale ROSELO , y ANSELMO .)

ROSELO:

  Nunca mayor desventura
ha sucedido por hombre.

ANSELMO:

Este es su linaje y nombre.

ROSELO:

Mal empleada hermosura.
  ¿Que de Antonio Castelvín
este serafín nació?
Engañome, pues me dio
veneno en un serafín.

ANSELMO:

  ¿Para qué fuiste a su casa?

ROSELO:

Marín...

MARÍN:

En la tuya está
tu padre.
Presto sabrá
este furor que me abrasa.

MARÍN:

  Lindo desatino.

ROSELO:

Estoy
que pierdo el seso, Marín.

MARÍN:

¿Sabes ya que es Castelvín
tu dama?


<<<
>>>

Pág. 041 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


ROSELO:

Y que muerto soy.

MARÍN:

  En los principios no hay mal
que el remedio dificulte.

ANSELMO:

Harto temo que resulte
algún desatino igual;
  y si toma mi consejo,
ha de hacer cuenta que entró,
y que una pintura vio,
y que se vio en un espejo,
  que en quitándose de allí,
no se ve más la figura.

ROSELO:

No importa si su hermosura
truje retratada en mí,
  que fue Julia espejo digo.
Mas si la figura fui
que en sus bellos ojos vi,
esa me traigo conmigo.

ANSELMO:

  Pues Roselo, no hay que hablar
de querer esta mujer,
que es echaros a perder
y revolver el lugar.
  Advierte que si algún día
pasases una vez sola
por su calle, una pistola
Castelvín te tiraría,
  que las piedras y la casa
se moverán y caerán
sobre ti.


<<<
>>>

Pág. 042 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


ROSELO:

No harán.

ANSELMO:

Sí harán.

ROSELO:

Qué mal sabes lo que pasa.

ANSELMO:

  ¿Yo qué tengo que saber,
más de que eres su enemigo?

ROSELO:

¿De lo que pasa conmigo
aquella hermosa mujer?

ANSELMO:

  ¿Qué te pudo a ti decir
la que en su vida te vio?

ROSELO:

¡Ay!, que la mano me dio.

ANSELMO:

Como eso pudo fingir
  para que te den la muerte.

ROSELO:

Diome este anillo también.

ANSELMO:

Los ojos más ciegos ven
que te engañó desta suerte.

ROSELO:

  Quiere que por el jardín
la vea.

ANSELMO:

Bien digo yo,
que para el jardín trajo
sobre Roselo tu fin.


<<<
>>>

Pág. 043 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


ROSELO:

  Eres un necio, pues ella
no sabe con quien habló,
solo el amor la obligó,
como a mí el verla tan bella;
  y porque no me canséis,
sabed que me voy a armar,
que esta noche la he de hablar,
aunque más me lo estorbéis
  Anselmo, si eres mi amigo,
Marín, si eres mi criado,
en esta locura he dado,
y esto he resuelto conmigo,
  el que me quisiere bien.

ANSELMO:

Seguirete, aunque me pese,
y aunque mil muertes me den.
  Pues que soy temerario,
a tu lado moriré.
Quien con tanto amor se ve,
no tiene mayor contrario.
  Poco hiciera yo en quererte,
Julia, a ser amiga mía.
Ojalá llegase el día
que te obligase mi muerte.
(Váyanse, y entren OTAVIO , JULIA y CELIA .)

OTAVIO:

  No te entiendo.

JULIA:

Ni yo a ti.


<<<
>>>

Pág. 044 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


OTAVIO:

Mira prima, que he venido
a lo que me has advertido.

JULIA:

¿Yo a ti?

OTAVIO:

Si, Julia, tú a mí.
  Y si es que no me aguardabas,
¿qué hacías en el jardín?

JULIA:

Pienso que solo a este fin
de enojarme, si llegabas.

OTAVIO:

  En el festín me dijiste:
«Ven aquesta noche a verme».

JULIA:

Primo, mi padre no duerme.
Yo lo dije, y bien hiciste;
  sube a entretenerle un rato,
haz que se acueste, y después
verás, Otavio, si es
contigo mi amor ingrato.

OTAVIO:

  ¿Cumpliraslo?

JULIA:

No hayas pena
que niegue lo que prometo.

OTAVIO:

Voy a entretenerle a efeto
de que después de la cena
  no recoja, como suele,
la familia.


<<<
>>>

Pág. 045 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


JULIA:

Aquí te espero.

OTAVIO:

Haz sueño, que el más ligero
ministro, a esta casa vuelve,
  y la cubra de tu olvido.

JULIA:

¿Celia?

CELIA:

¿Señora?

JULIA:

¿Qué haré?

CELIA:

Que mientras tu padre esté
con Otavio entretenido,
  desengañes a Roselo,
si acaso viniere aquí.

JULIA:

¿Que le desengañe?

CELIA:

Sí.

JULIA:

Cruel sentencia; a amor apelo.

CELIA:

  Cuánto sabe una mujer:
del mismo competidor
se vale para el favor
que, a quien ama, quiere hacer.
  A tu primo haces estar
con tu padre entretenido.


<<<
>>>

Pág. 046 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


JULIA:

Y entretengo a quien pretendo
aborrecer y engañar.
  Si Otavio hablar me quitaba
mi Roselo, estese allá.

CELIA:

Ruido he sentido.

JULIA:

Y ya
el corazón me avisaba.

CELIA:

  Con escala habrá subido.

JULIA:

¿Pues dónde la pudo asir?
¡Oh!, plegue a Dios que al subir
no caiga.

CELIA:

Si no ha caído.

JULIA:

  Si escala la tapia iguala,
alta ha sido.
(Entre ROSELO , muy galán.)

ROSELO:

Aquí esperad.

JULIA:

Si fuera mi voluntad,
no era menester escala.

ROSELO:

  ¿Podré, querida señora,
llegar a verte?


<<<
>>>

Pág. 047 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


JULIA:

Bien puedes
con la modestia, que es justo,
más que a quien soy, a quien eres;
y antes, Roselo, que digas
palabras tiernas, que suelen
engañar nuestros oídos
lisonjera y fácilmente
(que las mujeres, en fin,
aunque discretas y fuertes,
son mujeres, y si escuchan,
responden como mujeres),
quiero que sepas que sé
quien eres, y que me duele
tanto que quien eres seas,
o que yo lo que soy fuese,
que estoy perdiendo el jüicio
y maldiciendo mi suerte,
pues soy de los Castelvines,
como tú de los Monteses.
Cuando en ti los ojos puse,
siguiose amarte de verte,
porque dicen en Verona
las damas que lo mereces.
Entonces te di licencia
para hablarme y para verme,
en fe de hacerte mi dueño,
si igual a mis prendas fueses.
Pero en sabiendo tu nombre,
atrás el amor se vuelve,
con el temor, que es razón
de mi daño y de tu muerte.
Hazme un favor, como noble:
No que el anillo que tienes
me vuelvas, no quiero digas
que me arrojaba a quererte,
sino solo que no hables,
y por las mismas paredes
te bajes, que estoy temblando,
y pues no pierdes, me dejes.


<<<
>>>

Pág. 048 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


ROSELO:

Sabe el cielo que lo hiciera
si pudiera obedecerte,
querida enemiga mía,
luz del alma que aborreces.
Mas, ¿cómo sera posible?,
pues será fácil volverte
el anillo y las palabras,
y el saltar estas paredes,
pero no dejaré de hablarte
y decirte que no pienses
que hay volver, si no hay peligro,
ni amor, que sin él se esfuerce.
Advierte pues, Julia mía,
que también de oírte y verte
te amé sin saber quién eras,
tú sabes si lo mereces;
y que cuando supe el nombre,
y vi el peligro presente,
amenazando mi cuello
si este mi amor se supiese,
procuré dejar de amarte,
mas amor, que siempre ofrece
industrias en imposibles,
y no hay mal que no remedie,
me dijo que no dejase,
Julia mía, de quererte,
pues de secreto, los dos,
si el amor nos favorece,
bien podremos, Julia mía,
bien, Julia mía.


<<<
>>>

Pág. 049 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


JULIA:

Detente,
detente pues; y no digas,
Julia mía, tantas veces,
que temo que harás en mí
los efetos que quisieres.
Que el nombre, en ajena boca,
alegra, enternece y mueve.
Mas di, ya que hablaste, cómo
podrás hablarme y quererme.
¿Qué intento llevas?, ¿qué fin?,
¿qué procuras?, ¿qué pretendes?

ROSELO:

Que nos casemos los dos,
luz mía, secretamente,
en vuestra parroquia un día;
que con quien hacer lo puede,
yo tengo estrecha amistad;
y si el peligro le ofende,
bien podemos engañarle.

JULIA:

Tiemblo de oírte.

ROSELO:

¿Qué temes?

JULIA:

Mil desdichas.

ROSELO:

¡Ay, señora!,
¿qué desdicha te detiene,
si puede ser que estos bandos
con tu casamiento cesen?
Mira que por dicha el cielo
nos provoca ocultamente
a este amor honesto y santo,
con que todos en paz quede.


<<<
>>>

Pág. 050 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


JULIA:

¡Ay, sirena!, bien decía
que no hablases. Pero vete,
no venga acaso mi primo,
que a tu enemigo entretiene.
No sé cómo me engendró
para amarte.

ROSELO:

¿Qué resuelves?

JULIA:

Que iré a la iglesia que dices,
si a quien nos case previenes,
que yo quise escucharte
y no fui discreta sierpe.
En taparme los oídos,
bien es que los ojos cierre.
Vete, pues que siento pasos.

ROSELO:

Voyme, pero no te quedes,
porque a tu primo no hables.

JULIA:

Mira que de mí te acuerdes.

ROSELO:

Eso dices, plega a Dios
que nunca mis cosas lleve.


<<<
>>>

Pág. 051 de 155
Castelvines y monteses Acto I Félix Lope de Vega y Carpio


 


JULIA:

No jures, que los que juran
mucho del crédito pierden.

ROSELO:

¿Qué diré?

JULIA:

Que me deseas.

CELIA:

Señora mía, que vienen.

JULIA:

¿Quieres el pie?

ROSELO:

Y aun la mano.

JULIA:

Los brazos también.

MARÍN:

Vete.


<<<
>>>

Acto II
Pág. 052 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


Sale TEOBALDO y FESENIO .
TEOBALDO:

  ¿Y queda ya en la iglesia Dorotea?

FESENIO:

En ella está; mas triste y con cuidado,
que dos Montesas: Dorida y Andrea,
de su lugar quitaron el estrado.

TEOBALDO:

¿No había un Castelvín allí?

FESENIO:

Aunque sea
de todo el bando el más determinado,
solo no ha de atreverse; y fuera desto,
no ha de ser en la iglesia descompuesto.
  Ya quise hablar con él, pero en un punto,
tantos Monteses juntos acudieron,
que parece que estaba el bando junto,
y así los Castelvines se rindieron.

TEOBALDO:

¿Cómo rendir?

FESENIO:

Callar.

TEOBALDO:

Eso pregunto,
y aun en solo callar cobardes fueron.
¿Y dónde está mi hija Dorotea?

FESENIO:

Callando está, que tu quietud desea.


<<<
>>>

Pág. 053 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


TEOBALDO:

  En fin, ¿que las señoras Castelvines,
inferiores están a las Montesas?

FESENIO:

No es bien que de esa suerte lo imagines,
si en peso de la paz, tu quietud pesas.

TEOBALDO:

Apostaré que echaron los cojines
dos leguas del estrado.

FESENIO:

Si profesas
el sosiego y la paz de tus parientes,
¿por qué tu agravio en tanto estremo sientes?
  ¿Quieres dar ocasión a que por dicha
tomen las armas y se pierdan todos,
y se atribuya a ti tanta desdicha?

TEOBALDO:

¿Pues sufriré tan descorteses modos?

FESENIO:

Y si no hay libertad hecha, ni dicha...

TEOBALDO:

¿No es libertad hacerse de los godos,
y quitar un estrado de una dama
de nobles padres y de casta fama?
(Sale OTAVIO acompañando a JULIA , CELIA y CRIADOS .)

JULIA:

  ¿Y vuestra hermana ha venido?

OTAVIO:

Habrá una hora que salió.


<<<
>>>

Pág. 054 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


JULIA:

¿Tanto madrugó?

OTAVIO:

Pensó
que te hubieran advertido
  de la fama deste padre
que hoy predica, y que vinieras
antes.

JULIA:

Si tú lo dijeras
a noche, primo, a mi madre,
  ya estuviéramos acá,
que es devota por estremo.

OTAVIO:

Que haya gente y damas temo.
Bien llena la iglesia está.

TEOBALDO:

  ¿Es mi hijo aquel?

FESENIO:

Sospecho
que la dama que acompaña
es su prima.

TEOBALDO:

Cosa estraña.

FESENIO:

Es ídolo de su pecho.
  Ya se entran.

TEOBALDO:

Di que le llamo.

