Cien sonetos: 3

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Nota: En esta transcripción se ha respetado la ortografía original.


NOTAS.[editar]


1.º La publicación de este soneto valió á su autor algunas censuras, más ó menos apasionadas y más ó menos políticas, á una de las cuales, por tratarse de un antiguo amigo y compañero, juzgó conveniente contestar con la siguiente epístola:


Señor director de Gil Blas.

Mi buen amigo Luis: Tengo á la vista
La respuesta que das á mi soneto,
Llamándome de paso progresista;

Y por más que la crítica respeto,
Debo decirte que aunque lo has leído
De su intención no estás en el secreto.

Yo soy, querido Luis, cual siempre he sido,
Demócrata, español é independiente,
Ajeno á las miserias de partido.

Ni aplaudo los errores de mi gente,
Ni de la muchedumbre cortesano
Le oculto la verdad que el alma siente.

No ignoro que con ello nada gano;
Mas si todas las culpas se redimen,
De ésta me absuelve mi criterio sano;

Que aquí, donde los vicios nos oprimen,
Y donde no se llega á la fortuna
Más que por la bajéza ó por el crimen,

Yo gozo en dar ladridos á la luna
Y me duermo tranquilo y muy á gusto
Sin que manche mi cielo nube alguna.

Curado estoy de envidias y de susto,
Que me han llamado á veces atrevido,
Pero jamás me llamarán injusto.

He trabajado mucho y he sufrido,
Y si á la libertad canto y adoro,
No será porque nada le he debido.

Cual tú del pueblo la ignorancia lloro;
Más tú te haces heraldo de su fuerza.
Y yo me hago fiscal de su decoro.

Yo quiero como tú que el mando ejerza:
Pero es cuando ilustrado y justiciero
Hácia el que más le adule no se tuerza.

Noble, industrioso, liberal le quiero;
No hipócrita, holgazán, servil, astuto,
Siendo lobo una vez, y otra cordero.

Quiero que á la razón rinda tributo,
y llevar no se deje del instinto
Que es solamente la razón del bruto:

Que no arme á cada paso un laberinto,
Y siendo en las batallas veterano
Se avenga en los motines á ser quinto:

Que éntre en la senda del progreso humano
Y puesto que sufrió la tiranía
Aprenda á gobernar sin ser tirano.

¿Dices que él se gobierna? ¡Tontería!
Lo desmienten conmigo en este instante
Cataluña, Aragón y Andalucía.

¿Dices que cómo ha de ir hácia adelante
Si ha de tener el dulce privilegio
De darle educación cualquier danzante?

Piensa, Luis, que has escrito un sacrilegio;
Antes de estudiar tú literatura,
¿La hubieras enseñado en un colegio?

No se educan los pueblos en la altura;
Se educan en la ley, en el trabajo,
Y á veces en el hambre y la amargura.

Recuerda bien la fábula del grajo,
Y piensa que el orgullo es más odioso
Cuanto tiene su origen más abajo.

Por eso yo, que verle poderoso
Y opulento y feliz y libre ansío.
Confundiendo en el suyo mi reposo;

En vez de alimentar su desvarío
Al espejo le asomo de su historia,
Y le maltrato por su bien y el mio.

Hijo del pueblo soy, lo tengo á gloria;
Pero ántes que el imperio de la plebe
Alcance aquí su bárbara victoria,

¡Venga un diluvio, y en sus ondas lleve
La vida y la esperanza y la memoria
De este bendito siglo diez y nueve!


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