Cesta de lotos: 029

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Monotonías[editar]




I

Se están poniendo tristes

las tardes de verano;

ya no se ve en los cielos

siquiera un arrebol.

Y está desierto el bosque

y está marchito el llano...

¡que triste va muriendo

tras de la sierra el sol!


Es que tras de la bruma,

q´ el horizonte cierra,

el blanco viejo apoya

la frente en su bordón.

¿Más que importa ese frío

del cielo, mar y tierra,

si fuego, amor y abrigo

te da mi corazón?


II

Oye, el cielo rasguña la vidriera:

llegó el invierno al fin... pero el estío

surge en mi amante corazón, afuera

cae la lluvia, el cielo está sombrío,

más, no importa, bien mío,

porque en mi corazón hay una hoguera

que te dará calor si sientes frío.


III

¡Mientras que tú me inundas

en la onda fragante de tu aliento,

oye, el ala del viento

arrebata las hojas moribundas!

Pero ese viento helado

no llegará hasta ti, ni la llovizna

tu cuerpo mojará, ni ese nublado,

que el triste cielo de la tarde tizna,

te quitará la luz: corto es el trecho

que nos separa. Vén! La chimenea

fría está... ni una brasa!


Ven! la cabeza pon sobre mi pecho:

así... más cerca... que tus ojos vea

mientras el soplo del invierno pasa...

¡Oh, q´ este invierno interminable sea!