FESENIO:

Voy.


<<<
>>>

Pág. 055 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


TEOBALDO:

La deshonra me incita,
me premia y me solicita,
tanto esta gente desamo.
  Yo, que siempre a mis parientes
la paz les aconsejaba,
porque entonces no pasaba
por estos inconvenientes,
  agora a la guerra incito,
que en juzgar cosas ajenas
o propias, malas o buenas,
menos libertad permito.
(Salen OTAVIO y FESENIO .)

OTAVIO:

  Mi padre me llama.

FESENIO:

Aquí
te espera.

OTAVIO:

¿Qué es lo que mandas?

TEOBALDO:

¡Qué descuidado que andas
de lo que me importa a mí!
  Para acompañar tu prima,
gran punto y lisonja vana,
pero no para tu hermana,
que tu amor en tanto estima.
  ¡Oh, qué bien echa de ver
en esto tu liviandad!
La honra y la autoridad
dejas, Otavio, perder,
  por andar tras los antojos
de un imposible.


<<<
>>>

Pág. 056 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


OTAVIO:

¿A qué efeto
me riñes?

TEOBALDO:

Yo te prometo
que no me faltan enojos,
  Otavio, por tu ocasión.
Si con tu hermana vinieras,
y que lo es tuya hicieras
alguna demostración,
  no me viera yo corrido,
ni en el estado que estoy.

OTAVIO:

¿Cómo corrido?, ¿pues hoy
qué puede haber sucedido?

TEOBALDO:

  Si yo tuviera tus años,
si yo tus fuerzas tuviera,
hoy, hijo, la patria viera
sucesos varios y estraños;
  y pues el tenerte amor
no me puede reportar,
ya debes de imaginar
que me han tocado al honor.

OTAVIO:

  ¿Qué dices?

TEOBALDO:

No te alborotes
hasta que me escuches bien.

OTAVIO:

Eso es bueno, y que también
de ser cobarde me notes.
  ¿Quién te ha ofendido? Habla presto.


<<<
>>>

Pág. 057 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


TEOBALDO:

El estrado que a tu hermana
pusieron esta mañana,
le han quitado y descompuesto.

OTAVIO:

  ¿Quién?

TEOBALDO:

Tú lo sabrás allá.

OTAVIO:

Aguárdame, padre, aquí.

TEOBALDO:

No te animaba yo a ti
solo por quedarme acá;
  a tu lado estaré bien.

OTAVIO:

¿No has de entrar?

TEOBALDO:

Tengo de entrar.

FESENIO:

¡Que le ha querido incitar,
(Entrense los dos.)
y le vaya ayudar también!
  Por Dios que es poca prudencia.
(Entren ROSELO y ANSELMO .)

ROSELO:

Aquí ha entrado acompañada
de Otavio.

ANSELMO:

Por olvidada
la juzgaba en esta ausencia,
  que no me has escrito cosa
en que de Julia tratases.


<<<
>>>

Pág. 058 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


ROSELO:

Porque no te alborotases,
o no te fuese enojosa,
  fuera de que tal secreto
no es para carta.

FESENIO:

Estos son
Monteses, triste ocasión
si el enojo llega a efeto.
  Quiero entrar a ver qué intenta
Otavio.

ANSELMO:

Secretos tienes
en su amor.
(Éntrese FESENIO .)

ROSELO:

A tiempo vienes,
que es forzoso el darte cuenta
  del estado de mi amor,
porque hay una historia rara,
después que fuiste a Ferrara.

ANSELMO:

Ya te escucho con temor.


<<<
>>>

Pág. 059 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


ROSELO:

  La noche, Anselmo, que fuiste
a acompañarme contento,
para que pudiese hablarla
por las paredes del huerto,
concertamos que algún día
que pudiese, con secreto
ir a la iglesia, tuviese
para hacer el casamiento
prevenido o engañado
al beneficiado Aurelio,
porque quedasen allí
nuestros desposorios hechos.
Yo puse tanto cuidado,
que aunque él no pensaba hacerlo,
se dispuso a mi gusto,
con lágrimas y con ruegos.
Vino Julia a una capilla,
sola con Celia, diciendo
que quería confesarse.
Fuéronse los escuderos.
Entramos Aurelio y yo,
y la voluntad sabiendo
de los dos, nos dio las manos.


<<<
>>>

Pág. 060 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


ANSELMO:

¡Qué notable atrevimiento!

ROSELO:

Porque si vio que los dos
habíamos presupuesto
la destruición de Verona;
si se escusaba de hacerlo,
porque si yo la robaba,
era poner a sus deudos
y los míos en peligro
de mil trágicos sucesos,
finalmente nos casó.

ANSELMO:

Mejor dijeras, Roselo

ROSELO:

No será queriendo el cielo.

ANSELMO:

¿Puede dejar entenderse,
Roselo, tu pensamiento,
ya paseando de día
su calle, a su reja atento,
ya, como agora, en la iglesia?

ROSELO:

En eso, Anselmo, procedo
con la cordura que basta.

ANSELMO:

¿Pues hay hombre, amando, cuerdo?


<<<
>>>

Pág. 061 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


ROSELO:

No paseo yo su calle,
y de milagro a este templo
vengo a misa.

ANSELMO:

¿De qué suerte
os veis?

ROSELO:

Sin peligro, Anselmo.

ANSELMO:

¿Cómo?

ROSELO:

Poniendo una escala,
las más noches con silencio,
a la pared del jardín
de los naranjos y cedros,
bajo; y Celia, que me espera,
me guía hasta su aposento,
donde primero que el alba,
peine esos rubios cabellos.
Ya doy la vuelta a la escala,
donde Marín llega presto,
subo, y diciendo, y en casa
de día descanso y duermo.

ANSELMO:

¿Y eso no tiene peligro?

ROSELO:

No Anselmo, que cuando llego
todos duermen en Verona.

ANSELMO:

¿Y no está Otavio despierto?


<<<
>>>

Pág. 062 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


ROSELO:

Otavio la quiere bien,
pero el peregrino ingenio
de Julia sabe engañarle.

ANSELMO:

¿Cómo?

ROSELO:

Por el mismo huerto,
desde las diez a las doce,
habla con él, y él con esto
vase acostar a su casa.

ANSELMO:

Ingenioso pensamiento;
con eso andará seguro.
¿Pero tú no tienes celos
de que hable con tu esposa?

ROSELO:

No, porque los oigo y veo
muchas veces, escondido,
y sé que es lenguaje honesto
el que pasa entre los dos.

ANSELMO:

¿Y el tuyo?

ROSELO:

Licencia tengo
de marido.

ANSELMO:

¿Luego ya
en la posesión te ha puesto?


<<<
>>>

Pág. 063 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


ROSELO:

Pues si ya estamos casados,
¿quién nos obliga a respeto?

ANSELMO:

Tiemblo de lo que me dices.

ROSELO:

Yo con el calor no tiemblo.

ANSELMO:

¿No te da miedo la casa?

ROSELO:

Nada, Anselmo, me da miedo,
porque amor y posesión
son valientes en estremo.

ANSELMO:

Ya no sé qué aconsejarte.

ROSELO:

Mi bien no quiere consejo,
porque es llover en la mar
dar consejo a casos hechos.

ANSELMO:

¿Pues qué habéis de hacer ansí?

ROSELO:

Aguardar, Anselmo, al tiempo,
que levanta humildes valles
y humilla montes soberbios.
(Ruido de espadas dentro.)

ANTONIO:

  ¡Fuera, cobardes Monteses!

FABIO:

¡Fuera, infames Castelvines!


<<<
>>>

Pág. 064 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


ROSELO:

¿Qué es esto?

TEOBALDO:

No te imagines
tan soberbio.

ANTONIO:

Aunque tuvieses
sobre ellos estos cojines,
de allí te los quitaría,
y en el infierno pondría.

FABIO:

¡Calla, que mientes!

ANTONIO:

Afuera.

ROSELO:

Mi padre es aquel.

ANSELMO:

Espera.

ROSELO:

¿Que espere?

ANSELMO:

Por vida mía.
(Salgan al teatro las espadas desnudas, y póngase a una parte ANTONIO , CASTELVÍN , TEOBALDO , OTAVIO y FESENIO ; y de la otra: FABRICIO , LIDIO , MARÍN y ANSELMO , y en medio solo ROSELO .)

ROSELO:

  Anselmo, a mi padre llega,
que Julia a ponerme obliga
en medio aunque me lo niega
la sangre.


<<<
>>>

Pág. 065 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


ANSELMO:

No hay más que diga,
quien de amor tanto se ciega.

ROSELO:

  ¡Ah, caballeros!, teneos,
que aunque soy Montés y mozo,
no con tan malos deseos
que en vuestro daño me gozo
de vengativos trofeos.
  ¿Sobre qué fue la quistión?
¡Bueno está!, ¡bueno está ya!,
valga esta vez la razón,
pues que tan sigura está
la nobleza y la opinión.
  Todos sois tan bien nacidos
como Verona lo sabe,
todos fuertes y atrevidos.
¿Es el negocio muy grave?

OTAVIO:

Los nuestros, los ofendidos.

ROSELO:

  ¡Cuéntalo, Otavio, por Dios!

OTAVIO:

Mueran.

ROSELO:

Refiérelo, Otavio,
que no es eso de hombre sabio.

OTAVIO:

Mejor fuera entre los dos
averiguar este agravio,
  y que se fueran los viejos.


<<<
>>>

Pág. 066 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


ROSELO:

Padre tengo aquí, y me holgara
ya mejor para consejos;
pero en que te amo repara,
aunque de amarme estas lejos.

OTAVIO:

  Que no quiero yo tu amor.

ROSELO:

Ni yo el tuyo.

OTAVIO:

Eres cobarde.

ROSELO:

Calla, Otavio, que es rigor
que me obligue a que te guarde
respeto tu mismo honor.

OTAVIO:

  Es bien que ponga su estrado
de mi hermana su criado,
y que el tuyo se le quite.

ROSELO:

Si satisfación permite,
no quedarás mal vengado.

FABIO:

  No era ese criado mío.

TEOBALDO:

¿Pues de quién era?

FABIO:

De Andrea.

ROSELO:

Si con la paz os porfío,
es porque aquí no se vea
un notable desvarío.
  Entrad, y pondré el estrado
yo mismo en mejor lugar.


<<<
>>>

Pág. 067 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


OTAVIO:

Eso estará remediado,
pero el descompuesto hablar
hoy ha de ser castigado.

ROSELO:

  Si algo es agravio, eso sea
causa de paz.

TEOBALDO:

Bien lo anima.

ROSELO:

Cásate tú con Andrea,
y yo con Julia, tu prima.

OTAVIO:

Primero mi muerte vea.
¿Con Julia tú?

ROSELO:

Desta suerte
se escusará alguna muerte.

OTAVIO:

¡Cobarde, deja de hablar,
que te tengo de matar
como a mujer!

ROSELO:

¡Oye! ¡Advierte!

OTAVIO:

  No hay que advertir. Llega ya.

ROSELO:

Señores, séanme testigos
que provocándome está,
y que os quise hacer amigos,
y la ocasión que me da.


<<<
>>>

Pág. 068 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


OTAVIO:

  ¡Llega, infame!

ROSELO:

Julia mía,
perdona, fuera villano,
que esto no fue cobardía,
sino tenerme la mano,
quien solamente podía.

OTAVIO:

Muerto soy.

TEOBALDO:

¿Matole?

ANTONIO:

Sí.

ROSELO:

Huye, padre, por aquí.

ANTONIO:

¡Aquí, Castelvines!

TEOBALDO:

¡Hijo!

OTAVIO:

¡Confesión!

ANTONIO:

¡Confesión dijo!
(Húyanse los Monteses.)

TEOBALDO:

Espiró. ¡Triste de mí!

ANTONIO:

  Entralde en la iglesia presto.
Remedie si quiera el alma.

TEOBALDO:

Que yo fui la causa desto.


<<<
>>>

Pág. 069 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


FESENIO:

Teobaldo estaba en la calma,
y en la tormenta se ha puesto.
  Ello ha sido grande error,
pero pues tuvo la culpa,
pida disculpa a su honor,
pues a Roselo disculpa
su defensa y su valor.
(Sale el SEÑOR DE VERONA con una alabarda, y gente armada con él, y un CAPITÁN .)

VERONA:

  No ha de quedar un hombre solamente
de los culpados vivo.

CAPITÁN:

Del suceso,
Teobaldo Castelvín tuvo la culpa.

VERONA:

¿Quién hay heridos?

CAPITÁN:

Muchos de ambas partes.

VERONA:

¿Quién muerto?

CAPITÁN:

Otavio, de Teobaldo hijo.

VERONA:

¿Dónde está el cuerpo?

CAPITÁN:

Aquí, en la misma iglesia,
donde se ha confesado y le han absuelto,
en brazos de su padre y sus hermanas.


<<<
>>>

Pág. 070 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


VERONA:

¿Quién le mató?

