Claus el grande y Claus el chico: 7

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Claus el grande y Claus el chico Hans Christian Andersen


-¡Sí, me tiraste al río hace media hora!

-¿Pero de dónde te ha venido ese magnífico rebaño?

-¡Son vacas del mar!, - dijo Claus el chico. - Voy a contarte todo lo que ha pasado, después de darte las gracias por haberme tirado al río, porque ahora soy rico para siempre, créemelo ¡Encerrado en el saco tenía tanto miedo! El viento me silbaba en los oídos cuando me echaste al agua fría. Fui inmediatamente al fondo pero sin hacerme daño, pues hay una hierba larga y muy suave. En breve se abrió el saco, y una preciosa joven vestida de blanco con una corona de hojas verdes en la cabeza, me cogió de la mano y me dijo:

- Por fin llegaste, mi querido Claus el chico; por lo tanto toma este ganado. Una legua más allá hay otro tanto, que te regalo igualmente.

Comprendí entonces que el río es para el pueblo de la mar un gran camino real. ¡Que hermoso estaba esto, cuantas flores y qué campos de verdura se veían allí! Sentía a los peces nadar alrededor de mi cabeza, como aquí los pájaros vuelan por el aire. La gente qué guapa y el ganado que pacía ¡qué hermoso¡

-¿Pero por qué te has vuelto tan pronto? _ Preguntó Claus el grande, - yo no lo hubiera hecho si es verdad que allá abajo todo es tan hermoso.

- Precisamente ahí he demostrado mi talento. ¿No has oído que la joven había dicho que una legua más allá había otro tanto ganado. Pues bien, emprendí camino, pero como rodea mucho, me he subido para ir por tierra derechamente al sitio donde está el ganado, con eso me ahorro la mitad del camino.

-¡Qué afortunado eres! - Dijo Claus el grande -¿Crees tú que también tendría yo un rebaño de vacas si bajase al fondo del río?

-¡Ya lo creo!- Dijo Claus el chico, - pero yo no podré llevarte en el saco hasta allí, porque pesas demasiado; pero si quieres ir y después encerrarte en el saco, yo te echaré con el mayor placer.

-¡Muchísimas gracias! -Dijo Claus el grande: - pero si no vuelvo con un rebaño de vacas de la mar, te daré una buena paliza

-¡Oh, no seas tan malo! - replicó Claus el chico, y se pusieron en camino.

Cuando las vacas, que tenían sed, vieron el agua escaparon a correr para beberla.

-¡Mira cómo escapan! - Dijo Claus el chico, - les falta tiempo para volverse al fondo.

-Ya va, -dijo Claus el chico; sin embargo, metió una enorme piedra en el saco, lo ató y lo tiró al agua.

¡Plum!, hete aquí que Claus el grande cayó al río y fue al fondo instantáneamente.

-¡Temo, que después de todo no encontrará el ganado!- Dijo Claus el chico y se volvió a su casa con lo que tenía.

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