CAPITÁN:

Roselo Montés, hijo
de Fabricio Montés, mas todos dicen
que fue de Otavio el mozo provocado
una y mil veces, tanto porque esta ofensa,
más que delito, fue propia defensa.

VERONA:

¿Vós tenéis algo de Montés?

CAPITÁN:

No tengo
de Castelvín y Montés un átomo,
ni soy parcial de alguno de los bandos.

FESENIO:

Yo soy criado de Teobaldo, y quiero
a Otavio como a hermano, que en su casa
me dieron este ser, hasta ser hombre;
pero no dejaré por mi conciencia
de confesar que Otavio fue culpado,
provocando a Roselo con palabras
infames, de manera que Roselo
a todos dijo que testigos fuesen,
que solo su persona defendía
y la paz de Verona pretendía.

CAPITÁN:

Señor excelentísimo, no creo
que hallarás otra cosa.

FESENIO:

Excelso príncipe,
infórmate de todos los presentes.


<<<
>>>

Pág. 071 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


VERONA:

¿Adónde está Roselo?

CAPITÁN:

En esta torre,
donde con un lacayo se ha subido,
que con piedras su dueño ha defendido.

VERONA:

¡Hola! Roselo, escucha.
(Sale ROSELO y MARÍN con piedras, en la torre.)

ROSELO:

¿Quién me llama?

CAPITÁN:

¿Ya no conoces al señor que tienes?

ROSELO:

¿Qué me manda, señor, vuesa excelencia?

VERONA:

Que bajes de la torre, que debajo
de mi palabra, bien seguro puedes.

ROSELO:

Si me la das, señor, de defenderme
de tantos enemigos que me cercan,
yo bajaré, y a tus reales plantas
las armas rendiré, de otra manera
aquí pienso morir con hambre o fuego,
mas no en poder de fieros Castelvines.

VERONA:

Baja seguro, que la doy al cielo
de defenderte contra todo el mundo.

ROSELO:

Yo bajo en tu palabra confiado.


<<<
>>>

Pág. 072 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


MARÍN:

Mira primero cómo bajas.

ROSELO:

Calla,
que a nadie teme quien está inocente.

MARÍN:

Yo sé que tierra en medio es linda cosa,
y no que andemos llenos de papeles
con el procurador y el escribano,
sonando los dineros y los grillos,
a que jure un bellaco que lo ha visto,
y estaba cuatro leguas de la calle,
y aquel otro disponga el juramento
como se le pusiere en el capricho,
con mil veces el dicho y sobredicho.
(Mientras baja, salga JULIA y CELIA .)

JULIA:

  Ya no tengo que temer
vanos respetos de honor,
ni me queda qué perder.

CELIA:

Tente, que está aquí el señor.

JULIA:

Mas, ¿que le viene a prender?

CAPITÁN:

  ¿Quién va?

JULIA:

Julia Castelvín.

CAPITÁN:

Su hija de Antonio es.


<<<
>>>

Pág. 073 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


JULIA:

(Aparte.)
Soy quien desea su fin.
(Metan a ROSELO y a MARÍN presos.)

GUARDIA:

Este es Roselo Montés.

ROSELO:

Aquí esta Julia Marín.

MARÍN:

  Vendrá a jurar contra ti.

VERONA:

Roselo, ¿mataste a Otavio?

ROSELO:

Si es muerto, digo que sí,
provocado y con agravio,
y defendiéndome a mí.

VERONA:

  Mira que está aquí presente
una prima del difunto,
que le amaba tiernamente.

ROSELO:

Y yo a la misma pregunto
si le maté, justamente.

JULIA:

  Aunque en Otavio perdí
gran señor, primo y marido,
digo que mil veces sí,
porque obligada he nacido
a esta verdad contra mí.


<<<
>>>

Pág. 074 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


VERONA:

  ¿Vístelo?

JULIA:

Desde la puerta
de la iglesia; y en aquesto
toda Verona concierta
que ese hombre estaba dispuesto
a la paz segura y cierta,
  cuando Otavio le importuna
a que se maten los dos,
soberbio desde la cuna.
¡Ay Celia, mal me haga Dios
si he visto cosa ninguna!

VERONA:

  ¿Y qué dice esa mujer
que viene con Julia?

CELIA:

Digo
que le buscó desde ayer,
porque tras ser su enemigo,
celos debieron de ser.
  Para esto Otavio junta
sus deudos, con quien agora
a Roselo el pecho apunta,
mal me haga Dios, señora,
si sé lo que me pregunta.

CAPITÁN:

  Esto mismo te dirán
cuantos parientes están
en esta iglesia con él.


<<<
>>>

Pág. 075 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


JULIA:

No hay testigo contra él.

VERONA:

¿Pues qué he de hacer, capitán?

CAPITÁN:

  Destiérrale de Verona,
porque será revolver
la ciudad, si se apasiona;
y es en peligro poner
tu autoridad y persona.
  Julia es su prima, y confirma
su ignorancia y su criada,
como lo has visto lo afirma.

VERONA:

Ese conceto me agrada.

CAPITÁN:

Dame un bando con tu firma,
  con que el vulgo se sosiegue.
Pena de muerte.

VERONA:

Sí haré.

CAPITÁN:

Y antes que el bando se llegue,
guarda a Roselo se dé,
que libre en Roma le entregue,
en Venecia o en Milán.

ROSELO:

No es menester, Capitán,
yo me sabré defender.


<<<
>>>

Pág. 076 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


VERONA:

Con todo, es bien menester,
mientras airados están.
  Id vós, señora, en buen hora,
que yo llevaré a Roselo
a mi palacio.

JULIA:

¡Oh!, si agora
me sacara el alma el cielo
de la prisión en que mora.

VERONA:

  En mi palacio os tendré,
mientras os vais.

ROSELO:

Haz tu gusto.

JULIA:

Ven Celia, porque no dé
ocasión con mi disgusto
a más mal del que se ve.

CELIA:

  Si aquí paran los enojos
de la furia deste día,
no son muchos los despojos.

ROSELO:

¡Ay Julia del alma mía!

JULIA:

¡Ay Roselo de mis ojos!
(Váyanse, y entre[n] TEOBALDO y DOROTEA .)

TEOBALDO:

  Pues yo tuve la culpa, de ninguno
debo quejarme en desventura tanta.


<<<
>>>

Pág. 077 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


DOROTEA:

Por venganza, a los cielos importuno.

TEOBALDO:

Que viva yo con tal dolor me espanta.
¿Escribiose jamás de padre alguno,
aunque al amor la honra se adelanta,
que provocase un hijo hasta la muerte,
o furor de venganza, pasión fuerte?

DOROTEA:

  Todos culpan a Otavio, que esto siento
en incitar a su enemigo manso,
que intentaba la paz, con pensamiento
de dar a nuestra patria algún descanso.
Vuélvese el incitado sufrimiento
furor mil veces... ¿Pero qué me canso
en lo que ya ningún remedio tiene?

TEOBALDO:

Que se pierda la patria me conviene,
  con el mismo vestido, espada y capa,
en la bóveda lóbrega y escura
de sus mayores, una cosa tapa
su verde edad, su joven hermosura.
Hija, si no es que aquel traidor se escapa
en las alas del viento, y su ventura
le lleva sin peligro a estraña tierra,
ya he dado la señal de guerra.
  Enterralle vestido significa
que sus deudos se obligan a vengalle.
Ya por todos mis deudos se publica.


<<<
>>>

Pág. 078 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


(FESENIO entre.)
FESENIO:

Ya se cansan tus deudos en buscalle;
a Roma dicen que la posta pica
y que ha mandado el duque acompañarle
alguna armada gente hasta Ferrara,
con que la furia de las armas para.
  Dicen que ha sido acuerdo conviniente
para templar los Castelvines fieros,
y porque dice el vulgo que inocente
estaba el agresor para ofenderos,
todos culpan a Otavio de insolente,
y algunos envainaron los aceros,
en sabiendo...

TEOBALDO:

No pases adelante,
que no soy piedra yo, ni amor diamante.
  Bástame mi desdicha, sin que agora
me den la culpa, pues la pena tengo.
¡Oh, canalla cobarde, vil, traidora!
Pues muera yo si mi dolor no vengo.
¡Qué bien consuelan al que un hijo llora!
Pero, ¿cómo en vengarle me detengo?
Quejarme quiero al duque deste agravio.
No viva yo, pues he perdido a Otavio.

DOROTEA:

  Qué bárbaro anduviste.

FESENIO:

No he perdido
con la lisonja del servir, señora,
la verdad del honor con que he nacido,
que todos culpan a tu hermano agora.


<<<
>>>

Pág. 079 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


DOROTEA:

Aunque a Otavio perdí, perdón le pido
a la sangre de hermano que le llora,
para alegrarme de que guarde el cielo
los tiernos años del Montés Roselo.

FESENIO:

  ¿Pues cómo dices eso?

DOROTEA:

Era estimado
Roselo de las damas de Verona,
y de las Castelvines celebrado.
Por su brío, su ingenio y su presencia,
yo sé que fue de Julia codiciado.

FESENIO:

Las cajas oigo, el bando se pregona.

DOROTEA:

Parte a saber lo que es, que no querría
perder tras tanto mal la patria mía.
(Sale ROSELO de camino, y MARÍN , a lo gracioso.)

ROSELO:

  ¿Recogiste las escalas?

MARÍN:

Ya señor las recogí.

ROSELO:

En fin, has entrado aquí.

MARÍN:

Tu amor me ha dado las alas;
  que te quiero defender,
si algún peligro se ofrece,
que quien la vida aborrece,
ya no tiene que temer.


<<<
>>>

Pág. 080 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


ROSELO:

  Al amor que a Celia tienes,
y no al mío, lo atribuyo.

MARÍN:

Al tuyo, señor, y al suyo.

ROSELO:

¿Della a despedirte vienes,
  como de mi Julia yo?

MARÍN:

Celia sola no pudiera
traerme desta manera.
Todo, señor, se juntó;
  pero viéndome en el puerto,
tu amor me tiene admirado,
que no sé cómo has entrado
y nos has sido descubierto,
  tanto tiempo por aquí
entrase sin ser sentido.

ROSELO:

Mi dicha, Marín, ha sido;
mas ya todo el bien perdí.

MARÍN:

  Ruido siento.

ROSELO:

¿Prenden las armas?

MARÍN:

De aquestas fuentes,
pienso que son las corrientes.

ROSELO:

Mi Julia viene también.


<<<
>>>

Pág. 081 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


(Sale JULIA y CELIA .)
JULIA:

  ¿Eres tú mi esposo amado?

ROSELO:

¡Ay, cielos, dadme paciencia,
que no me basta la vida
para perder la luz della!
Julia, yo soy, y tu esposo
en bien, en mal, gloria y pena.
Y como en presencia he sido,
el mismo seré en ausencia.
Pienso que tendrás llorada
nuestra desdicha; no seas
mi muerte llorando aquí,
ni des causa a que te sientan,
aunque si quieres que a entrambos
una misma espada sea
fin de desventuras tantas,
aquí estoy, las vidas mueran,
que no apartarán las almas
los que mi muerte desean;
porque los cuerpos dividan,
que no hay en las almas fuerza.
Esto no fue culpa mía;
si de mi espada te quejas,
vas contra toda opinión,
pues mil infamias y afrentas
por no perderte sufro
a su temeraria lengua.
Mas, si estimas a tu primo
más que a tu esposo, no tengas
suspensos nuestros dos bandos;
toma esta daga, y con ella
pasa este pecho y su furia,
si esta en mi muerte, sosiega.
¿No respondes?


<<<
>>>

Pág. 082 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


MARÍN:

Si por dicha
estas enojada, Celia,
de que he sido tan gallina
que a penas vi la pendencia,
cuando me subí a la torre,
y en los chapiteles della
dije que era de corona
para provocar la iglesia,
vesme aquí: con esta daga
tu mismo pecho atraviesa,
porque si me das a mí,
no des lugar que te prendan.
¿No respondes?

JULIA:

¿Quién, esposo,
por ti tantas cosas deja?
¿En qué ha de estimar un primo,
ni cuando su padre fuera?
Si de todo mi linaje
quieres que la sangre vierta
la destas venas, mi bien,
te ofreceré después della.
Yo no tengo ya otro padre,
ni otro remedio me queda.
En ti consiste mi amparo,
basta que tú me defiendas.
Tú eres el bando que sigo,
no el que mis padres profesan.
Castelvín soy en el cuerpo
y en el alma soy Montesa.


<<<
>>>

Pág. 083 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


CELIA:

Quien por ti, Marín querido,
de su casa no se acuerda,
ni estima su ropa blanca,
ni sus vidros de conservas.
¿Por qué he de querer, me di,
que bravo y valiente seas?;
que a serlo, pudiera ser
matarte en esta pendencia,
y no te gozara yo,
que me diera mayor pena.
Créeme que los galanes
han de ser de esa manera:
gallinas para durar,
y darlas para comerlas.
Los cobardes son secretos,
los bravos con sus bravezas
desvelan a la justicia,
y la vecindad despiertan;
mas te quiero yo gallina,
que si Rodamontés fueras,
las gallinas, Marín, ponen
vestidos, joyas, cadenas,
los gallos quitan y riñen,
celan, sacuden y mesan.
Matarte yo no es posible
de la suerte que me enseñas.
Aquí tengo a tu servicio
las llaves de la bodega.
Saca de lo tinto sangre,
que yo no tengo otra prenda
que me ampare: tú eres bando
que sigo para que creas
que soy Marina en el alma,
aunque en el cuerpo soy Celia.


<<<
>>>

Pág. 084 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


ROSELO:

¿Qué quieres, mi bien, que haga
en tal desdicha?

JULIA:

Que vengas
con gran secreto a Verona
todas las noches que puedas,
hasta que llegue ocasión
que nos vamos a Venecia,
dando a estas paredes paso,
los de la escala de cuerdas,
que hasta que viva contigo,
¿cómo puedo estar contenta?
¿Cumplirasme esta palabra?

ROSELO:

¡Ay mi bien!, mucho me pesa
que pongas duda en mi amor.
Plega a Dios que nunca vea
en paz mi padre y sus deudos
destas vengativas guerras,
que llegue muerto a Ferrara,
o en el camino me prendan
celadas de Castelvines;
que para venganza fiera
me coman el corazón
y mi propia sangre beban,
si te faltare en algunas
de todas nuestras promesas.


<<<
>>>

Pág. 085 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


CELIA:

¿Y él no ha de venir por mí?

MARÍN:

¡Plega al cielo que no vea
cosa que me disgustó!,
ni en el camino, en las ventas,
falten perdices que coma
y vino blanco que beba,
si hiciere cosa por ti
de que algún daño me venga.
¿Pero tú, tendraste firme?

CELIA:

No lo está tanto una rueda,
una nube, un viento, un dado,
como yo mientras tú quieras.
(Dentro.)

ANTONIO:

Muestra, Lucio, esa alabarda,
que sospecho que nos cercan
la casa.

JULIA:

Mi padre es este.

ROSELO:

Pon la escala.

MARÍN:

Salta.

CELIA:

Espera.


<<<
>>>

Pág. 086 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


MARÍN:

Que no hay, Celia, que esperar.

JULIA:

¿Tienes fuera guarda?

ROSELO:

Y buena.

JULIA:

¿Quién?

ROSELO:

Anselmo y seis amigos.

JULIA:

Adiós.

ROSELO:

Lindo miedo llevas.

CELIA:

¿Qué has de decir a tu padre?
(Sale ANTONIO y LUCIO y TEODORO .)

LUCIO:

Gente está junto a las yedras.

ANTONIO:

Dispara.

JULIA:

Tente, señor.

ANTONIO:

¿Es Julia?

JULIA:

Yo soy.

ANTONIO:

No temas.
¿Y quién más está contigo?


<<<
>>>

Pág. 087 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


JULIA:

Celia.

ANTONIO:

¿Pues desta manera
estás en tiempo como este?

JULIA:

¿Y en este quieres que duerma?

ANTONIO:

¿Qué hacías?

JULIA:

Llorar mi primo,
a donde nadie me oyera.

ANTONIO:

¿Resucitará por eso?

JULIA:

No señor, ¿pero qué piedra
estará sin sentimiento
en fortuna tan adversa?
Yo perdí marido en él.

ANTONIO:

¿Marido?

JULIA:

¿Pues no lo fuera?
Y si aun marido he perdido,
no te espantes que lo sienta.
Yo por mi marido lloro,
soy mujer y no es flaqueza,
sino razón y justicia.
Tú con tus venganzas fieras,
no sientes más que un diamante.
¡Plega Dios que tantas guerras
no paren en daño tuyo!

(Váyase.)


<<<
>>>

Pág. 088 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


LUCIO:

Fuese llorando.

ANTONIO:

Oye, espera.

LUCIO:

  ¿De qué te espantas, pues te dice claro
que por vuestras venganzas ha perdido
marido de su sangre?

ANTONIO:

Ya reparo,
Teobaldo, en lo que dice de marido,
mas, pues yo me quedo, no le falta amparo.
Su padre soy en fin, y haber sabido
que amor tenía a mi sobrino Otavio,
no hubiera sucedido tanto agravio.
  Hartas veces mi hermano me rogaba
que por mujer a Otavio se la diera,
y que della jamás le presumiera.
El efeto a sus ruegos dilataba,
lo que a saber su voluntad no hiciera;
y es muerto Otavio, y más me pesa agora
que por marido, como veis, le llora.
  Mas yo soy padre, y padre que la quiero
con más estremo del que fuera justo.
Casarla quiero, y darla presto espero
marido noble, rico y de su gusto.
El conde Paris me pidió primero
que fuese a acompañar al duque Augusto
mi hija por mujer, y ya ha venido.
¿Paréceos que mejora de marido?


<<<
>>>

Pág. 089 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


LUCIO:

  ¡Y cómo si mejora!, que es el Conde
gallardo caballero. Dile luego,
para ver si a su gusto corresponde,
el rico esposo que la das, te ruego.

ANTONIO:

Es en toda mujer sol que se esconde
el muerto esposo; todo queda ciego,
mas si otro sale en el siguiente día,
luego se olvida el que llorar solía.
(Váyanse, y entren el CONDE PARIS , y ROSELO y MARÍN .)

PARIS:

  Pesado estás en pesarte
de haber topado conmigo,
que yo no soy tu enemigo,
ni de la contraria parte.
  ¿Cuándo tú decir oíste
que el conde Paris trató
de ser Castelvín?


<<<
>>>

Pág. 090 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


ROSELO:

Si yo,
tan desesperado y triste
  discursos pudiera hacer
de tu valor y mi pecho,
bien pasara satisfecho,
pero es forzoso el temer
  a un dudoso corazón,
a un pensamiento afligido.
Intercadencias han sido
del alma y de la razón.
  Voy, señor Conde, de suerte
que todo cuanto hay aquí,
pienso que es muerte, y en mí
todo es desear la muerte.
  No sé en qué estado me veo,
entre morir y vivir,
pues vengo yo mismo a hüir
de lo mismo que deseo.
  Crea vuestra señoría
que con desear mi fin
soy más cierto Castelvín
que el mismo que me seguía.


<<<
>>>

Pág. 091 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


PARIS:

  Roselo, haberte amparado
en causa tan peligrosa
ha sido muy justa cosa,
y de que estoy muy pagado.
  Estimo en el camino
llegase a tal ocasión
que librase de traición
un hombre tan peregrino.
  Y aunque he sabido después
que has muerto un amigo mío,
sabiendo su desvarío
perdí mi propio interés.
  Verdad es que pretendí
casarme con Julia yo:
de Castelvín me quedó,
que algún tiempo la serví.
  Mas viendo la dilación
que en dármela el padre tuvo,
corrida algún tiempo estuvo
con mi valor mi afición.
  Yo soy ya Castelvín,
pues a Julia no me dieron.
Montés soy, pues me pusieron
entre enemigos, en fin.
  Si quieres que hasta Ferrara
acompañe tu persona,
dejaré de ir a Verona.


<<<
>>>

Pág. 092 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


ROSELO:

Bien tu valor me declara,
  conde Paris, que naciste
de la sangre más real
que tuvo Italia, pues tal
para mis desdichas fuiste.
  Por esclavo tuyo quedo,
pues desta fiera celada
me sacó vivo tu espada,
que es lo más que decir puedo.
  De aquí a Ferrara no hay ya
cosa que pueda temer,
y bien te puedes volver,
que pienso que cerca está.
  Que no es razón que Verona,
alterada la ciudad,
en tanta necesidad
carezca de tu persona.
  Oí decir que trataste
casar con una señora
Castelvín, pero ya agora
que mi pecho aseguraste,
  más te tendré por Montés,
y escribiré desde aquí
esto que has hecho por mí.


<<<
>>>

Pág. 093 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


PARIS:

¿Es gente?
(FESENIO , de camino.)

ROSELO:

¿Quién va?

FESENIO:

¿Quién es?

PARIS:

  El conde Paris.

FESENIO:

A ti
traigo esta carta, señor.

PARIS:

Roselo, no hayas temor,
yo estoy a tu lado aquí.
  ¿De quién es esta carta?

FESENIO:

Es de Antonio Castelvín.

MARÍN:

¿Matarele?

ROSELO:

No, Marín,
déjale que en paz se parta.

MARÍN:

  ¿Si en aquesta carta escribe
que en el camino te mate?

ROSELO:

Ojalá de hacerlo trate.
Bien muere quien triste vive.


<<<
>>>

Pág. 094 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


MARÍN:

  Notables admiraciones
hace leyendo.

ROSELO:

Sin duda
quiere que a matar me acuda.

MARÍN:

A gran peligro te pones,
  si no le das de estocadas.

ROSELO:

¿Y podré matarle yo
si aquí la vida me dio?

MARÍN:

Cortesías escusadas.
  Por la vida no hay traición;
y el que en esto fue cortés,
tras quedar muertos después
deja en duda su opinión.

PARIS:

  Yo he leído, y porque veas
lo que esta carta contiene
y a lo que el crïado viene,
quiero que también la veas.
  Toma, Roselo, que es justo
tengas parte de mi bien,
y me des el parabién
de cosa de tanto gusto.
  Que no por ser yerno aquí
de aquel tu grande enemigo,
dejaré de ser tu amigo.


<<<
>>>

Pág. 095 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


ROSELO:

¿Cómo?

PARIS:

Lee.

ROSELO:

Dice ansí:
(Lea.)
  «Si alguna cosa pudiera
consolarme en tal dolor,
será que vengas, señor,
donde esta casa te espera.
  Hónrala con tu persona,
porque a defender te inclines,
no solo a los Castelvines,
pero a tu patria Verona.
  Ya sabrás como Roselo
mató a mi sobrino Otavio,
cuya sangre y nuestro agravio
dan juntos voces al cielo.
  Todos te quieren aquí
por amparo y protector,
y yo por yerno y señor.
Julia te espera. ¡Ay de mí!
  Julia te espera. ¿Qué es esto?

PARIS:

¿De que te turbas?

ROSELO:

De ver
que si es Julia tu mujer,
en gran peligro estoy puesto.
  Toma, que no hay que pasar
adelante, pues en fin,
siendo conde Castelvín,
me has de procurar matar.


<<<
>>>

Pág. 096 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


PARIS:

  No te receles, detente;
que aunque esta carta ha llegado
a tiempo que te habrá dado
sospechas forzosamente,
  no soy yo sangre tan ruin
que, por lo que hacen conmigo,
dejase de ser tu amigo,
aunque Julia Castelvín...
  Yo te hallé desamparado
antes que esta carta viese;
que allí te favoreciese
es porque estaba obligado
  por ley de ser caballero.
Desfavorecerte agora,
porque esta hermosa señora
por mujer estimo y quiero,
  desdice mucho a quien soy.
Vete, que pues desterrado
vas de donde estoy casado,
libre de ofenderte estoy.
  Fesenio hará como hidalgo,
pues este es gran testimonio,
en que a su señor Antonio,
si para servirle valgo,
  no diga que te amparé,
ni que dejé de matarte.

FESENIO:

Fuera señor de agradarte,
por mi voluntad lo haré,
  que aunque sirvo a Castelvín,
quiero en estremo a Roselo.


<<<
>>>

Pág. 097 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


PARIS:

Roselo, guárdete el cielo
queda a Dios.

FESENIO:

Adiós, Marín.

PARIS:

  El miedo le tiene tal
que aun no responde.

FESENIO:

No importa.

PARIS:

Mucho el ver la muerte corta
de hombre más principal.
(Váyanse el CONDE y su gente, y FESENIO .)

MARÍN:

  ¿Echas acaso de ver
el peligro en que te hallas?
¿Sabes que nos pueden dar
mil muertes de aquí a Ferrara?
Deja el éxtasis de amor,
deja suspensiones vanas.
Cásese Julia en buen hora,
pues para su mal se casa.

ROSELO:

¿Que se case?

MARÍN:

¡Santo Dios,
que voces das!


<<<
>>>

Pág. 098 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


ROSELO:

¿Quién pensara
que en aquel ángel, Marín,
hubiera tantas mudanzas?
Los cielos dicen que mueve
con velocidad tan rara
un ángel, que en solo un día
de un polo al otro los pasa;
o lo imitas, o lo eres,
pues en tan breve distancia,
las esferas del alma,
desde los cielos al infierno pasas.
Triste de mí, que creyendo
tus ojos que siempre engañan,
que también por hermosura
son cielos que nunca paran,
dejé llevar mis deseos
de aquella dulce esperanza
que halló su centro en tus ojos.
Niñas y ojos, todo es agua.
¡Agua, mis ojos, agua!,
que le abrasa la casa, y dentro el alma.
No fue locura quererte,
aunque ninguno te amara,
si no es el que agora estimas,
sin estarlo por tu causa.
De tu parte hubo hermosura,
de la mía lo que basta
para igualarte, no siendo
en lo que al cielo te igualas.
¿Quieres ver en quién has puesto
los deseos, Julia ingrata?
Mira que no te conoce,
pues yo sé que no te ama,
mientras tu padre, ambicioso
del honor que no le falta,
te hace su mujer, perdona
a un hombre que a Otavio mata.
Que si Paris te pretende
alegre, el ver que le llaman
es por ver que le desprecian,
que basta para venganza.
No como tú, que por ser,
aunque es muy noble tu casa,
mas señora que naciste,
te casas... ¿Direlo?


<<<
>>>

Pág. 099 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


MARÍN:

Calla.

ROSELO:

¿Que calle?, ¿pues tú no ves
que en la creciente y mudanza
de la luna hablan los locos?

MARÍN:

Pues si lo confiesas, habla.

ROSELO:

Señora fueras conmigo,
y no menos estimada,
que títulos son mercedes
y la sangre antiguas armas;
que si no pongo en las mías
coroneles de oro y plata,
yo sé que traigo principio
de las coronas de Italia.
Espero que te arrepientas,
no lo tengas a arrogancia,
que no está el gusto en las honras,
sino en que le tenga el alma.
¿Qué importa el dosel de día,
cuyo cielo es sombra vana,
si lo parece de noche?
¿Quién lo ha de ser de tu cama?
Fuego, cielos, que mal da,
que hoy aborrece a quien ayer amaba.
¿Mas, para que me enternezco,
habiéndome dado causa
para maldecir tus bodas
ver mi esperanza burlada?
Pero no permita el cielo
que puedan tanto mis ansias,
que pierda aquella modestia
con que de tus cosas tratan.
Si porque maté a tu primo
tomas aquesta venganza,
¿cómo no mataste Julia,
que vengas con tu infamia?


<<<
>>>

Pág. 100 de 155
Castelvines y monteses Acto II Félix Lope de Vega y Carpio


MARÍN:

Calla, que no es de discretas
vengarse con las palabras.

ROSELO:

Podré vengarme con obras.

MARÍN:

¿Pues no? En llegando a Ferrara.

ROSELO:

¿Cómo?

MARÍN:

Casándote en ella.

ROSELO:

Bien dices.

MARÍN:

Camina.

ROSELO:

Aguarda,
aguarda, Julia ingrata:
Ley es de amor que agravie a quien me agravia.


<<<
>>>

Acto III
Pág. 101 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


Salen ANTONIO y JULIA .
ANTONIO:

  Quitarete yo la vida.

JULIA:

Ojalá que la quitases.

ANTONIO:

Es mi gusto que te cases.

JULIA:

Estoy del Conde ofendida,
  si no me estaba bien,
pues no dio muerte a Roselo
pudiendo.

ANTONIO:

No quiere el cielo,
hija, que muerte le den.
  De todo peligro escapa.

JULIA:

No se escapara aquel día
del Conde, pues no tenía
más que su espada y su capa.

ANTONIO:

  ¿Tanto a tu primo quería,
que porque no le mató
no te casas con él?

JULIA:

Yo
disimulé muchos días,
  por mi propia honestidad,
mas no me siento tan fuerte
que pueda sufrir su muerte,
ni es ahora liviandad.


<<<
>>>

Pág. 102 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


ANTONIO:

  Bien estoy con tu venganza;
pero puédesla tener,
siendo del Conde mujer,
con más segura esperanza;
  que él ha de ser nuestro amparo,
y en sabiendo que deseas
que le dé muerte, no creas
que halle en el mundo reparo.
  Él te matará a Roselo.
Cásate con él, y advierte
que le he llamado, y que es fuerte
la palabra.

JULIA:

¡Ay, santo cielo!

ANTONIO:

  Si tu voluntad supiera,
jamás al Conde llamara,
ni en casamiento le hablara,
ni como a yerno escribiera.
  Ya es hecho, ya lo escribí,
ya lo dije, ¿qué he de hacer?
Tú eres del Conde mujer.
¿Qué respondes?

JULIA:

¡Ay de mí!

ANTONIO:

  Hija, no estés de esa suerte,
ni seas crüel conmigo,
que no soy yo tu enemigo,
ni el que a Otavio he dado muerte.
  Mira que salir no puedo
de mi promesa, y que soy
hombre principal.


<<<
>>>

Pág. 103 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


JULIA:

¿Que estoy,
cielos, temblando de miedo?
  ¿La muerte no sabré darme?
¿Pues que temo.

ANTONIO:

No responde.
¿Qué he de decir al Conde?

JULIA:

Señor, ya quiero casarme.
  Vengan esta tarde aquí,
que yo le daré la mano.

ANTONIO:

¿Será cierto?

JULIA:

Fuera en vano,
señor, resistirme a ti,
  y más tocando a tu honor,
porque yo debo perder
mi gusto. Ya soy mujer
del Conde.

ANTONIO:

Julia, mi amor
  has de manera aumentado,
si es que se pueda aumentar,
que sin lo que te he de dar,
y tu madre te ha dejado,
  seis mil ducados te doy
en dos joyas de diamantes.
Y a tu esposo para guantes
otros seis mil.


<<<
>>>

Pág. 104 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


JULIA:

[Aparte.]
Muerta soy.

ANTONIO:

  Voy a concertar que sea
esta noche por lo menos
el concierto.

JULIA:

¿Qué venenos
mi pensamiento desea
  más que mi propio dolor?

ANTONIO:

Fesenio, Fesenio, aprisa;
los Castelvines avisa,
vengan a cobrar su honor.

JULIA:

  Porcia puede buscar ardiente fuego;
yerro Lucrecia; Dido, espada en mano,
reliquias dulces del traidor troyano,
que al mar de Italia dio su llanto y ruego.
Ifis cordel, por Anaxarte ciego,
y por las amenazas del romano.
Veneno Sofonisba, y agua en vano
Hero en la torre, y arrojarse luego
la punta al pecho, y el aliento en calma.
Tisbe en la sangre mísera resbale,
del que muriendo fue de amantes palma,
que a mí, ni fuego ni cordel me vale,
pues un acto de amor degüella el alma,
y no hay cuchillo que al dolor se iguale.


<<<
>>>

Pág. 105 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


(CELIA entre.)
CELIA:

  Aurelio, señora, hablé
y tu billete le di.

JULIA:

¿Leyole?

CELIA:

Sí.

JULIA:

¿Todo?

CELIA:

Sí,
y de verle me espanté
  llorar con notable afecto,
dando más suspiros juntos
que tiene letras y puntos.
Fuese a su estudio, en efeto,
  y al cabo de más de una hora
este pomillo me dio
para que le bebas.

JULIA:

¿Yo?

CELIA:

Tú, dijo.

JULIA:

¿Yo?

CELIA:

Sí señora.


<<<
>>>

Pág. 106 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


JULIA:

  Pues escríbole que estoy
determinada a matarme
antes, Celia, que casarme,
y asegúrole que voy
  derecha a un yerro o cordel.
Conoce mi amor, y sabe
que antes que el papel acabe,
mi vida acaba con él.
  ¡Y envíame confecciones!

CELIA:

Ya sabes que es el más sabio,
sin hacer, señora, agravio
a los antiguos varones
  que ha celebrado la fama,
de cuantos su templo tiene.

JULIA:

Bien sé, Celia, que nos llama
hijos a mí y a Roselo,
  y él solo este caso nuestro,
desde su principio, sabe.
Sé que es filósofo grave,
y en aguas y yerbas diestro;
  pero temo que no sea
alguna cosa tan fuerte
que amor del Conde despierte,
por el bien que me desea,
  y de Roselo me olvide.


<<<
>>>

Pág. 107 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


CELIA:

Eso es desatino grave.
Vuestro casamiento sabe,
y antes el segundo impide.
  Él sabe que estás casada
y que no puedes casarte,
y pues para remediarte
esta confección le agrada.
  Cierra los ojos y mira
en el peligro que estás.

JULIA:

Bien dices: ni ha de ser más
el mal cuando el cuerpo espira.
  Y pues no puedo crecer,
tomo el agua, Celia. Adiós.

CELIA:

¿Adiós? ¿Luego ya las dos
no nos habemos de ver?
  Calla, que es para esforzarte
en tantas melancolías.

JULIA:

¡Ay de las entrañas mías,
Celia, el alma se me parte!
  ¡Jesús!, ¿qué es lo que me has dado?

CELIA:

Señora, lo que me dio
Aurelio.

JULIA:

Pues pienso yo
que habrá las aguas errado,
  y que esta debió de ser
de algún vaso de veneno.


<<<
>>>

Pág. 108 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


CELIA:

¿Qué viste?

JULIA:

El pomo nos llevó.
Triste, ¿qué tengo de hacer?

CELIA:

  ¿Qué sientes?

JULIA:

Que me han rompido
del cuerpo todas las venas,
y que tengo aliento apenas,
acabado y oprimido.
  Siento sobre el corazón,
¡ay Jesús!, un grave peso,
Celia.

CELIA:

Señora...

JULIA:

¡Qué exceso
de rabia!

CELIA:

¡Estraña traición!
  ¡Nunca yo hubiera nacido
para ser la mensajera
de tu muerte!

JULIA:

A Dios pluguiera
que antes la hubiera traído.
  ¡Yo muero!, dile a Roselo
si le vieres.


<<<
>>>

Pág. 109 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


CELIA:

¡Ay de mí!

JULIA:

Dile que su esposa fui.
Dile que le guarde el cielo.
  Dile que muero por él
y por no ser de otro; y di
que no se olvide de mí.

CELIA:

¡Qué congoja tan crüel!
  ¡Qué color y qué sudor!

JULIA:

No puedo tenerme en pie.

CELIA:

¿Quiéreste acostar?

JULIA:

No sé.
¡Qué triste fin de mi amor!
  Pero ya voy consolada
con que mi Roselo vive.
Celia, mi muerte le escribe.

CELIA:

¿Qué dices?

JULIA:

No digo nada.
  ¡Ay, ay, ay de mí, que muero!

CELIA:

¡Ven a tu cama!

JULIA:

Ya voy.
Padre, de Roselo soy.


<<<
>>>

Pág. 110 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


CELIA:

Calla.

JULIA:

¡Ni puedo, ni quiero!
(Váyanse, y entren FERNANDO y RUTILO , caballeros, con unos músicos.)

FERNANDO:

  Aquí podréis cantar.

RUTILO:

Y vive enfrente
el mismo que si saliera agora
fueran sus rejas las del mismo Oriente.

MÚSICO:

Un forastero en ellas enamora,
y aun a fe que le miran tiernamente,
y él dice en sus papeles que la adora.

FERNANDO:

¿Es de Verona?

MÚSICO:

Sí.

FERNANDO:

¿Quién es?

RUTILO:

Roselo.

FERNANDO:

¿De tantas gracias le haya dotado el cielo?

RUTILO:

  Sí, pero es vida que ningún discreto
fundara en ella...

FERNANDO:

¡Basta!, ya lo entiendo.


<<<
>>>

Pág. 111 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


RUTILO:

Yo sé que le persiguen de secreto
los Castelvines.

FERNANDO:

Vana empresa emprendo.

RUTILO:

Dio muerte a Otavio. Vive tan sujeto,
que de que compitáis con él me ofendo.

FERNANDO:

Canten algo los músicos.

RUTILO:

Detente,
que pasa gente.

FERNANDO:

Y forastera gente.
(ROSELO y MARÍN , de noche.)

MARÍN:

  ¿Cómo te va de amor?

ROSELO:

Soy principiante,
y entra con sangre la primera letra,
fuera de que no soy tan de diamante,
que aquel agravio el alma me penetra.

MARÍN:

¡Que se casase Julia!

ROSELO:

No te espante,
mas si del cielo un gusto amor impetra,
Marín, venganza yo la pido al cielo.

MARÍN:

Los cielos te la den.


<<<
>>>

Pág. 112 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


RUTILO:

¿Este es Roselo?

FERNANDO:

  Si fuera Castelvín, no me parece
que era mala ocasión.

RUTILO:

Llega, Fernando,
y sepamos que busca.

MARÍN:

Aquí se ofrece
gente, Roselo, que te está mirando.

ROSELO:

Caballeros: si puede y si merece
pedir un forastero, caminando,
que le dejéis la plaza, eso pregunto.

MARÍN:

Bien has hecho, que viene el mundo junto.

FERNANDO:

  La playa, hidalgo forastero, queda
en el fin de esa calle que pasaste.

ROSELO:

Dadme licencia que buscarla pueda.

FERNANDO:

En buena hora volved por donde entrastes.

ROSELO:

Si este es Roselo, del valor que hereda
a su linaje, mal os informastes.

FERNANDO:

Como le siguen tantos, aunque es hombre,
¿no os espantéis que de morir se asombre?


<<<
>>>

Pág. 113 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


MÚSICO:

  ¿Cantaremos?

ROSELO:

No Silvio, que allí suenan,
o me engaño, gentiles cuchilladas.

FERNANDO:

Las piedras rompen, y la calle atruenan.

RUTILO:

Vamos alla, sacando las espadas.

MÚSICO:

Para estas ocasiones se condenan,
Rutilo, las guitarras más templadas.

RUTILO:

¿Ya es mal broquel, Mauricio, un instrumento?

MÚSICO:

Yo tengo por mejor un aposento.
(Vuelvan ROSELO y MARÍN , las espadas desnudas.)

ROSELO:

  Bien se fingió la cuestión.

MARÍN:

Y allá van a ver lo que es.

SILVIA:

¡Ah, caballeros!

ROSELO:

Después
te diré, Marín, quién son.

SILVIA:

  ¡Ah, gentiles hombres!

MARÍN:

A ti
de aquel balcón te han llamado;
que si el hombre he tomado
desde aquí gentil nací.


<<<
>>>

Pág. 114 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


ROSELO:

  ¿Qué manda vuesa merced?

SILVIA:

¿Quién son los de la cuestión?

ROSELO:

Si calláis, diré quién son.

SILVIA:

Sí haré, si me hacéis merced.

ROSELO:

  Sabed que somos los dos,
y estos los mismos aceros,
para que seáis majaderos
dejase de hablar con vós.
  Ellos van a ver lo que es,
y nosotros nos volvimos
donde hablaros merecimos.

SILVIA:

¿Quién es?

ROSELO:

Roselo Montés.

SILVIA:

  Vós seáis muy bien venido,
mas mirad que os atrevéis
a mucho.

ROSELO:

Vós me debéis,
señora, el ser atrevido.

SILVIA:

  ¿Qué hay de cosas en Ferrara?


<<<
>>>

Pág. 115 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


ROSELO:

¡Ay!, que Julia se casó.

SILVIA:

¿Con suspiro?

ROSELO:

Nunca yo
tuve en Julia fe tan rara.
  Déjelo así, por memoria
de mis enemigos fieros.
{{Pt|SILVIA:|
Aquí me pesa de veros.

ROSELO:

No hay pena con tanta gloria.
(ANSELMO entre.)

SILVIA:

  Aquí dicen que he de hallar
a Roselo en su posada.

MARÍN:

La gente desengañada
vuelve a su puerto a causar.
  Retírate.

ROSELO:

Silvia bella,
gente vuelve, no es razón
que los habléis.

SILVIA:

El balcón
cierra.

MARÍN:

¿Que hablaste con ella?


<<<
>>>

Pág. 116 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


ROSELO:

  ¡Qué sé yo!, que estoy de suerte,
que no doy paso, Marín,
sin ser de mi vida fin
y principio de mi muerte.

MARÍN:

  Vámonos si estás sin gusto.

ROSELO:

Así entretengo mi mal;
pero como estoy mortal,
todo me causa disgusto.
  ¡Ay Julia!, amor me combate,
aunque el agravio me sigue.

MARÍN:

Un hombre llega.

ROSELO:

Llegue,
y plegue a Dios que me mate.

MARÍN:

  ¿Quién va?

ANTONIO:

¿Quién le pregunta?

MARÍN:

Si no tiene
que hacer en esta calle, tome margen.

ANTONIO:

Seguros pueden en cualquiera parte
hablar vuesas mercedes; que he llegado
de fuera en este punto y busco un hombre.

ROSELO:

Aquella voz parece que conozco.
¿De dónde sois, señor?


<<<
>>>

Pág. 117 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


ANTONIO:

Soy de Verona
y aquí en Ferrara busco cierto hidalgo.
Él es, no hay que dudar, Anselmo mío.
¿Es Roselo?

ROSELO:

Yo soy.

ANSELMO:

¡Ah, buena suerte
tengo el haberte hallado!

ROSELO:

¿Qué hay de nuevo?

ANSELMO:

Las cosas más estrañas y esquisitas
que han sucedido eternamente.

ROSELO:

¿Cómo?
¿Casose Julia ya?

ANSELMO:

No.

ROSELO:

¿Pues qué cosas
estrañas puede ser si no se casa?

ANSELMO:

Diré hasta el fin, sin que te cause pena,
y sabrás a que vengo, y lo que pasa.

ROSELO:

Comienza Anselmo, y vamos poco a poco
a la posada.

ANSELMO:

Escucha...


<<<
>>>

Pág. 118 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


ROSELO:

Estoy muriendo,
todo el sentido de tu voz suspendo.

ANSELMO:

  Propuso a Julia su hija,
ha tratado casamiento
Antonio de Castelvín,
pero ni el paterno imperio,
ni los ruegos de su tío
y regalos de sus deudos
fueron parte a dar el sí;
mas como el padre soberbio
le hiciese fuerza, y quedase
hecho, Roselo, el concierto,
para la siguiente noche,
cuando estaban previniendo
libreas, vestidos, hachas,
y la nobleza y el pueblo
aguardando a ver al Paris
robador de tus deseos,
Julia, con mortales ansias,
cayó difunta en el suelo.

ROSELO:

¿Qué dices?

ANSELMO:

Ya te previne
que me aguardaras primero.

ROSELO:

¿Qué te tengo de aguardar,
si mi Julia es muerta, Anselmo?


<<<
>>>

Pág. 119 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


ANSELMO:

Aguarda, que Julia vive.

ROSELO:

Sí vive, vivo y espero.

ANSELMO:

Toda lo noche lloraron
con notable sentimiento,
padres, deudos y ciudad.

ROSELO:

Anselmo, amanece presto,
que se me acaba la vida.

ANSELMO:

Amaneció, pero viendo
que no habló, ni tenía
calor.

ROSELO:

Anselmo, ¿qué es esto?
para anochecer cansado,
amaneciste muy necio,
si aun no vive, no es de día.

ANSELMO:

El día pasó, y creyendo
su muerte.

ROSELO:

Si pasa el día,
mira Anselmo que soy muerto.

ANSELMO:

A las cinco de la tarde
se previno el triste entierro.

ROSELO:

Si entierras, Anselmo, a Julia,
¿qué aguardo, Anselmo, y espero?


<<<
>>>

Pág. 120 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


ANSELMO:

No se ha visto en la ciudad
tan notable enterramiento.

ROSELO:

Mas que nunca para verle
ojos le dieran los cielos.

ANSELMO:

Iban llorando detrás
niños, mancebos y viejos.

ROSELO:

¿Qué aguardo que no me doy
la muerte que ya deseo?

ANSELMO:

Espera.

ROSELO:

¿Qué he de esperar?
O estás loco, o no te entiendo.
¿Después de enterrada Julia,
dices que espere?

ANSELMO:

No pienso,
que tal historia se ha visto.

ROSELO:

Ni en mí mayor sufrimiento
pensarás tú que he de ver.
Que no se case me alegro,
por muerte de un ángel.

ANSELMO:

Oye.

ROSELO:

¿Qué hay más que oír?


<<<
>>>

Pág. 121 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


ANSELMO:

Mucho.

ROSELO:

Temo
que, como sangría, a pausas,
por mensajero discreto
me das Anselmo el dolor,
para que no pierda el seso.

ANSELMO:

Yo que estaba en mi posada...

ROSELO:

¿Aun queda más?

ANSELMO:

Esto es bueno.
Lo que queda es lo que importa.

ROSELO:

Si queda, estareme quedo.

ANSELMO:

Escucha, pues.

ROSELO:

Ya te escucho.


<<<
>>>

Pág. 122 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


ANSELMO:

Enviome a llamar Aurelio,
y díjome desta suerte:
«Todo su triste suceso,
Anselmo, me escribió Julia,
y al fin me dijo: Yo entiendo
que cuando el papel acabes,
acabaré, porque tengo
hierro y cordel en las manos.
Yo, viendo tan grave yerro,
dia Celia un pomo de agua,
que es un notable veneno
que dos días naturales
infunde un helado sueño.
Llevole, y tomole Julia,
pensando morir más presto.
Parte volando a Ferrara,
y dile, Anselmo, a Roselo,
que queda Julia en su iglesia,
en la bóveda que han hecho
sus pasados, en que está
de Otavio su primo el cuerpo.
Que venga y de allí la saque,
donde con mucho secreto,
viva en Francia o en España.»

ROSELO:

Anselmo, de oírlo tiemblo,
si despertase entre tanto,
como es fuerza, pues sospecho
que no podremos llegar,
aun por los aires, a tiempo,
y se hallase a escuras Julia,
entre tantos cuerpos muertos,
no se morirá de espanto.


<<<
>>>

Pág. 123 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


ANSELMO:

No, que es mujer; caminemos,
que Aurelio tendrá cuidado.

ROSELO:

Marín, ¿qué dices?

MARÍN:

Que el miedo
no me deja respirar.

ROSELO:

Si he nacido para ejemplo
de amadores desdichados,
¡cielos!, ¿en qué me detengo?
Julia, aguarda.

MARÍN:

Anselmo, espera.

ANSELMO:

¿Qué quieres?

MARÍN:

¿Hay muchos muertos
en esa bóveda?

ANSELMO:

Muchos.

MARÍN:

Pues a la puerta me quedo.
(El CONDE PARIS , con luto, y el SEÑOR DE VERONA .)

PARIS:

  Por imposible tengo que mi vida
pueda alegrarme.


<<<
>>>

Pág. 124 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


VERONA:

Conde, el que es discreto
sabe que la fortuna esta subida
sobre un globo que baña el inquieto,
con esto de las ondas impedida,
ya con alegre, ya con triste afecto,
conduce nuestras vidas a la muerte,
los males junta y los contentos vierte.

PARIS:

  Crea vuesa excelencia que si fuera
dueño de mil tesoros, y del mundo,
y por sus inconstancias lo perdiera,
fuera en reír Demócrito segundo.
Mas para ver que un ángel, que me hiciera
dichoso Paris, con dolor profundo
de toda esta ciudad, difunto quede,
falta el valor, porque el dolor excede;
  y así fuera después de la alegría
que da la boda a los recién casados,
un año, un mes, una semana, un día,
templara este consuelo mis cuidados.
Para que al dar el sí la mano fría,
responda, que la fuerza de sus hados
la lleva a los umbrales de la muerte.
¿Qué bronce habrá para sufrir lo fuerte?

VERONA:

  Antes fue más ventura que de un año,
de un mes, de una semana, ni de un día,
porque el amor creciera y fuera el daño
mayor.


<<<
>>>

Pág. 125 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


PARIS:

Ya fuera tal la dicha mía.
No puede hacer a mi dolor engaño,
consuelo alguno, aunque el valor porfía.
(Un CRIADO .)

[CRIADO]:

Antonio Castelvín hablar os viene.

VERONA:

Tomad ejemplo del valor que tiene.
(Entre ANTONIO .)

ANTONIO:

  No vengo a lamentarme de mi suerte,
ni a enterneceros con mi justo llanto,
ni a deciros el hierro de la muerte
en perdonar quien ha vivido tanto.
Dicen que amor y muerte, en tiempo fuerte
de invierno caminaban; no me espanto
que caminase amor con quien podía
templar su ardor, que es en estremo fría.
  Dicen que en una venta que pararon,
durmieron juntos, y que al despedirse,
los arcos y las flechas se trocaron,
que la luz comenzaba a descubrirse;
con esto amor y muerte dispararon,
los mozos comenzaron a morirse
y los viejos después a enamorarse,
porque nunca pudieron destrocarse.
  Esto se vee en mi casa, pues es muerta
Julia, mi hija, cuando a Otavio amaba,
y yo, porque mi casa está desierta
de quien sus mayorazgos heredaba,
o por que así mi hermano lo concierta,
pues en los dos la sucesión se acaba,
con su hija y mi sobrina me es forzoso
casarme en esta edad.


<<<
>>>

Pág. 126 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


PARIS:

¡Cuento donoso!

ANTONIO:

  Yo que pensaba descansar contento,
casada Julia, ¡ay cielos con el Conde!,
con Dorotea trato casamiento;
y a Julia, como veis, la tierra esconde.
Este es el mundo. Sabe Dios que siento
el ver que Dorotea corresponde
al gusto de su padre, que ya toma
cuidado de ir por la dispensa a Roma.

VERONA:

  Si no hay otro remedio conviniente
para las dos haciendas, será justo
que os caséis, pues no hallaréis otro pariente
que venga como vós, Antonio, al justo.
Vuestra sobrina, en vós tendrá presente
a su padre, y hará también su gusto,
pues muerto Otavio y Julia, a vuestra hacienda
no se podrá dar tal y igual prenda.

PARIS:

  Lo mismo digo yo que vuecelencia,
y que os gocéis, Antonio, muchos años.
En vós está mejor que en mí la herencia.

ANTONIO:

No está, pero reparo ansí mis daños.
Vine a pediros a los dos licencia
y a daros de sucesos tan estraños
la cuenta, que es razón.


<<<
>>>

Pág. 127 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


VERONA:

Soy en efeto
hombre de edad, de canas y respeto.
  Mal dije hombre de edad, respeto y canas;
mas no está aquí vuestra querida esposa;
que todo ha de encubrise...

ANTONIO:

A las livianas;
que no a quien es doncella virtüosa.

PARIS:

A todas es razón.

VERONA:

Primas hermanas
la edad y la injuria.

PARIS:

Es cierta cosa.

ANTONIO:

Venid los dos a ver a Dorotea.

PARIS:

Con todo mi pesar, para bien sea.

(Vanse, y entre JULIA .)


<<<
>>>

Pág. 128 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


JULIA:

  ¿Adónde me ha traído
mi desventura? ¿Cómo, si soy muerta,
hablo y tengo sentido?
¿Adónde estoy?, ¡o, sin ventana, o puerta,
en tinieblas escuras!
Me niega el cielo ver sus lumbres puras.
  Que soy muerta es sin duda.
Mas, ¡ay de mí!, ¿cómo no estoy agora
de carne y voz desnuda?
¿Qué casa es esta, y quién en ella mora?
Mas, tan escura y fuerte,
sin duda que es la estancia de la muerte.
  Paréceme que toco
cuerpos aquí y allí. ¡Cielos!, ¿qué es esto?
Vuestra piedad invoco.
Si a caso no soy muerta, ¿quién me ha puesto
donde los muertos viven,
y en sus heladas cuevas me reciben?
  Y si, como me acuerdo,
Aurelio me mató con aquel pomo,
¿cómo, cielos, no pienso
este cuerpo mortal que tengo; y cómo
hablo y siento, y me asombro,
todas las veces que la muerte nombro?
  Allí una lumbre veo:
mira yo si en el infierno vivo,
si he pasado el Leteo,
y aquí la pena de mi amor recibo.
La luz se va acercando,
si no soy muerta, moriré temblando.


<<<
>>>

Pág. 129 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


(Sale ROSELO con una linterna, y MARÍN , detrás, lleno de miedo.)
MARÍN:

  ¿No me dejarás a mí,
y fuera mayor cordura,
a que la puerta guardara?

ROSELO:

Anselmo basta que acuda
a cualquier caso, Marín,
entra pues. ¿De qué te turbas?

MARÍN:

¿No fuera mejor, señor,
que entrara acá dentro el cura,
con el hisopo y el agua?

ROSELO:

Sube esa grada.

MARÍN:

¿Que suba?

ROSELO:

Pues bien, ¿quién te ha de comer?

MARÍN:

¡Santo Dios!, ¿quién me rempuja?
(Caigan, y maten la luz.)

ROSELO:

¡Maldito seas, amén,
que habemos quedado a escuras!

JULIA:

¡Virgen santa, socorredme,
que donde estoy es sin duda
túmulo de mis mayores!


<<<
>>>

Pág. 130 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


ROSELO:

Hablan.

MARÍN:

¿Oyes voz alguna?

JULIA:

Sin duda el pomo de Aurelio
era confección infusa
en algún sueño, y mi padre
me ha enterrado en esta tumba.

ROSELO:

¡Otra vez vuelven a hablar!

MARÍN:

¡San Pablo! Et ne nos inducas ...

ROSELO:

Toma Marín esta vela,
y en la capilla segunda
de la iglesia enciende presto.

MARÍN:

¿Qué dices?

ROSELO:

Esto que escuchas.

MARÍN:

¿Cómo he de poder ir solo?
¿No adviertes que me despulsa
el miedo?

ROSELO:

Acaba, cobarde.

MARÍN:

¡Otra vez! ¿Quién me rempuja?

ROSELO:

Quédate aquí, que yo iré.


<<<
>>>

Pág. 131 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


MARÍN:

¿Aquí solo?

ROSELO:

¡Qué locura!

MARÍN:

¿Pues qué purga de riobarbo
fuera más corriente purga?

JULIA:

A donde la luz estaba,
oigo una voz que murmura,
y aun parecen dos personas,
si hablan después de difuntas.

ROSELO:

¿No sientes la voz agora?

MARÍN:

La sangre dicen que busca
el corazón, mas la mía
ya pasa de la cintura.

ROSELO:

Paréceme que allí hablan.

MARÍN:

¿Piensas tú que no se juntan
cuatro muertos habladores,
que no hay diablo que los sufra?

ROSELO:

¿Cómo haremos?

MARÍN:

Yo qué se.

ROSELO:

¿Tientas pared?

MARÍN:

En la nuca
he topado cierto muerto...
¡San Antón, San Blas, San Lucas!


<<<
>>>

Pág. 132 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


ROSELO:

¿Qué hay?

MARÍN:

Topé con la barriga.
¡Gordo estaba! ¡Brava enjundia!
Aquí está una calavera,
pero parece de mula.
¡Jesús, Jesús, que me muerde!

ROSELO:

¿Qué es eso?

MARÍN:

Todo me ofusca.
el dedo metí, Señor...

ROSELO:

¿Cómo?

MARÍN:

Entre dos tablas juntas,
y pensé que me mordían.

ROSELO:

¿Qué atientas?

MARÍN:

¿Quién me rempuja?

ROSELO:

¿Dónde pusieron a Otavio?

MARÍN:

¿Eso me acuerdas? ¡Ayuda!

ROSELO:

¿Qué quieres?

MARÍN:

¡Misericordia,
que no he tomado la bula!
Perdóname.


<<<
>>>

Pág. 133 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


ROSELO:

¿Yo de qué?

MARÍN:

De que me comí las truchas
que faltaron la otra tarde,
y las peras en azúcar.

ROSELO:

Acaba, necio.

JULIA:

[Aparte.]
¡Ay de mí!
Ya no hay a donde me encubra.
Ya se acercan, ya no hay
más lugar a donde huya.
Hombres, ¿sois vivos o muertos?
(Caigan juntos.)

MARÍN:

¡Muerto soy!

ROSELO:

Mi muerte anuncia.
¿Diéronte con algo?

MARÍN:

Sí.
Si desta me escapo, nunca
a bóvedas, ni bobadas.

ROSELO:

¡O amor, con tu luz me alumbra!

MARÍN:

Sin duda que aqueste muerto,
como el abejón, se burla,
que llama con la derecha
y sacude con la zurda.


<<<
>>>

Pág. 134 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


ROSELO:

Quiero animarme a llamar
a Julia, a mi bien, Julia.

MARÍN:

¿Cosa que despierte Otavio
con treinta muertos de runfla?

ROSELO:

¡Julia mía!

JULIA:

[Aparte.]
Aquella voz
parece que me asegura;
pero si es la voz de Otavio...
Mas quiero llamarle en duda.
¡Otavio!

MARÍN:

A Otavio llamaron.
¡Agora nos desconjuntan!

ROSELO:

No soy Otavio.

JULIA:

¿Pues quién?

ROSELO:

Roselo.

JULIA:

¿Roselo?

ROSELO:

¿Dudas?

JULIA:

Dame unas señas.


<<<
>>>

Pág. 135 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


ROSELO:

Anselmo
me dijo que la profunda
ciencia de Aurelio hizo el agua
que fingió la muerte tuya;
y él mismo a llamar me envía,
porque mientras se deslumbra
con este engaño, te saque
de aquesta bóveda escura.

JULIA:

¿Qué te di yo aquella noche,
para nuestra desventura}}
la primera?}}

ROSELO:

Unas reliquias.

JULIA:

¿Y tú a mi?

ROSELO:

Dos piedras juntas
en un maridaje de oro.

JULIA:

¿Y a la mañana?

ROSELO:

Una pluma
que llevaba de diamantes.

JULIA:

Las señas son muy seguras;
pero en el primer papel,
¿qué te escribí?

MARÍN:

¿Más preguntas?


<<<
>>>

Pág. 136 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


ROSELO:

«Al esposo de mi alma».

MARÍN:

¡O, qué linda doña nutria!,
diga si es viva o si es muerta,
que hay entre los muertos nutrias
que no son carne, ni huesos.

ROSELO:

Déjame.

MARÍN:

¿Qué te apresuras?

JULIA:

Llega, esposo de mi alma.

ROSELO:

Tu voz en mi pecho infunda
la que me falta.

MARÍN:

Acabose;
aquí el dolor se resuma.
Pero mirad que parece
muy tarde.

ROSELO:

Fuera locura
decirte que tengo seso.

MARÍN:

Salid, porque no os descubra
la luz del alba al salir.

ROSELO:

¿Dónde iremos?


<<<
>>>

Pág. 137 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


JULIA:

Si procuras
que estemos más encubiertos,
hasta que la suerte cumpla
sus términos en nosotros,
y aquellas venganzas duran,
en la hacienda de mi padre
nos librarán de su injuria
dos hábitos de villanos.

ROSELO:

¡Ay!, temo que tu hermosura
descubra nuestro concierto.

JULIA:

¿Cómo, si muerta me juzgan?

ROSELO:

Bien dices, sal por aquí.

MARÍN:

Aguardad.

ROSELO:

¿Qué quieres?

MARÍN:

Nunca
soy amigo de ir detrás.

ROSELO:

Ayúdenos la fortuna.
(Dos labradores, padre y hijo, BELARDO y LORETO .)

LORETO:

  Digo que vienen acá,
y que ya partir los vi.

BELARDO:

¡Tantos señores aquí!,
el cortijo es corte ya.


<<<
>>>

Pág. 138 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


LORETO:

  Vós, con vuestra siega y poda
y libros de cultivar,
no habéis querido escuchar,
Belardo, la nueva boda.

BELARDO:

  Hijo, ya no es para mí
otro cuidado ni fiesta;
pero di: ¿qué boda es esta,
si antiyer entierros vi?

LORETO:

  De esos entierros nació
a la fe, padre, esta boda.

BELARDO:

¿Cómo, si la ciudad toda
esta desgracia lloró?

LORETO:

  Antonio, mueso señor,
quedó sin Julia.

BELARDO:

Es verdad.

LORETO:

Su hermano con cantidad
de hacienda, y de igual valor...

BELARDO:

  También.

LORETO:

Tiene a Dorotea;
y esta quiere hacer mujer
de su tío, para hacer
que uno el mayorazgo sea,
  y de su casa no salga,
y a aquesto vienen acá.


<<<
>>>

Pág. 139 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


BELARDO:

La razón entiendo ya,
y es buena, así Dios me valga
  como Julia no apetezca
después algún mozo rubio,
y se lleve algún diluvio
la hacienda, y todo perezca.

LORETO:

  ¡Pardiez, padre! mejor fuera
que con ella me casara.

BELARDO:

¿Tú?

LORETO:

¿Pues quién?

BELARDO:

Bien se empleará.

LORETO:

¿Y es mejor
que a un hombre quiera
  que tiene dos treinta y nueves
sin poderse descartar?

BELARDO:

Llama a Tamar.

LORETO:

¡Ah, Tamar!
(TAMAR , villana, entre.)

TAMAR:

Que soy sorda, pensar debes.

LORETO:

  Señor me mandó llamarte.


<<<
>>>

Pág. 140 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


TAMAR:

No te mandó darme voces.

LORETO:

Por no verte tirar coces,
muero, Tamar, por casarte.

TAMAR:

  ¿Tú me has de casar a mí?

LORETO:

Yo tengo por mujer,
que no me habrás menester.

TAMAR:

¿Llámasme padre?

BELARDO:

Sí,
  límpiese toda esa casa,
que viene el mundo a la güerta.

TAMAR:

¿Quién, padre, si es Julia muerta?

BELARDO:

Tamar, su padre se casa
  con la hija de su hermano.

TAMAR:

¿Pues a qué vienen acá?

BELARDO:

Mientras a pedir se va
al Pontífice romano
  licencia y dispensación.
Querrán que no esté en Verona.

TAMAR:

Todo la sangre lo abonas.
No ha sido mala invención;
  mas yo sola no podre
acudir a tantas cosas.


<<<
>>>

Pág. 141 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


BELARDO:

Dos mozas, las más curiosas
destas haciendas, traeré
  que te ayuden.

TAMAR:

Eso sí.

BELARDO:

Vamos, Loreto, a buscallas,
a aquesto bien vas y callas.

LORETO:

Tierno soy, de vós nací.

BELARDO:

  ¿Fui yo muy tierno?

LORETO:

En verdad,
que corazón tan movido
no se ha visto, si se ha oído.

BELARDO:

Viví conforme a mi edad.
(Váyanse los dos.)

TAMAR:

  Todo el mundo se casa, y todo el mundo
anda al revés, los mozos a la tierra
y los viejos al tálamo. No envidio
la boda de la hermosa Dorotea,
que más tengo en tener buena esperanza,
que quien ruin posesión tiene y alcanza.


<<<
>>>

Pág. 142 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


(Entren de villanos ANSELMO , ROSELO , MARÍN y JULIA , con sus hoces y sombreros.)
ANSELMO:

Paz sea en esta casa.

ROSELO:

Dios la guarde
a la señora della.

MARÍN:

Dios prospere
el pan y el vino; amén.

JULIA:

Dios la dé un novio,
señora, si está en cierne de casada,
que se le envidien las que ya lo fueren,
y las que no, de pura rabia lloren.

TAMAR:

El cielo, buena gente, los bendiga.
¿Son desta tierra?

ROSELO:

Somos de Ferrara.

TAMAR:

Quitaos, por vida mía, labradora,
el velo del rebozo y del sombrero.

JULIA:

No puedo agora, que la noche toda
he caminado y vengo descompuesta.
En tocándome, estoy para serviros.

TAMAR:

¿Y de cuál de los tres es la señora?

MARÍN:

Mía.


<<<
>>>

Pág. 143 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


TAMAR:

Pardiez, que vós podéis ser bella,
pero que ya tenéis bellaco gusto.
¿Esto escogistes, donde están dos mozos
cual los que veis?

JULIA:

¿Y vós cuál escogiérades?

TAMAR:

Al mayor, por el talle y brío.

ROSELO:

¿A mí?, ¿no era mejor mi compañero?

JULIA:

Aunque esto burla es, de celos muero.

TAMAR:

Perdone Dios a Julia, mi señora,
que tanto cuanto semejáis la cara;
mas, ¿qué es lo que buscáis?

ANSELMO:

Labor buscamos.

TAMAR:

Mi padre no está aquí, que él y mi hermano
van a buscar dos mozas que me ayuden,
que vienen a esta hacienda sus señores.

JULIA:

¿Sus señores acá?

TAMAR:

Como se ha muerto
Julia, la hija de mi amo, quiere
su hermano que se case con su hija,
y en tanto que les da licencia el Papa,
no quiere el viejo que en Verona viva,
porque no se le antoje algún mancebo.


<<<
>>>

Pág. 144 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


ROSELO:

¿Oyes aquesto?

JULIA:

¡Ay, triste!

ANSELMO:

Si se casa
tu padre, vuestra hacienda se destruye,
y yo quedo también sin Dorotea,
que desde el día del sarao la sirvo.

JULIA:

Mejor lo haga el cielo; pues, hermosa,
ya que habemos venido a tan buen tiempo,
yo la quiero ayudar, y estos zagales
la mano probarán por esas mieses.

TAMAR:

Pues alto vós subid a ese aposento,
y ellos prueben la mano.

JULIA:

Adiós, señores.

ROSELO:

Adiós, Marcela.

ANSELMO:

Adiós.

MARÍN:

Estraño cuento.
¿Qué fin han de tener vuestros amores?
(Éntrense los cuatro, y salgan ANTONIO y LIDIO .)

ANTONIO:

Que lleguen tarde a nuestra hacienda.

LIDIO:

¿Y no es mejor, si están los labradores
descuidados, señor, de tu venida?


<<<
>>>

Pág. 145 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


ANTONIO:

¡Tamar!

TAMAR:

¡Señor Antonio de mi vida!

ANTONIO:

  ¿Sabe tu padre que a esta casa vengo?

TAMAR:

Sabe tu casamiento, y le desea.
Solo tiene el cuidado que yo tengo
de que tan presto como dicen sea.

ANTONIO:

Lo que me puede suceder, prevengo.
Soy viejo y es muchacha Dorotea;
que si un año las bodas dilatara,
nuestra esperanza y sucesión burlara.
  Bien quisiera avisaros; no he podido,
que luego al punto me mandó mi hermano
sacar a Dorotea.

TAMAR:

Justo ha sido,
que no es lícito el trato cortesano
a quien ha de esperar viejo marido;
que al bozo rubio siempre envidia el cano.

ANTONIO:

¿Soy muy viejo, Tamar?

TAMAR:

No eres muy viejo.
¿Nunca tus canas te mostró tu espejo?

ANTONIO:

  Vete a hacer tus haciendas.


<<<
>>>

Pág. 146 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


TAMAR:

En tratando
de los años, a un viejo pierde el seso.
(Váyase.)

ANTONIO:

Ve, Lidio, a ver si vienen.

LIDIO:

Voy volando.
(Váyase.)

ANTONIO:

Bien sé que en esta edad ha sido exceso;
pero voy el remedio procurando
de nuestra sucesión; y no es suceso
en el mundo tan nuevo; que esta culpa,
en mil ejemplos hallará disculpa.
  Bajando va la fría, escura noche,
por las gradas de sierras enlutadas
en su medroso coche, y nuestro coche
no llega a estas paredes enramadas,
pues no es razón que Dorotea trasnoche.
Estas palabras son enamoradas.
No hay cana edad que tanto enmudezca.
(Ruido en alto.)
  ¡Válgame el cielo!, ¿qué ruido es este?
Pues no son truenos del airado cielo;
parece que la máquina celeste,
rota de sus dos quicios, viene al suelo.
Valor mi sangre en tanta edad me preste,
¡Qué triste voy! Todo me eriza el pelo.
(Arriba, JULIA .)

JULIA:

¡Padre!


<<<
>>>

Pág. 147 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


ANTONIO:

La voz conozco, muerto quedo.

JULIA:

¡Padre!

ANTONIO:

Esta es Julia, o me la forma el miedo.

JULIA:

  Oye, ingrato padre mío,
si acaso sentido tienes,
estas últimas palabras,
aunque después de mi muerte.

ANTONIO:

Hija, ¿eres tú?

JULIA:

¿No conoces
mi voz? Pero bien parece
que hasta mi voz olvidaste.

ANTONIO:

Hija, ¿adónde estas? ¿Qué quieres?

JULIA:

Padre, pues del otro mundo
vengo a hablarte; escucha, atiende...

ANTONIO:

Hija, aunque tu voz conozco,
el no verte me entristece.

JULIA:

¿Quieres que salga en la forma
que estoy, y a ti me presente?

ANTONIO:

No, hija, que no me siento
con fuerzas. Háblame y vete.


<<<
>>>

Pág. 148 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


JULIA:

Yo me maté por tu causa.

ANTONIO:

¿Por mi causa?

JULIA:

Claramente.
Tú me casabas por fuerza.

ANTONIO:

Mi intento fue bueno.

JULIA:

Advierte
que el Conde me merecía,
mas no quiso amor que fuese
mi esposo, porque ya estaba
casada.

ANTONIO:

Culparte debes
a ti misma en no decirme
lo que tan tarde me ofreces.
Dijérasme: «Padre mío,
yo soy mujer flaca y débil;
caseme contra tu gusto,
yerros de amor oro tienen.»
Perdonárate yo entonces,
que no es posible eligieses
hombre tan vil, siendo cuerda,
y en virtud y ingenio un fenis.


<<<
>>>

Pág. 149 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


JULIA:

Cualquier hombre te dijera,
por vil y bajo que fuese;
y no puede el que me dio
para marido mi suerte.
Casome Aurelio con él,
que hasta tanto que tuviese
la bendición de la iglesia,
no fue posible moverme.
Dos meses fue mi marido.

ANTONIO:

¿Que no se supo en dos meses?

JULIA:

No padre, porque el peligro
no hay cosa que más enfrene.
Pues como me vi casada,
y que casarme pretendes,
dime la muerte, y estoy
a donde imaginar puedes.
Pues te casas, padre mío,
yo te doy mil parabienes,
que no es mi intención agora
que tu casamiento dejes.
Solo te pido que honres,
y que en paz y amistad quedes
con el que fue mi marido,
y que su muerte no intentes,
que si lo haces te juro
que los días que vivieres,
con el fuego que me abrasa
cada noche te atormente.

(Váyase.)


<<<
>>>

Pág. 150 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


ANTONIO:

Pues dime quién es el hombre.

JULIA:

El que a Otavio dio la muerte,
el hijo del que sustenta
tus enemigos Monteses,
Roselo, padre, se llama.

ANTONIO:

Oye hija, escucha. Fuese.
¡Roselo!, ¡quién tal pensara!,
el nombre solo me ofende;
mas yo te doy la palabra
de respetarle y tenerle,
por haber sido tu esposo,
por hijo mientras viviere.
(Entren TEOBALDO y DOROTEA , el CONDE PARIS , y alabardas, ANSELMO y ROSELO y MARÍN , atados.)

TEOBALDO:

Pasad adelante, infames.

ANTONIO:

¿Qué es esto?

TEOBALDO:

Tu buena suerte.
Alégrate, que ya el cielo
en tu favor amanece.

ANTONIO:

¿Qué gente es aquesta, hermano?

PARIS:

¿No conoces esta gente?
Roselo es este.

ANTONIO:

¿Roselo?


<<<
>>>

Pág. 151 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


TEOBALDO:

Roselo Montés es este;
que, en el hábito que miras,
el cielo quiso que fuese
de mi gente conocido.
No le he muerto, por hacerte
deste y de sus dos amigos,
como a yerno, igual presente.
Belardo, que viene aquí,
con solo no conocerle,
de tenerle se disculpa
en tu hacienda.

BELARDO:

Bien entiendes
que si yo le conociera,
te escusara de ponerte
en ocasión de matarle.

TEOBALDO:

Si ofender al cielo temes,
mira, hermano, de qué modo
pretendes que le atormenten:
¿Quieres que a un árbol le liguen?,
¿quieres que todos le flechen?,
¿quieres que le tiren balas?
Habla, pues. ¿Qué te suspendes?

ANTONIO:

Paris, Teobaldo y vosotros,
todos los que estáis presentes
oigo.


<<<
>>>

Pág. 152 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


TEOBALDO:

¿Qué muerte?

ANTONIO:

Ninguna;
que Roselo vivir tiene.
Mi hija, amigos, mi hija,
a donde estáis me aparece,
y me dice que Roselo
era su esposo.

TEOBALDO:

Detente.

ANTONIO:

No hay que detener, Teobaldo,
por no sufrir que la fuerce
al casamiento del Conde,
con ponzoña se dio muerte.
Dice que ha de atormentarme,
si más su enemigo fuere,
con el fuego que la queme.

TEOBALDO:

Sospecho que te arrepientes,
y que esas quimeras finges.

ANTONIO:

Hermano, si no lo crees,
esta noche, y aun agora,
podrá ser que venga a verte.

TEOBALDO:

No, no, Antonio, estese allá.
Yo lo creo.


<<<
>>>

Pág. 153 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


ANTONIO:

Pues advierte
que Roselo fue mi hijo,
y que serlo tuyo tiene.
Hoy le has de dar a tu hija,
yo no la quiero, ni verme
en mas desdichas.

TEOBALDO:

Mi hija.

ANTONIO:

Tu hija, para que quede
hoy nuestra paz confirmada.

PARIS:

Cuando los cielos decreten
que las paces destos bandos
desta suerte se comiencen,
no hay que replicar, Teobaldo.
A Roselo le promete
tu hija.

TEOBALDO:

Sin nuestras paces,
así el cielo ordena y quiere.
Yo se la doy.
(JULIA salga.)

JULIA:

Eso no,
¡oh, traidor, con dos mujeres!

DOROTEA:

¿Es esta Julia?


<<<
>>>

Pág. 154 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


TEOBALDO:

Ella es.

JULIA:

Nadie huya.

PARIS:

Julia, tente.

JULIA:

Padre, mira que estoy viva.
Vuelve tío, padre vuelve.

TEOBALDO:

¿Qué nos quieres, Julia, di?

PARIS:

Dime, esposa, ¿qué nos quieres?

JULIA:

No soy tuya, conde Paris,
de Roselo soy.

PARIS:

No pienses
que te quiero ni verte yo.

JULIA:

Viva estoy.

ANTONIO:

Hija, si vives
en el alma sola, ¿qué intentas?
¿Quieres que otra vez te entierren?

JULIA:

Viva estoy, que aquel morirme
fue por un veneno fuerte.
Roselo me trujo aquí.
Habla, esposo, que ya puedes.

ROSELO:

Yo la saqué del sepulcro,
y así es mi mujer dos veces.

PARIS:

Y yo digo que otras tantas
de derecho se le debe.


<<<
>>>

Pág. 155 de 155
Castelvines y monteses Acto III Félix Lope de Vega y Carpio


ANTONIO:

Dale la mano, y a mí
los brazos.

JULIA:

Padre, detente,
porque primero a mi prima
cases con quien la merece.

TEOBALDO:

¿Quién es?

JULIA:

Anselmo.

ANSELMO:

Yo soy,
mis partes sabréis en breve.

ANTONIO:

No es tiempo, dale las manos.

MARÍN:

¿Y a mí no hay quien me consuele?
¿No hay quien me paga el sacar
esta muerte?

JULIA:

Razón tiene.
Celia es suya y mil ducados.

ROSELO:

Senado, pues ya se entiende
lo demás, aquí dan fin
Castelvines y Monteses.

Fin desta comedia

Fin01.jpg


<<<